NASA conecta a Webb y Chandra para resolver el misterio de los pequeños puntos rojos cósmicos

Los astrónomos podrían estar más cerca de resolver uno de los misterios abiertos por el Telescopio Espacial James Webb. Desde que comenzó sus observaciones científicas, Webb ha detectado numerosos objetos pequeños, rojizos y muy lejanos en el universo temprano. Estos cuerpos, conocidos como little red dots (pequeños puntos rojos), han desconcertado a los investigadores por su aspecto compacto, su gran distancia y su naturaleza poco clara.

Ahora, una observación del Observatorio de rayos X Chandra de la NASA podría ofrecer una pieza clave del rompecabezas. Los científicos han identificado un objeto especial, apodado X-ray dot (punto de rayos X), que comparte muchas características con esos pequeños puntos rojos, pero con una diferencia decisiva: emite rayos X.

Imagen combinada en luz óptica e infrarroja con un detalle en rayos X que señala el “X-ray dot”, un objeto distante que podría representar una fase de transición en el crecimiento de agujeros negros supermasivos. Rayos X: NASA/CXC/Max Planck Institute/R. Hviding et al.; Óptico/IR: NASA/ESA/STScI/HST; Procesado: NASA/CXC/SAO/N. Wolk

Una señal inesperada en rayos X

El objeto, catalogado oficialmente como 3DHST-AEGIS-12014, se encuentra a unos 11.800 millones de años luz de la Tierra. Es pequeño, rojizo y extremadamente lejano, igual que los objetos detectados por Webb, pero su emisión en rayos X lo convierte en un caso único.

Hasta ahora, los pequeños puntos rojos observados por Webb no se habían asociado con emisiones claras de rayos X. Esto resultaba extraño porque muchos científicos sospechan que podrían contener agujeros negros supermasivos en rápido crecimiento, ocultos dentro de densas nubes de gas.

En los agujeros negros supermasivos activos más habituales, el material que cae hacia el agujero negro se calienta y emite grandes cantidades de luz ultravioleta y rayos X. Sin embargo, en los pequeños puntos rojos, ese gas denso podría estar bloqueando gran parte de la radiación, ocultando las señales que normalmente permitirían identificar el agujero negro.

Por este motivo, algunos astrónomos han llamado a este escenario black hole star (estrella de agujero negro), una fase en la que el agujero negro estaría creciendo envuelto por una nube compacta de gas.

Una posible fase de transición

El nuevo punto de rayos X podría representar una etapa intermedia entre esos pequeños puntos rojos ocultos y los agujeros negros supermasivos activos más convencionales.

La hipótesis principal es que, a medida que el agujero negro consume el gas que lo rodea, la nube se vuelve irregular y aparecen zonas menos densas. A través de esos huecos, parte de los rayos X generados por el material que cae hacia el agujero negro consigue escapar y ser detectada por Chandra.

Si esta interpretación se confirma, los astrónomos podrían estar observando por primera vez el interior de uno de estos pequeños puntos rojos en plena transformación.

Los datos también muestran indicios de variaciones en el brillo de rayos X. Esto encaja con la idea de que el agujero negro estaría parcialmente oculto por una nube de gas con zonas más densas y menos densas, que al moverse permitiría que la radiación aparezca y desaparezca parcialmente.

Ilustración artística del objeto 3DHST-AEGIS-12014, un posible agujero negro en crecimiento rodeado por densas nubes de gas que dejan escapar radiación en rayos X. NASA/CXC/SAO/M. Weiss; adaptación: K. Arcand y J. Major

Chandra y Webb, una combinación clave

El hallazgo fue posible al comparar nuevos datos del telescopio Webb con observaciones profundas realizadas anteriormente por Chandra. De hecho, el objeto llevaba más de una década presente en los datos de Chandra, pero su importancia no quedó clara hasta que Webb observó la misma región.

Los investigadores plantean también una explicación alternativa: el objeto podría ser un agujero negro supermasivo activo más común, pero cubierto por un tipo de polvo exótico aún poco conocido. Futuras observaciones ayudarán a distinguir entre ambas posibilidades.

El descubrimiento sugiere que algunos, o quizá muchos, de los pequeños puntos rojos detectados por Webb podrían estar relacionados con el crecimiento temprano de agujeros negros supermasivos.

Si se confirma, este objeto ofrecería una pista fundamental sobre cómo pudieron formarse agujeros negros tan grandes en las primeras etapas del universo, un problema que el Webb ha vuelto más urgente al revelar objetos demasiado masivos y demasiado tempranos para las teorías tradicionales.

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