SpaceX sale a bolsa: qué supone para la mayor empresa espacial del mundo

Pese a lo que lleva tanto tiempo promulgando Elon Musk, SpaceX saldrá a bolsa este año, una noticia de alcance en el mundo de las finanzas ya que será la mayor oferta pública de venta de la historia. Valorada en unos 1500 billones europeos (trillones estadounidenses) será  instantáneamente una de las empresas más valiosas del mundo. ¿En qué se basará esta salida al mercado? ¿Estamos ante una de las hipotecas tóxicas que provocó la crisis del 2008?

Lanzamiento misión Crew 11
Imagen del lanzamiento de la misión Crew 11 a bordo de un Falcon 9. Crédito: NASA

Un historial de fusiones tóxicas

Elon Musk tiene un historial conflictivo como directivo de empresas. Por un lado es el CEO de algunas de las marcas más punteras en sus sectores o las que más, como SpaceX o Tesla, por otro lado, muchas de sus aventuras han sido fracasos estruendosos. La compra de Solar City por parte de la empresa de vehículos llegó a los juzgados, ya que accionistas de la segunda consideraban que había sido un movimiento perjudicial para ellos. No tanto para Elon Musk personalmente, que se llevó una cuantiosa suma por dicha venta como CEO y accionista mayoritario de la empresa dedicada a la energía solar.

Más recientemente, tras adquirir la antigua Twitter y renombrarla como X, Musk se quedó sin dinero para pagar su capricho de 40 000 millones de dólares. Por lo que fusionó xAi, más conocida por el nombre de su programa, Grok, con la red social y empleó la fiebre de por la Inteligencia Artificial para insuflar vida a Twitter.

Y eso nos lleva al día de hoy, parece que el pozo sin fondo está seco. xAI se quedó sin fondos, y con Tesla, su otra gran propiedad al límite de perder su control, acude al mercado con SpaceX. Primero, compró la X corp (la antigua Twitter y la matriz de Grok) con el dinero líquido del que dispone la empresa espacial, que es mucho, ya que había captado recientemente fondos para financiar la Starship. Y sin dinero para ese otro proyecto, después de vaciar las arcas para rescatarse a si mismo, sacará al mercado público de acciones este extrañísimo conglomerado.

Satélites Starlink listos para lanzamiento
Imagen previa a un lanzamiento de satélites Starlink con los mismos aún sin introducir por completo en la cofia del Falcon 9. Fuente: SpaceX

Cómo gana dinero SpaceX

SpaceX es una empresa valiosísima, sigue estando muy por delante del resto de competidores en el segmento de los lanzadores, al menos unos 5 o 10 años. Por otro lado, es muy poco rentable, hasta que no se hagan públicos los datos de la Oferta Publica Inicial, no sabremos las métricas exactas, pero usando de referencia a Rocket Lab, el margen de beneficios puede ser incluso negativo.

Lo que no pierde dinero para SpaceX es su división satelital, Starlink genera unos ingresos estimados en unos trece mil millones de dólares. Cuidado, esto son ingresos, no beneficios, y la construcción y lanzamiento de miles de satélites, así como su operación no es barato, si no que está en el orden de los miles de millones a las decenas de miles.

Pero para su salida a bolsa, SpaceX ofrecerá un nuevo negocio espacial. El lanzamiento de nuevos satélites Starlink diseñados para operar como Centros de Procesamiento de Datos (CPD) destinados al entrenamiento de IA. Esta es así mismo, la justificación para la compra de X Corp por SpaceX, de la cual Elon Musk es dueño al 42% aproximadamente.

Fotografía en google maps de un Starlink
La imagen de un starlink fotografiado en órbita. Fuente: Airbus/google

El poco factible plan de negocio

Es verdad que uno de los problemas que enfrentan los CPD es su alimentación eléctrica, y que las redes en tierra están mal preparadas para su aumento de demanda. Pero, solucionar un problema relativamente menor como es crear electricidad no rivaliza en coste con los problemas de disipar calor en el espacio. Y los centros dedicados a entrenar Inteligencia Artificial se calientan mucho, lo cual no es un problema en las zonas en sombra de la órbita, a unos -150ºC, pero sí en la zona iluminada, donde están a unos poco recomendables +120ºC.

Si el plan es usar los buses satélites de Starlink se plantean varios problemas inherentes, primero, el consumo eléctrico de un CPD es mayor que el de un satélite de comunicaciones. Esto afecta no tanto a los paneles eléctricos, como a las baterías, necesarias para seguir funcionando en la sombra de la Tierra. El segundo, sería el problema de los radiadores, ya de por si pequeños en el diseño original, ya que usan la superficie del satélite con esa función, pero la electrónica ocupará más espacio en estos modelos. El tercero, es la combinación de todo, más peso implica menos satélites por lanzamiento, más lanzamientos más millones gastados en algo que no genera beneficios.

Hay ventajas estructurales, el principal es la electricidad y refrigeración gratuitos, en tierra esos sistemas hay que pagarlos, luz y agua. En el espacio, la luz del sol, a través de paneles solares alimenta el satélite y la refrigeración esta embebida y no se le realizan mantenimientos. Por otro lado, la vida útil de un satélite es similar a la de un centro de procesamiento de datos, incluso superior. No hay dinero perdido en ese sentido, pero si en mover el satélite, que tiene que tener un motor para maniobras.

Vista aérea del despegue del cohete Starship durante su novena misión de prueba, con la costa texana al fondo. Crédito: SpaceX

Este acuerdo recuerda poderosamente a las hipotecas sub prime que causaron la crisis económica de 2008. Se juntan varios factores, dos empresas que no generan, si no que pierden dinero, X y xAI, la enorme burbuja de las IA, que podría explotar de forma inminente siguiendo las últimas declaraciones de Nvidia, OpenAI y Oracle. El desconocimiento sobre la rentabilidad de SpaceX actualmente es un factor a tener en cuenta. Como también lo es que los riesgos asociados a esta empresa no son pequeños.

Por un lado la Starship parece haber caído en un profundo pozo de desarrollo, y no avanza, de hecho, podría perder el contrato para aterrizar en la Luna la misión Artemisa 3. Por otro, los satélites Starlink de primer generación han llegado a los cinco años de operación, su vida útil programada. De hecho, aproximadamente un 10% de los satélites Starlink en órbita superan su fecha de caducidad. Sin el nuevo vector de lanzamiento, el Falcon 9 no parece capaz de aumentar su número si se tienen en cuenta las pérdidas que empezarán a plagar su constelación. Justo en el momento en que aparece la competencia de mano de Amazon.

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