Tiembla el suelo bajo la isla de Tenerife: el Teide no va erupcionar a corto plazo pero los expertos continúan monitoreando la situación

La isla de Tenerife está viviendo un episodio de enjambres sísmicos desde hace unas semanas. El Teide, el volcán más grande de las Canarias no está apagado, solo dormido, algo que puede preocupar entre la población. Pero hasta el momento, no hay señales de alerta pese a los sismos. Incluso aunque estos se mantengan, no son suficiente para elevar la señal de alerta por muchos factores, principalmente, por donde se están produciendo.

Isla de Tenerife desde el espacio
La isla de Tenerife en el archipiélago de las Islas Canarias en una imagen de la ESA. En la Tierra se formaron arcos de islas, pero en Marte al no existir movimiento de placas tectónicas, todas las erupciones eran en el mismo punto creando volcanes de un tamaño monstruoso. Fuente: ESA

¿Qué está pasando? ¿Cuándo sabremos más?

Actualmente el magma está ascendiendo por las capas más superficiales de la corteza terrestre, pero antes de saber si llegará a la superficie debe superar una importante marca. A aproximadamente dos kilómetros bajo la superficie, la bibliografía no es clara, aunque están a menos de cinco kilómetros de profundidad, en cualquier caso, se encuentran las cámaras magmáticas. Estos son los últimos reservorios de magma antes de que salgan a la superficie, y que este supere su profundidad, es una alerta muy grave.

En estos momentos se están registrando enjambres sísmicos a una profundidad de hasta seis kilómetros y medio. Es decir, no se están rellenando estas cámaras, que en caso de superarse, son una señal casi inequívoca de una erupción superficial. Pero, en los últimos años, especialmente en 2016, hubo movimientos similares que decayeron sin más noticia.

¿Sabemos cuándo podría llegar el magma a estas profundidades? Lamentablemente no, depende de muchos factores que no son medibles en este punto, de lo que no deja de ser el desarrollo normal de una región sísmica y volcánicamente activa. El Teide, Tenerife y las Islas Canarias en general son un entorno muy estudiado, pero que aún presenta grandes interrogantes.

Las capas de la Tierra consisten en la corteza, el manto, el núcleo externo y el interno.

Si no sabemos si habrá una erupción, ¿qué está pasando?

La respuesta breve es que bajo Tenerife, un aumento de la presión o temperatura a unos ochenta kilómetros de profundidad, produjo un cambio en las condiciones del magma proveniente del manto de la Tierra. Al producirse ese aumento, la frágil estabilidad que regía el caos en la unión de capas del planeta supuso que un volumen por determinar de magma iniciase un largo camino de ascenso. Ahora, unas semanas después, algo muy habitual se convierte en algo un poco más anómalo en la serie histórica, se aproxima a la superficie. En el proceso tiene que romper rocas para avanzar, pero al encontarse tan enterradas no tienen el mismo comportamiento que las de la superficie, en cambio se comportan de una manera plástica. Primero se deforman, y luego, si la fuerza es demasiado intensa, se rompen. Este mecanismo funciona por dos factores a la vez.

La presión que ejercen las rocas situadas por encima aplastan las de debajo, sometiéndolas a presión, pero al mismo tiempo, estas están más calientes, por estar más cerca del manto. Por eso están más blandas y no son sólidos rígidos como en superficie, sino plásticos, admiten una cierta fuerza y superado el umbral, rompen. Esta rotura de rocas es la que se detecta en los sismógrafos como eventos de baja frecuencia.

Hay otras señales a las cuales los geólogos del PEVOLCA están más atentos que a estos datos de terremotos. Si el suelo bajo el Teide se empieza a hinchar, es una señal mucho más preocupante, porque indica que la cámara magmática está llena y con más magma entrando. Por otro lado, si aumenta el volumen de gas que se escapa del suelo, es otra mala señal. Hay fracturas suficientes en la corteza como para que el gas llegue a la superficie, una ruta que luego puede usar el magma. Además, estos gases pueden obligar a desplazar población como a día de hoy sucede en La Palma, años después de la erupción del Tajogaite.

Imagen de la erupción del volcán de Tajogaite en 2021. Fuente: IGME

En general, no hay señales de alarma pese al aumento puntual de actividad sísmica, que además, es únicamente de baja intensidad, y  a una profundidad segura, al menos por ahora. Los equipos de geólogos que estudian y monitorizan las islas son algunos de los mejor equipados en el mundo, y con una amplia experiencia. Las primeras labores de control se remontan a hace 500 años en tiempos de Isabel la Católica. En la actualidad, las decenas de estaciones de medición registran parámetros que en aquella época ni imaginaban, dando más seguridad a los habitantes de las Canarias.

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