Un giro histórico en la exploración espacial: la NASA anuncia una base lunar permanente mientras prepara el salto nuclear hacia Marte
24/03/2026 Martín Morala Andrés
La NASA cambia todos sus planes de continuidad en la superficie lunar en una rueda de prensa que marcará un antes y un después en la exploración espacial. No solo los planes alrededor de las misiones Artemisa han cambiado, también se anunció un giro radical hacia la tecnología nuclear en generación eléctrica y en propulsión. Además, los planes para sustituir la veterana Estación Espacial Internacional fueron revisados y cancelados en su mayor parte a la espera de un presupuesto mayor que no se espera pronto. Lo único que no cambia es el énfasis en Marte, el planeta rojo recibirá una revolucionaria misión que estudiará el planeta volando por su atmósfera respaldado por un nuevo satélite de telecomunicaciones.
La nueva base lunar
La nueva base lunar será construida en tres fases. La primera estará dedicada a establecer una primera presencia en la superficie, esto se hará a costa de la malograda Estación Espacial Gateway. La base orbital desaparece del programa de la Luna aunque sus tecnologías se transfieren a otros programas, especialmente, el de la superficie. La segunda fase pasará de investigación a semi habitabilidad, para lo cual se instalará la primera infraestructura para la presencia humana, incluyendo radiogeneradores de isótopos. Estos aparatos generan calor y electricidad a partir de la descomposición de isótopos radiactivos. En la actualidad la NASA no dispone de apenas material de este tipo, y su construcción no es rápida ni barata, por lo que es más posible que el reactor nuclear de fisión que figura en la fase tres se adelante. Otra opción es el empleo masivo de paneles solares, pero la larga noche lunar los hace poco recomendables a largo plazo.
La construcción costará unos veinte mil millones de dólares para la NASA hasta la fase dos. Pero será un esfuerzo conjunto con los aliados occidentales. Se ha mencionado el rover presurizado que la JAXA está desarrollando junto con Toyota o módulos para la superficie lunar diseñados en Italia.
En la tercera fase se contemplan estancias muy prolongadas de varios astronautas en esta base en superficie. Estos cambios están diseñados para aumentar la cantidad de misiones, algo que se espera que reduzca el coste individual de cada una.
Adiós definitivo al SLS
Uno de los anuncios más esperados hoy fue el fin definitivo al SLS, a partir de la quinta misión, lanzar la cápsula Orion estará en competición. Una que no ganará el SLS, lo más probable es que estos lanzamientos recaigan en el Falcon Heavy o en New Glenn. Quizá en el futuro hasta lanzar la Orion sea opcional y cápsulas desarrolladas por la industria compitan por ser las encargadas de lanzar astronautas a la órbita lunar. Hasta entonces, el SLS empleará la etapa Centaur V como se había especulado tras la cancelación de la EUS.
La carrera por la superficie se aviva también, el aterrizador que lleve astronautas en Artemisa 4 a la superficie lunar, será el que esté listo. Se anula así el contrato que garantizaba a la Starship de SpaceX el honor, y ahora Blue Origin podría adelantarse y asestar un gran golpe mediático a los de Elon Musk.
El ejército no tripulado
Empezando por el final, lo menos impresionante en el aparato no tripulado lunar es la recuperación del rover Viper, deberá aterrizar en 2027 a bordo de un aterrizador no tripulado de Blue Origin. Hace unos pocos meses este aparato, uno de los más impresionantes que pisarán la Luna había sido cancelado, cuando sus pruebas habían terminado y estaba a la espera de su lanzamiento, ahora, vuelve al calendario de misiones solo un poco después del calendario original.
Por otro lado, quizá lo más sorprendente de lo hoy anunciado para la Luna es un nuevo tipo de robot explorador. Siguiendo las lecciones aprendidas gracias al helicóptero marciano Ingenuity que acompañó al rover Perseverance hasta un accidente en un aterrizaje que lo inutilizó tras más de dos años volando. Pero, en la Luna no hay una atmósfera que sustente el vuelo de un aparato semejante. En cambio, los Moonfall emplearán propulsión química para realizar saltos que los lleven a explorar zonas de difícil acceso de la superficie lunar. Uno de sus primeros objetivos podría ser por ejemplo el fondo de un cráter del polo sur lunar, con el objetivo de buscar hielo en superficie.
Según los planes de la NASA se enviarán cuatro de estos aparatos a la Luna, de forma muy inminente, en los próximos tres años según el calendario hoy mostrado. No hay ningún detalle técnico excepto que utilizarán cámaras para su navegación, igual que Ingenuity, que realizarán saltos de hasta un kilómetro de altura y sumarán hasta cincuenta kilómetros de distancia lateral.
Estos no serán los únicos drones que empleará esta nueva base lunar, aunque sí los más espectaculares. Se puede hacer una muy clara división a los siguientes, por un lado estarán los satélites que se desplegarán y por otro los drones terrestres que ayudarán a establecer esta nueva base en la superficie.
Los satélites no han dado pie a demasiada información, muy en línea con el resto de la presentación. Sin embargo, aquí puede haber un motivo menos evidente que la falta de preparación, la participación internacional. Actualmente, la ESA se encuentra trabajando activamente en lo que la NASA dice hoy que necesita lanzar de aquí a tres años. Esto pone a la Agencia Espacial Europea un paso por delante para lanzar la constelación lunar de comunicaciones, observación y navegación. Principalmente la ESA trabajaba en los sistemas de navegación y comunicaciones, dos aspectos en los cuales la experiencia ya existe en el viejo continente. El sistema de posicionamiento global Galileo es superior a otros comparables, incluyendo el GPS estadounidense. Por otro lado, One Web es una mega constelación en órbita baja, en cierta manera comparable con Starlink. Esta experiencia, les sirve para estar en buena posición para completar también este apartado. Más dudas quedan con respecto al apartado de observación.
Es cierto que hay una gran cantidad de datos que tomar con una constelación completa de satélites de observación, en la Tierra hay varias. Pero, la Luna no presenta tanta necesidad de observación, un único satélite muy potente sería probablemente mucho más eficaz. La ESA también tiene experiencia en este campo con los Sentinel-2, por lo que no debería ser un problema.
En la superficie tendremos una gran variedad de plataformas que realizarán principalmente dos trabajos. El primero es llegar a donde los humanos no tengan tiempo de llegar, varios de los rovers terrestres estarán equipados con equipos científicos que estudiarán la superficie en busca de hielo principalmente. Pero no solo, mediciones sobre radiación, minerales acuosos (con moléculas de agua en su estructura) o tierras raras requerirán un número aún por cerrar de aparatos en superficie que se unirán a los aterrizadores que dejarán cargas dedicadas al resto de necesidades de la base lunar.
Por otro lado, estarán los robots que trabajarán en el asentamiento de astronautas a largo plazo. Estos realizarán labores de movimiento de tierras o mantenimiento de los equipos de superficie y podrían ayudar en la construcción de módulos desarrollados con materiales de la Luna.
La NASA abraza la realidad: no habrá estaciones espaciales privadas
La NASA no cuenta con dinero para financiar las dos estaciones privadas que se planteaba ayudar a desarrollar, pero es peor. Después de ver el estado del mercado de la órbita baja se dieron cuenta que sencillamente no existe un mercado que permita sustentar una, muchísimo menos dos. Sin embargo, la Estación Espacial Internacional tiene fecha de caducidad inminente, pero no están dispuestos a dejar de operar de forma sostenida en las inmediaciones de la Tierra.
La decisión final es, a falta de que se confirme el nombre, basándose en el estado de las propuestas para el Commercial LEO Destinations otorgar un contrato a Axiom para que culmine los primeros módulos de su estación. Tras lanzarlos y acoplarlos a la Estación Espacial Internacional, cuando esta sea desorbitada se intentará expandir poco a poco la nueva con módulos proporcionados igualmente por la industria privada. En este aspecto será muy interesante saber la reacción de europeos y japoneses, los dos disponen de naves de reabastecimiento y módulos en la Estación Espacial Internacional. En Europa además, se están desarrollando en estos momentos nuevas naves y Airbus esperaba participar en una de las estaciones, sin embargo, ahora no sucederá así, dejando en una incógnita qué decisiones tomará la ESA.
Volando más allá de lo que nunca hemos hecho
Aunque la humanidad ha lanzado naves que salen del Sistema Solar, es más costoso llegar a los planetas exteriores y quedarse en ellos que seguir acelerando más allá. Por eso, hasta ahora, cincuenta años después de los sobrevuelos de los planetas exteriores por parte de las sondas Voyager, nunca hemos llegado, ni intentado volver a Urano o Neptuno. No era ningún secreto que era un objetivo de la NASA remediarlo, pero faltaban muchos detalles, hoy hemos conocido los primeros detalles. Será una misión que orbitará solamente Urano, quedando Neptuno para un futuro lejano. Y con una fecha de llegada prevista para el 60 aniversario del sobrevuelo de la Voyager 2, en 2046.
Donde más lejos volará la NASA es en el desarrollo de aparatos nucleares. Más allá de los pequeños radiogeneradores y radiocalefactores de isótopos que podrían usarse en la Luna en las primeras fases de la base lunar, se volverá a trabajar con el uso de reactores nucleares.
El más llamativo será el del vehículo SR-1 Freedom. Este remolcador nace del defenestrado módulo Power and Propulsion Element de la estación espacial Gateway. De él salen los principales elementos, como los motores iónicos AEPS o las comunicaciones. Pero ahora, en vez de estar en órbita alrededor de la Luna, transportará cargas hasta Marte, al menos en su primera misión. Para alimentar estos potentes motores iónicos, se instalará un reactor nuclear que generará 20kW no se sabe si térmicos o eléctricos. Esta distinción es notable, aunque los requisitos de propulsión de la nave no llevarían al extremo al reactor en ningún caso.
Este será un reactor de cuarta generación alimentado por uranio de bajo enriquecimiento de alto ensayo (HALEU). Este está enriquecido entre el 5 y el 20%, por encima de lo habitual en las centrales nucleares en la Tierra que se sitúan por debajo del 5%. Sin embargo, esto permite periodos de operación más amplios, más eficiencia o un diseño más compacto.
La misión más impresionante y realista anunciada hoy sería Skyfall, literalmente caída del cielo. Y esta empleará el SR-1 Freedom para acercarse al planeta rojo, una vez allí, una cápsula de descenso similar a la empleada por Perseverance o Curiosity ayudará a tres helicópteros similares a Ingenuity a descender hasta cerca de la superficie. Una vez hayan perdido la mayoría de la velocidad y el calor de la reentrada sea dispersado por el escudo térmico se iniciará un lanzamiento aéreo de los tres aparatos. Esta arriesgada maniobra servirá para practicar para la carísima misión Dragonfly a Titan que emplea el mismo método para llegar a la superficie.
Estos ligeros aparatos serán la primera parte de la búsqueda del lugar de aterrizaje de la primera misión tripulada a Marte. Cubrirán una gran cantidad de terreno cartografiando con un detalle sin igual su superficie. Además serán equipados con aparatos de geofísica que permitirán estudiar el hielo bajo la superficie marciana, ayudando a determinar la viabilidad de su extracción.
Estamos ante el anuncio más relevante en toda la historia de la NASA. De una sentada se da un vuelco a los planes de exploración terrestre, lunar, marciana y de desarrollo. El avance hacia la tecnología nuclear no es una gran sorpresa aunque sí las aproximaciones, más convencionales de lo esperable. Tampoco sorprende el abandono del SLS y la apuesta por dejar hacer a la industria, aunque se reconoce el primer fallo de esta con las estaciones espaciales terrestres. Lo único malo del día de hoy es que no parece haber presupuesto para llevar a cabo ni la mitad de lo anunciado, porque creer que la base lunar hoy anunciada costará treinta mil millones de dólares es absurdo.
Especialista en el programa espacial indio.
Universidad de Oviedo.
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