La NASA ante un test clave: el SLS realiza su prueba definitiva antes de lanzar Artemisa 2

Imagen del SLS durante la prueba WDR

La NASA afronta la primera prueba de fuego del cohete SLS de Artemisa 2, el llenado de sus tanques y la simulación de cuenta atrás hasta justo antes del encendido de los motores. Esta prueba llamada Wet Dress Rehearsal (ensayo general mojado) simula todo el procedimiento de lanzamiento, aunque de momento lo hace sin astronautas ni encender los motores. Es un procedimiento muy largo, casi cincuenta horas que verifica que el cohete podrá llevar a cabo la misión, pero sin los elementos más sensibles.

Imagen de una prueba del sistema de supresión de ruido en 2009. Este sistema ha arrojado más de un millón de litros de agua durante el lanzamiento del SLS. Fuente: NASA

La cuenta atrás

Cuando la NASA se embarca en una campaña de pruebas, esta es extensa, y este procedimiento estándar de la industria del ensayo general mojado, no es diferente. Hace dos días la prueba comenzó con la llegada de los controladores de vuelo a sus terminales y el encendido de la cuenta atrás.

A continuación, los millones de litros de agua que se esconden en el sistema de supresión de sonido empiezan a cargarse. Este proceso duró hasta nueve horas, en las cuales el resto de los sistemas estaban esperando. Este mismo almacén de agua permite alimentarse a algunos de los equipos de extinción de incendios, necesarios cuando se trabaja con sustancias altamente inflamables y explosivas como son el hidrógeno y oxígeno líquidos.

Tras ello, se activó la alimentación eléctrica de la etapa central, seguida de la etapa superior, la ICPS. Tras un descanso de siete horas, se terminó la carga de las baterías de la cápsula Orion, que ya está cargada de propelentes, y las de la etapa central.

Adentrándose ya en las últimas veinte horas de cuenta atrás, se comprueba que el las líneas de oxígeno de la Orion a los trajes de los astronautas no tengan perdidas. El siguiente paso es que todo el personal no esencial abandona la torre de lanzamiento, desde este punto muy pocas personas se pueden acercar ya al cohete, y durante mucho tiempo permanecerá sin absolutamente nadie cerca.

En las últimas doce horas, el cohete ya entra en configuración de lanzamiento al encenderse el secuenciador de lanzamiento terrestre. Este sistema supervisa miles de parámetros en los minutos finales de la cuenta atrás, es él el que se encarga de abortar automáticamente el lanzamiento si se salen de los rangos permitidos.

Al mismo tiempo, los tanques de combustible se purgan de aire y simultáneamente se rellenan con nitrógeno, un gas inerte. Esto permite que los tanques estén despejados de impurezas cuando se inicie el llenado con los propelentes.

A 11 horas para el lanzamiento simulado, la cuenta atrás se detiene, quedan 2 horas y 25 minutos en el reloj, volverá a contar una vez el combustible llene el cohete.

Cohete SLS de la misión Artemisa 2
Cohete SLS de la misión Artemisa 2 en la plataforma de lanzamiento. Créditos: NASA/Keegan Barber.

En este parón el control de misión revisa el estado del cohete, la rampa y las condiciones externas y puede dar luz verde o esperar para empezar el repostaje. 

En este punto se empiezan a enfriar las líneas de combustible, los depósitos y los motores, al dejar pasar una pequeña cantidad de combustible. El hidrógeno líquido está a -253ºC, no se puede trasvasar a toda la capacidad desde el principio porque el choque térmico de temperatura ambiente a la del combustible rompería los componentes.

Pasará aún una hora hasta que el combustible fluya con libertad total a los depósitos del tanque central, el primer que se empieza a llenar debido a su gran tamaño. Desde que el combustible entra por primera vez hasta que el SLS está lleno pasan más de 5 horas. En ese tiempo se activan los sistemas de comunicación de la cápsula Orión.

Tras terminar el repostaje se despliegan los equipos de rescate de la torre y los de apoyo a los astronautas que abrirán y cerrarán la nave para ellos el día de la verdad. Una hora antes del lanzamiento todos ellos evacuan la rampa y se activaría el sistema de escape de la Orion. 25 minutos antes del despegue, las comunicaciones pasan todas a través de la Orion, después el director de vuelo consulta a todos los controladores si están listos y se inicia la cuenta atrás final. Se retrae el brazo de acceso de la tripulación, similar a las pasarelas de los aviones.

Por último, se presurizan los depósitos de combustible, los sistemas eléctricos internos pasan a ser los suministradores de energía y se cierran las válvulas de combustible que mantienen los tanques llenos a pesar de la evaporación.

Al finalizar la cuenta atrás ficticia, el cohete empieza el proceso de ventilación en la cual se deja escapar el hidrógeno líquido y el oxígeno en forma de gas.

El SLS es un cohete que emplea el hidrolox. Uno de los problemas de este combustible es que se evapora a temperatura ambiente, por tanto esos vapores deben ser ventilados del cohete en un proceso llamado "venting". NASA

¿Por qué se realiza esta prueba?

El ensayo general mojado es una prueba estándar en toda la industria, especialmente en cohetes poco probados como es el SLS. Da a los controladores una experiencia valiosa de cómo será el desarrollo de los acontecimientos en el gran día. Pero, más importante aún, permite encontrar problemas que no se han detectado aún en el cohete.

En Artemisa 1 vivimos numerosos abortos debidos a fugas de hidrógeno que no lograban ser solventadas a tiempo. Gracias a esta prueba se podrá ver si las medidas correctoras implementadas funcionan o no.

Martín Morala Andrés

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *