El Proton vuelve a volar: tres años después lanza un satélite meteorológico puntero

Imagen del lanzamiento proporcionada por Roscosmos

El veterano Proton-M volvió a despegar desde suelo ruso para cumplir una misión clave. Roscosmos lanzó con éxito un satélite meteorológico Elektro-L recurriendo a un cohete cuya arquitectura se remonta a 1965, en un momento en el que Rusia mantiene en paralelo dos lanzadores pesados con funciones prácticamente solapadas. Mientras el Proton-M sigue sosteniendo parte del programa espacial operativo, el Angara A5, llamado a ser la base del futuro espacial ruso tras su debut exitoso en 2014, continúa avanzando con una cadencia limitada tras años de dificultades internas. La elección del lanzador subraya el peso que aún conserva la experiencia frente a los planes de renovación.

El Proton M emplea combustible hipergólico en su primera etapa. Además esta tiene una curiosidad y es que el bloque central no contiene motores, que están situados en los apéndices exteriores, si no que es un gran depósito de tetraóxido de dinitrógeno.

Un lanzamiento muy retrasado

El cohete despegó a las 13:52 hora local del cosmódromo de Baikonur, empleando la rampa 81-24. Este se produjo con un notable retraso respecto al calendario inicial, previsto para el pasado diciembre. Sin embargo, un problema en la electrónica de la etapa superior obligó a devolverlo al hangar de montaje y desmontarla. Además, las reparaciones requeridas no se podían realizar en el cosmódromo situado en Kazajistán, sino que voló hasta la fábrica de Khrunichev en Moscú. Tras realizar las reparaciones pertinentes, la aviónica regresó y se montó nuevamente en el lanzador.

El satélite es el quinto de la primera serie que debutó a finales de la primera década del siglo. Tras el éxito de los tres primeros, se amplió la serie con otros dos, los Elektro-L4 y L5, que debían haber despegado en 2019 y 2020 respectivamente. Inicialmente, estos satélites despegaban en los cohetes ucranianos Zenit, pero tras 2014, esto no era posible. Se pasó entonces a usar el Proton, un lanzador mucho más potente que el original. Pero esto dejaba un margen extra en la capacidad de carga que hasta este lanzamiento no se aprovechó, pero en estos momentos esta carga secundaria mantiene un secretismo absoluto. Gracias al registro internacional de frecuencias empleado se entiende que es un satélite repetidor que ocupará un espacio en órbita geoestacionaria para reservar ese espacio para un satélite posterior, probablemente militar.

Imagen de un lanzamiento de un Angara A5. Fuente: Roscosmos

Una ventana al desastroso programa espacial ruso

El Proton-M es un cohete ya veterano, pese a ser significativamente más moderno que sus predecesores, su debut se produjo en 2001. Desde entonces vuela progresivamente cada vez menos, de hecho, llevaba tres años sin hacerlo hasta el día de hoy. Uno de los problemas que sufre es la competencia de SpaceX que devoró el mercado. Pero este punto, al contrario que en el caso europeo, no es ni tan relevante, los problemas del Proton son meramente internos, es un programa muerto, pero que no se entierra por motivos espurios.

Oficialmente, en 2014, tras el lanzamiento inaugural del Angara A5 el Proton daría paso progresivamente a este, eventualmente cerrando su línea de fabricación. Sin embargo, los problemas experimentados en las cadenas de producción del país tras la invasión de Crimea obligaron a retrasarlo. Pero una vez que estos se solucionaron hace ya cinco años, se esperaba que esto sucediera. Nunca pasó, y en un país que no tiene dinero para lanzar grandes satélites, mantener abiertas dos líneas de fabricación de cohetes medios-pesados es una grave losa sobre el resto del programa.

Martín Morala Andrés

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