Según los astrónomos, el cometa presenta proporciones de metanol mucho mayores que las observadas en la mayoría de los cometas originados en nuestro propio sistema solar.
El estudio, cuyos resultados han sido publicados como prepublicación científica, permite analizar la composición de material formado en otro sistema planetario sin necesidad de abandonar el nuestro.
Un visitante interestelar con química inusual
El cometa fue observado en varias ocasiones a finales de 2025 utilizando la red de antenas de ALMA en Chile. A medida que el objeto se acercaba al Sol, el calentamiento de su superficie helada provocó la liberación de gas y polvo, formando una nube brillante conocida como coma (envoltura de gas y polvo que rodea el núcleo de un cometa).
Analizando esta nube, los investigadores pudieron identificar las huellas químicas de distintas moléculas.
El equipo se centró en dos compuestos clave: metanol (CH₃OH) y cianuro de hidrógeno (HCN), una molécula orgánica que contiene nitrógeno y que suele encontrarse en cometas del sistema solar.
Los resultados mostraron algo sorprendente. La proporción de metanol respecto al cianuro de hidrógeno en 3I/ATLAS es extraordinariamente alta.
Esta composición química sugiere que el material helado que forma el cometa se originó en condiciones muy distintas a las que dieron lugar a los cometas del sistema solar.
Investigaciones anteriores realizadas con el Telescopio Espacial James Webb ya habían mostrado que la coma del cometa estaba dominada por dióxido de carbono cuando aún se encontraba lejos del Sol. Las nuevas observaciones añaden el metanol como otro componente destacado.
El cianuro de hidrógeno parece proceder principalmente del núcleo del cometa, algo habitual en los cometas conocidos. En cambio, el metanol parece liberarse tanto desde el núcleo como desde diminutos granos de hielo presentes en la coma. Estos granos actúan como pequeños cometas secundarios: al acercarse al Sol, el hielo que contienen se sublima y libera metanol al espacio.
El tercer visitante interestelar detectado
El cometa 3I/ATLAS es solo el tercer objeto confirmado de origen interestelar observado atravesando nuestro sistema solar. Los dos anteriores fueron 1I ʻOumuamua, descubierto en 2017, y 2I/Borisov, detectado en 2019.
Cada uno de estos visitantes ha mostrado características inesperadas que han ayudado a los astrónomos a comprender mejor cómo se forman los planetas y los cuerpos helados en otros sistemas estelares.
A medida que se descubran más objetos interestelares en el futuro, los científicos esperan poder comparar sus composiciones y obtener nuevas pistas sobre la diversidad química de los sistemas planetarios de la galaxia.