Objetivo 2030: los grandes avances de China para llevar astronautas a caminar sobre la superficie de la Luna

Quedan menos de cuatro años para el final de la década, la fecha límite que se impuso China para llevar al menos dos astronautas chinos a caminar sobre la superficie de la Luna. El proyecto ha alcanzado un punto de madurez y desarrollo tal, que los pasos siguientes son pruebas en el espacio de la cápsula tripulada y el módulo lunar, los cuales ya han alcanzado importantes hitos que demuestran la capacidad del gigante asiático de cumplir su objetivo.

alunizaje
Simulación del descenso de un astronauta chino por la escalera del módulo lunar. CCTV.

Cimientos del programa espacial

Ir a la Luna no es una tarea fácil, requiere de un fuerte financiamiento para desarrollar, fabricar y probar los elementos necesarios que permitan llevar personas hasta y desde la Luna, teniendo como principal objetivo la seguridad de los tripulantes. China cuenta con una experiencia sólida y una industria en crecimiento que refuerza la promesa de llevar personas a la Luna. Este es el siguiente gran paso que parte de los logros del programa robótico Chang’e y los vuelos espaciales tripulados.

Traje espacial chino
Astronautas posando junto al traje espacial que se usará en las futuras misiones lunares. CCTV.

Las misiones lunares no tripuladas Chang’e tienen un enfoque de mejoras progresivas para probar los sistemas necesarios para llevar personas. Las primeras dos demostraron la capacidad de comunicarse y operar en órbita lunar, empleando instrumentos para recopilar información base para sus futuros objetivos. La tercera y cuarta consiguieron descender a la superficie en el lado visible y oculto. La quinta y sexta, además de alunizar, recogieron muestras que fueron traídas a la Tierra. Para agosto de 2026 se espera el lanzamiento de Chang’e 7, destinada a explorar el polo sur para buscar depósitos de hielo que serán explorados por futuras misiones tripuladas.

Imagen del rover Yutu 2, compañero de la Chang’e 4 en la cara oculta de la Luna.

Paralelamente, el programa tripulado se enfoca en desarrollar los sistemas y las naves necesarias para la supervivencia de personas en el espacio. Actualmente, China cuenta con su propia estación espacial, un laboratorio en órbita donde se realiza investigación científica y se simulan sistemas para próximas misiones. Los astronautas chinos llegan a esta por medio de la nave Shenzhou, derivada de la Soyuz rusa. Antes de cada tripulación, una nave Tianzhou realiza abastecimiento para las rotaciones de seis meses.

La Estación Espacial Tiangong de China. Fotografía: Agencia Espacial China

Lanzador lunar

Durante la carrera espacial, Estados Unidos contempló una misión a la Luna como un único lanzamiento con todo lo necesario para ir y regresar. Fue necesario invertir una gran cantidad de dinero para construir el Saturno V, uno de los cohetes con mayor capacidad de carga de la historia. En este caso, enfocándose en abaratar los precios por misión, China requiere de dos lanzamientos para llevar la tripulación y el módulo lunar, por separado.

El cohete Long March 10 fue diseñado específicamente para una misión lunar y cuenta con las variantes tripulada y de carga. Este se compone por dos propulsores laterales y un propulsor central con oxígeno líquido y queroseno, cada uno con siete motores. Una vez agotado el combustible y descartados los tres tanques, la nave será impulsada por dos etapas superiores, insertándolo en órbita terrestre baja y, posteriormente, en una trayectoria hacia la Luna.

Recreación digital del cohete Long March 10 en su versión tripulada. CMS.

Una versión derivada, el Long March 10A, se desarrolla a la par con el objetivo de servir misiones con menores requerimientos. Por ejemplo, la nave lunar visitará la Estación Espacial China en órbita baja terrestre para comprobar su comportamiento en vuelo. En esta configuración, el cohete solo usará un propulsor, con la capacidad adicional de ser recuperado en una barcaza autónoma en el océano con un sistema de cables.

amerizaje cohete Long March 10
Fotografía del propulsor del cohete Long March 10 segundos antes de amerizar. En el fondo se ve la barcaza con el sistema de cables destinado a atrapar el cohete para su posterior reutilización. Créditos: Xinhua.

Navío de los sueños

Shenzhou se inspiró fuertemente en el diseño de la nave Soyuz de Rusia, pero aplicando ciertas mejoras en seguridad, carga y eficiencia. Sin embargo, esa herencia se basa en tecnologías anticuadas que limitan las posibilidades de misiones. En 2020, China lanzó en un vuelo de prueba la Nave Tripulada de Nueva Generación, destinada a reemplazar a la Shenzhou. Durante tres días realizó maniobras orbitales y pruebas de reentrada atmosférica.

En 2024, China anunció el nombre oficial de esta nave, Mengzhou, traducido como navío de los sueños. Esta se divide en un módulo de servicio con los sistemas de propulsión, energía, comunicaciones y soporte vital, y la cápsula tripulada, donde viajarán tres astronautas chinos a la Luna o hasta seis en visitas a la Estación Espacial China.

A finales de 2025 e inicios de 2026, participó en dos pruebas del sistema de escape de emergencia en la plataforma y en vuelo, respectivamente. Este sistema sería responsable de alejar con gran velocidad a la tripulación en caso de la desintegración del cohete.

Prueba de escape de Mengzhou
Separación entre la torre de escape de emergencia y la cápsula Mengzhou durante una prueba en junio de 2025. CASC.

Mengzhou llevará la tripulación hasta órbita lunar, donde se acoplará al módulo de aterrizaje. Días después, y una vez completada una excursión a la superficie, regresarán a órbita y a la nave, la cual encenderá sus motores para escapar de la gravedad lunar. Mengzhou cuenta con un escudo térmico que la protege durante la reentrada atmosférica hasta descender en el océano suavemente bajo paracaídas.

El módulo lunar

Mengzhou solo puede llevar a los astronautas hasta órbita lunar, es necesaria otra nave para descender hasta la superficie. Esta es tarea de Lanyue, traducido como Abrazar la Luna, que consiste en dos partes, el módulo lunar y una etapa de impacto.

Debido a las limitaciones de carga del Long March 10 y las restricciones de peso del propio alunizador, requiere de un apoyo inicial para frenar antes de aterrizar. La etapa de impacto usa su motor en una primera fase para disminuir la velocidad y, al cabo de agotar su combustible, se desacopla e impacta contra la Luna. En la fase final del descenso, Lanyue usa sus propios motores para posarse controladamente en la región seleccionada.

A bordo solo pueden viajar dos astronautas, mientras el otro permanece en órbita a bordo de Mengzhou. Una vez en la superficie, realizarán una o varias actividades extravehiculares para recoger muestras, plantar una bandera y desplegar instrumentos. En el primer alunizaje, potencialmente llevarán un vehículo similar al rover lunar usado en las misiones Apolo, que les permitirá recorrer un mayor terreno en menos tiempo. Finalmente, Lanyue vuelve a encender sus motores para regresar a órbita y transferir la tripulación y las muestras recolectadas a Mengzhou.

El nuevo traje espacial chino para la exploración lunar, conocido como "Wangyu" (izquierda); y el vehículo lunar tripulado planificado por el país, conocido como "Tansuo" (derecha).(Crédito de la imagen: Televisión Central de China (CCTV))

En agosto de 2025, China realizó pruebas en tierra del proceso de descenso y control del módulo lunar. Se usó una maqueta a escala acoplada a un sistema de cables que replican la baja gravedad lunar. Próximamente, será lanzado a órbita terrestre baja para probar su comportamiento en el espacio antes de usarse en una misión real.

Fase final de la prueba de descenso del módulo lunar Lanyue. En el suelo se simula el regolito y rocas, recreando un posible lugar de alunizaje. Créditos: CMS/CASC.

Lugar de aterrizaje

El programa Chang’e ha sido de gran utilidad para recopilar información sobre la Luna y determinar cuáles son las regiones de mayor interés para enviar personas, especialmente, determinar el nivel de riesgo asociado. Combinando los mapas y observaciones propios con los de la sonda estadounidense LRO, entre otras, ha resultado en 106 candidatos, reducidos ahora a doce en el lado visible de la Luna.

Candidatos de alunizaje
Diagrama de los doce candidatos finales donde llegará la primera misión lunar tripulada de China. Créditos: CASC.

Un reciente artículo hizo un análisis detallado sobre Rimae Bode, una planicie basáltica con pocos cráteres o campos de rocas que dificulten el aterrizaje. Originalmente fue descartada para las misiones Apolo por falta de interés, pero la información moderna ha revelado mucho más de lo que se creía. 

Por el momento, no se ha confirmado cuál de los doce candidatos será elegido para la primera misión, pero China ha mostrado gran interés en explorar el polo sur y la región cercana al cráter Shackleton. Por parte de Estados Unidos, sí se espera un alunizaje directo en esta región, aunque no se descarta que busquen una primera misión en alguna parte más cerca del ecuador.

En general, el gigante asiático se mantiene a un ritmo constante y con un enfoque claro hacia un alunizaje antes del final de 2030. En los próximos dos años realizará varias pruebas y demostraciones de los diferentes elementos necesarios para tal hazaña. Debido a los retrasos del programa Artemisa, existe una baja, pero no nula, posibilidad de que China llegue primero a la Luna.

Francisco Andrés Forero Daza
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