Así se ve el gigantesco cohete lunar de la NASA desde el espacio
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Hay una historia apócrifa sobre cómo solo se ven tres estructuras humanas desde el espacio. Esto no es cierto, se necesita una cierta envergadura para ser distinguible desde tanta distancia, pero no es tan significativa como pueda parecer. Y aunque no lo fuera, el SLS de la NASA es un auténtico monstruo con una altura de casi cien metros, que se asienta en una hegemónica estructura aún mayor, el complejo de lanzamiento LC-39B.
Si hay algo que abunda en la Estación Espacial Internacional son cámaras, y los astronautas suelen hacer un uso muy frecuente de ellas, a veces, también en sus ratos libres. Los equipos de los que disponen a bordo son la tecnología de consumo más puntera, en particular en la NASA emplean desde 1971 equipos proporcionados por Nikon. En la actualidad, la empresa japonesa está adaptando algunas de sus cámaras Z9 para su uso en la Luna durante la misión Artemisa 3. Mientras tanto, Cristopher Williams empleó una idéntica a las que se comercializan con una lente de gran tamaño, pero como él mismo reconoció no era la adecuada.
En cualquier caso, es suficiente para admirar la puerta a las estrellas de Estados Unidos, con la pista de aterrizaje del transbordador espacial en el medio de la imagen. A su izquierda, el descomunal Edificio de Ensamblaje Vertical, el más grande por volumen del mundo, y saliendo de él, en línea recta el Complejo de Lanzamiento 39A y siguiendo la carretera a la izquierda, el 39B.
Pese a su evidente simbolismo histórico, todas las misiones Apolo que aterrizaron en la Luna despegaron desde la plataforma A, pero está actualmente alquilada a SpaceX hasta 2034, por eso el SLS emplea la B.
Por otra parte, Airbus, orgullosa de su papel en el programa Artemisa, proporcionando el Módulo de Servicio para la cápsula Orion aprovechó para mostrar la potencia de sus satélites Pleiades Neo. Estos orbitadores son capaces de obtener imágenes en blanco y negro con una resolución de 30 centímetros por píxel, y de algo más de un metro en imágenes a todo color.
Estas imágenes demuestran bien por qué las estaciones espaciales militares nunca terminaron de cuajar, los humanos son un paso intermedio innecesario. Además, que empeoran el resultado, las cámaras convencionales de la Estación Espacial Internacional no pueden competir contra los telescopios que portan los satélites de observación de la Tierra.
En la imagen se ve con todo lujo de detalles las tres torres pararrayos, la gran trinchera de fuego y el depósito de agua elevado que la inundará en el momento del lanzamiento.
Lo que no se podía ver en la anterior imagen y sí en esta, es la torre de lanzamiento. Porque en el caso de la NASA, esta se mueve con el cohete. En ella están todas las canalizaciones de combustible que tiene el cohete, así como enlaces eléctricos, hidráulicos y de datos. Para lanzar un cohete se monitorizan muchos sensores de su interior y no hay nada más resistente que una unión física.
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