Eclipse parcial de Luna del 28 de agosto: horarios y qué tiempo hará en España y América

La Luna atravesará profundamente la sombra terrestre durante la madrugada de este viernes 28 de agosto, apenas dieciséis días después del eclipse total de Sol. El fenómeno será visible desde toda España y gran parte de América, aunque esta vez la meteorología tendrá mucho que decir. La nubosidad será irregular en nuestro país y también puede complicar la observación en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Ciudad de México, Bogotá o Santiago de Chile.

Un eclipse parcial de la "Luna del castor" de noviembre capturado sobre la ciudad de Nueva Orleans antes del amanecer del 19 de noviembre de 2021. NASA/instalación de montaje de Michoud

Agosto de 2026 se despedirá con otro fenómeno astronómico de primer nivel. Durante la noche del jueves 27 al viernes 28 de agosto, la Luna llena atravesará la sombra proyectada por la Tierra y protagonizará un eclipse parcial especialmente profundo, visible desde América, Europa, África y parte del Pacífico oriental.

En el momento central, aproximadamente el 93 % del diámetro lunar estará dentro de la umbra terrestre, dejando únicamente una pequeña franja directamente iluminada por el Sol. La fase parcial se prolongará durante algo más de tres horas y 18 minutos, desde la entrada en la umbra hasta su salida.

La profundidad del eclipse puede proporcionar una imagen muy cercana visualmente a la totalidad. Gran parte del disco podrá adquirir tonos cobrizos, anaranjados o rojizos, mientras una estrecha región permanece mucho más brillante fuera de la sombra central.

La coloración procede de la pequeña cantidad de luz solar que atraviesa las capas de la atmósfera terrestre y termina siendo refractada hacia el interior de la umbra. Las longitudes de onda más cortas se dispersan con mayor eficacia y una proporción mayor de luz rojiza consigue alcanzar la superficie lunar.

La Luna adquiere una intensa tonalidad rojiza durante un eclipse lunar. La coloración está producida por la luz solar que atraviesa la atmósfera terrestre antes de ser refractada hacia el interior de la sombra de nuestro planeta. liquidcrash vía Flickr (CC BY-SA 2.0).

Horarios y una meteorología muy desigual en España

La entrada en la penumbra terrestre comenzará a las 03:23 horas, hora peninsular española, aunque durante esta primera fase la pérdida de luminosidad será difícil de apreciar.

La entrada en la umbra se producirá a las 04:33 horas y marcará el comienzo de la parcialidad claramente visible. El máximo llegará a las 06:12 horas, prácticamente a las 06:13, y la fase parcial terminará alrededor de las 07:52 horas. La penumbra abandonará completamente el disco lunar poco después de las 09:01 horas. En Canarias, todos estos horarios corresponden a una hora menos.

Desde España, la posición de la Luna será tan importante como la profundidad del eclipse. Nuestro satélite irá descendiendo hacia el horizonte occidental mientras avanza la madrugada.

En el centro y este de la Península, Baleares y Melilla, la Luna se pondrá antes de finalizar la fase parcial. Desde las regiones más occidentales, Canarias y Ceuta permanecerá sobre el horizonte durante más tiempo y permitirá seguir una parte mayor de la salida de la umbra.

Evolución prevista del eclipse parcial de Luna del 28 de agosto desde Madrid. Durante las fases más profundas, la Luna estará descendiendo hacia el horizonte occidental y terminará ocultándose antes de completar toda la parcialidad. Instituto Geográfico Nacional.

La previsión meteorológica ha mejorado en algunas regiones respecto a escenarios anteriores, aunque las condiciones continuarán siendo bastante irregulares durante la madrugada.

En amplias zonas del interior, las perspectivas son razonablemente buenas. Para las sierras de Guadarrama y Somosierra se espera predominio de cielo poco nuboso o despejado, con posibilidad de algunos bancos de nubes bajas a primeras horas. En la Ibérica riojana, el Pirineo navarro y buena parte del Pirineo aragonés también predominan los cielos poco nubosos o despejados.

En el Cantábrico aparece más incertidumbre. En sectores de Picos de Europa pueden persistir nubes bajas durante la madrugada, especialmente al sur de los macizos, capaces de reducir localmente la visibilidad.

La situación también será más delicada en algunos sectores del sur. En Sierra Nevada se esperan intervalos nubosos o cielo nuboso durante la madrugada y todavía pueden producirse lluvias o chubascos ocasionales durante la primera mitad del día.

Por tanto, no existe una franja sencilla de España donde pueda garantizarse o descartarse la observación. La evolución de la nubosidad durante las últimas horas será determinante y, debido a la escasa altura de la Luna, una banda de nubes situada hacia el oeste puede resultar suficiente para ocultar el eclipse aunque el resto del cielo permanezca relativamente despejado.

Secuencia del eclipse desde A Coruña. Las regiones occidentales parten con ventaja geométrica, ya que la Luna permanecerá sobre el horizonte durante más tiempo después del máximo y permitirá seguir una mayor parte de la fase parcial. Instituto Geográfico Nacional.

Para fotografía, esta baja elevación ofrece también una oportunidad interesante. La Luna eclipsada podrá integrarse con elementos del paisaje durante las fases próximas al máximo, aunque será imprescindible disponer de un horizonte oeste limpio de edificios, montañas o vegetación elevada.

América disfrutará de una geometría mejor, pero las nubes también tendrán protagonismo

La situación cambia radicalmente al cruzar el Atlántico. Gran parte de América del Norte y del Sur podrá observar el eclipse durante plena noche, con la Luna mucho más alta sobre el horizonte que desde España.

En la costa este de Estados Unidos, el máximo llegará alrededor de las 00:13 horas del viernes 28. Nueva York podrá seguir todas las fases principales, aunque la meteorología amenaza con complicar seriamente la observación. Un frente está provocando tormentas, lluvias intensas y abundante nubosidad en buena parte del nordeste estadounidense, incluida el área de Nueva York.

En Los Ángeles, el máximo tendrá lugar aproximadamente a las 21:13 horas del jueves 27. La geometría será excelente, pero tampoco existe garantía de cielo limpio. La humedad procedente del antiguo ciclón tropical Iselle está favoreciendo un aumento de la nubosidad en California y el propio National Weather Service manejaba un escenario de noche mayormente nubosa en el sur del estado.

En Ciudad de México, el máximo llegará aproximadamente a las 22:13 horas. Aquí las perspectivas son claramente más complicadas. Se espera abundante nubosidad durante la noche y posibilidad de chubascos alrededor de las horas centrales del eclipse, tras una tarde marcada por lluvias y actividad tormentosa.

En Bogotá, el momento central será alrededor de las 23:13 horas. La jornada presenta nubosidad variable y posibilidad de precipitaciones, con mayor riesgo de lluvia durante la tarde y la noche. La apertura de claros será por tanto decisiva para contemplar las fases profundas.

Lima alcanzará también el máximo alrededor de las 23:13 horas. El escenario es diferente al de Bogotá. Las previsiones apuntan a cielo cubierto o con nubes dispersas, habitual durante el invierno costero peruano, aunque con escaso riesgo de precipitación. La principal dificultad será precisamente esa capa de nubosidad baja que puede extenderse sobre la costa.

Desde Lima, además, la geometría será magnífica. La Luna estará a una altura aproximada de 76° durante el máximo, prácticamente dominando el cielo, por lo que cualquier problema de visibilidad procederá fundamentalmente de la atmósfera.

En Santiago de Chile, el máximo llegará aproximadamente a las 00:13 horas del viernes. Un sistema frontal está afectando la zona central del país y durante el jueves se esperan lluvias y abundante humedad. Las precipitaciones pueden disminuir hacia las horas del eclipse, aunque la nubosidad residual mantiene un escenario bastante incierto para la capital chilena.

Buenos Aires tendrá el máximo alrededor de la 01:13 horas. Las lluvias previstas durante parte del jueves deberían perder protagonismo hacia la noche, aunque la cantidad de nubosidad que permanezca después del paso de las precipitaciones será la principal incógnita.

En conjunto, América tendrá una clara ventaja astronómica frente a Europa occidental, pero esta vez la meteorología tampoco ofrece un escenario perfecto. Buena parte del este de Estados Unidos, Ciudad de México, Bogotá y Santiago afrontan riesgo de abundante nubosidad, mientras Lima tendrá que lidiar con su habitual cubierta nubosa costera. Los claros que puedan abrirse durante las horas centrales serán decisivos.

Una Luna casi sumergida en la umbra terrestre

Este eclipse pertenece al Saros 138 y será el número 29 de una serie compuesta por 82 eclipses. La fase parcial se prolongará durante 3 horas, 18 minutos y 48 segundos, un intervalo considerable para seguir el desplazamiento de la Luna a través de la sombra terrestre.

Durante el máximo, la Luna se encontrará en la constelación de Acuario y habrá pasado menos de seis días desde el apogeo de su órbita.

La estructura de la sombra terrestre se hará especialmente evidente. Primero aparecerá la penumbra, una región en la que la Tierra oculta únicamente una parte del Sol visto desde la superficie lunar. Posteriormente, la entrada en la umbra marcará un cambio mucho más brusco.

El borde curvo de esa sombra avanzará durante aproximadamente una hora y 40 minutos hasta alcanzar el máximo. En ese momento, una pequeña franja lunar permanecerá directamente iluminada mientras prácticamente todo el resto del disco estará dentro de la sombra central.

La umbra mantiene una iluminación residual gracias a la atmósfera terrestre. Vista desde la Luna durante el eclipse, la Tierra aparecería como un disco oscuro rodeado por un fino anillo rojizo formado por todos los amaneceres y atardeceres del planeta al mismo tiempo. Parte de esa luz alcanza finalmente nuestro satélite y proporciona la característica coloración cobriza.

La región inmersa en la umbra puede adoptar tonalidades que van del naranja al rojo oscuro. Durante el máximo del eclipse del 28 de agosto, alrededor del 93 % del diámetro lunar estará dentro de la sombra central de la Tierra. liquidcrash vía Flickr (CC BY-SA 2.0)

El fenómeno guarda además una relación directa con el eclipse total de Sol del pasado 12 de agosto. Ambos se producen dentro de la misma temporada de eclipses.

Hace dieciséis días fue la Luna la que pasó entre el Sol y nuestro planeta y proyectó su sombra sobre la Tierra. Ahora la configuración se invierte y será nuestro satélite el que atraviese la sombra terrestre.

Evolución del eclipse desde Palma de Mallorca. La comparación con las secuencias obtenidas para localidades occidentales muestra cómo la puesta de la Luna limitará antes la observación de las últimas fases desde el este de España. Instituto Geográfico Nacional.

El eclipse parcial cerrará así un agosto excepcional que ha reunido el eclipse total de Sol del día 12, las perseidas, la máxima elongación oriental de Venus y este profundo eclipse lunar.

En España, el momento decisivo llegará alrededor de las 06:12 horas, con la Luna profundamente sumergida en la umbra y descendiendo hacia el horizonte occidental. En América, el mismo máximo se producirá con nuestro satélite mucho más alto en buena parte del continente.

Solo queda esperar a que las nubes concedan una tregua. Apenas dieciséis días después de ver cómo la Luna ocultaba al Sol sobre parte de España, será ahora nuestro satélite el que se adentre en la sombra de la Tierra. Quienes tengan la fortuna de encontrar un cielo despejado podrán contemplar durante unas horas uno de esos fenómenos que recuerdan que, por predecible que sea la mecánica celeste, mirar al cielo todavía conserva intacta su capacidad para sorprendernos.

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