Lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman: relato de un testigo en primera fila
01/09/2026 Redaccion
Lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman: relato de un testigo en primera fila
Ante la expectante mirada de casi 3 000 astrofísicos de todas partes del mundo, el telescopio espacial Nancy Grace Roman despegó puntualmente a las 7:26 de la mañana, hora local en Florida, el pasado domingo 30 de agosto. Se cumplió con precisión el objetivo de lanzarlo dentro de una ventana de solo 30 segundos, necesaria para alcanzar su órbita final en el “olimpo” de las misiones espaciales, visitada hasta ahora solo por los telescopios espaciales operativos James Webb y Euclid, así como los ya retirados Gaia, Planck y WMAP.
Esta región privilegiada, situada a unos 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta, es el segundo punto de Lagrange, donde se equilibran las atracciones gravitacionales del Sol y la Tierra.
Un telescopio abierto para todos
Tras una espera de más de 20 años y después de haber conseguido superar varias crisis presupuestarias que llegaron a amenazar seriamente su supervivencia (se le impuso un estricto límite de coste que, finalmente, ha cumplido con amplio margen), Roman ha llegado para reinar en el espacio. No es el telescopio más grande, ni el más caro, pero tal vez sea el más revolucionario: a diferencia de misiones anteriores como los telescopios espaciales Hubble o James Webb, donde los científicos disfrutan de derechos exclusivos de visualización de los datos durante el primer año, el Nancy Grace Roman no tiene tiempo exclusivo para nadie.
Todos los datos científicos que recopile estarán disponibles inmediatamente y de forma gratuita para el público general y la comunidad científica global a través de la nube, mediante el sistema Roman Nexus. Según la NASA, este observatorio se diseñó para que cualquier persona en el planeta pueda explorarlo y colaborar en la búsqueda de descubrimientos. Así, proporcionará acceso público inmediato a una cantidad de datos sin precedentes.
Reunión internacional de astrofísicos
Cuatro días antes del lanzamiento, una reunión científica pasó revista a la historia de la misión y a la perspectiva de lo que se aspira conseguir en los próximos cinco años. En la audiencia, éramos más de un centenar de científicos e ingenieros de todo el mundo, la mayoría muy jóvenes, pero también ilustres veteranos como Saul Perlmutter, uno de los descubridores de la energía oscura –recibió por ello el premio Nobel en 2011– e infatigable impulsor del Roman.
En esta reunión se recordó varias veces la figura de Neil Gehrers, director del laboratorio de astropartículas del centro espacial NASA Goddard, fallecido en 2017, que fue otro de los paladines inquebrantables de esta misión. Precisamente, las instalaciones del Goddard han sido el núcleo del desarrollo de Roman. Además, han participado más de un centenar de laboratorios y empresas de América, Europa, Japón y Australia, así como la Agencia Espacial Europea.
Con la confianza del trabajo bien hecho, el día antes del lanzamiento, la NASA convocó una reunión informal y festiva en la playa de los Cocos, muy cerca de las icónicas instalaciones de Cabo Cañaveral, que también es una reserva de la naturaleza donde abundan las águilas calvas, símbolo oficial de Estados Unidos.
Muchos de los miles de personas que han trabajado en el proyecto asistieron con sus familias. Era palpable un entusiasmo contagioso, ya que esta misión espacial ha llegado para abordar las preguntas más grandes que la humanidad se ha hecho desde siempre: ¿estamos solos en el Universo? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde iremos?
Vítores y grandes esperanzas
Al día siguiente, los invitados de la NASA que acudimos a presenciar el lanzamiento fuimos más de 2 800, a pesar de la hora temprana y la amenaza de tormenta eléctrica. La multitud se acomodó pacientemente en el reducido espacio junto al arroyo Banana y vitoreó el éxito del lanzamiento del telescopio y de la recuperación de los cohetes que lo impulsaron.
La comunidad científica lleva tiempo frotándose las manos por el aluvión de datos que se avecina cuando Roman comience a escudriñar el universo profundo dentro de unos tres meses. Solo en la región del centro de la Vía Láctea, esta misión va a detectar 20 000 millones de estrellas con una nitidez y profundidad asombrosa. Por si fuera poco, obtendrá mapeos de regiones emblemáticas del cielo, como la galaxia de Andrómeda, de manera mucho más eficiente que su precursor el telescopio espacial Hubble. También revisitará los campos observados por el telescopio Kepler para encontrar exoplanetas similares a la Tierra que estén ocultando estrellas lejanas.
Asimismo, este proyecto será un banco de ensayo en el espacio para probar la tecnología que en el futuro puede darnos las primeras imágenes de un planeta gemelo a la Tierra en orbita alrededor de una estrella similar al Sol. Provisto de un coronógrafo de última generación acoplado a sistemas de estabilización de imagen, Roman seguirá a un puñado de estrellas brillantes durante miles de horas para anular su brillo 10 millones de veces y permitir la detección de planetas en zonas de habitabilidad. Este experimento es esencial para el desarrollo de un futuro observatorio espacial de mundos habitables. Curiosamente, combina la capacidad de observaciones profundas de grandes campos con la de alto contraste en campos pequeños.
Pero todavía hay que tener un poco más de paciencia con Roman. Durante los próximos 12 días, se realizarán operaciones de secado de hielo acumulado, así como distintos ajustes para el seguimiento de estrellas. Se estima que las operaciones de alineado, enfoque y calibración de los instrumentos tarden 43 días, y la verificación de la calidad científica de los datos, 90. Así que, a partir del año 2027, estará listo para ofrecernos un flujo continuo de datos que nos permitirá avanzar en la compresión de algunos de los misterios más profundos del cosmos.![]()
Eduardo Lorenzo Martin Guerrero de Escalante, Research professor, Centro de Astrobiología (INTA-CSIC); Instituto de Astrofísica de Canarias
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
Comparte esto:
- Entrada
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky