El lanzamiento del vuelo orbital Starliner 2 de Boeing se ha producido con éxito. Es el segundo vuelo de prueba sin tripulación de la nave espacial Starliner. Con el nuevo vuelo de la misión OFT, Boeing tratará de demostrar que la nave está preparada aplicando correcciones a los problemas que se encontraron durante el primer vuelo OFT.

La cápsula no tripulada CST-100 Starliner despegó sobre un cohete Atlas V desde el Complejo-41 de la Estación Espacial de Cabo Cañaveral, como parte del programa Commercial Crew de la NASA.


La cápsula Starliner de Boeing, de unos 5 metros de altura y capaz de transportar una tripulación de hasta siete personas, cruzará la atmósfera terrestre con la ayuda de un cohete Atlas V de 52 metros de altura construido por el consorcio privado United Launch Alliance (ULA), del que también forma parte Boeing.

Esta es la segunda prueba de vuelo sin tripulación de la nave espacial CST-100 Starliner de Boeing para el programa de tripulación comercial, señala la agencia estadounidense.

Unas 24 horas después del lanzamiento, el módulo Harmony de la ISS recibirá la nave, que se acoplará de forma autónoma y llegará con 800 libras (más de 360 kilogramos) de carga, incluyendo 500 libras (casi 230 kilogramos) de material de la NASA y suministros para la tripulación.

 

La cápsula pasará unos cinco días en el laboratorio orbital y luego emprenderá un viaje de regreso que concluirá en el desierto de Nuevo México, donde aterrizará con 270 kilos (600 libras) de carga, incluidos tres tanques reutilizables del sistema de reabastecimiento de oxígeno y nitrógeno que proporcionan aire respirable a los tripulantes de la estación.

Al igual que SpaceX, la firma propiedad del multimillonario Elon Musk, Boeing tiene un contrato por valor de más de 4.200 millones de dólares con la NASA para transportar astronautas y equipos hacia y desde la estación espacial desde suelo estadounidense.