La supercomputadora de NASA detecta millones de cometas en una formación única

La NASA, utilizando su supercomputadora “Pleiades“, ha detectado una estructura espiral compuesta por millones de cometas en la Nube de Oort, ubicada en los límites del sistema solar. Este hallazgo ha sorprendido a los científicos, quienes destacan que las espirales son una característica recurrente en el universo, desde los anillos de Saturno hasta galaxias como la Vía Láctea.

En la imagen, los brazos espirales de la nube de Oort en relación con los planos eclípticos y galácticos Nesvorný et al.
Un diagrama que muestra las distancias desde el Sol a varias características del sistema solar, incluida la Nube de Oort.(Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech)

Un descubrimiento inesperado en la Nube de Oort

La Nube de Oort es una vasta región de cuerpos helados que rodea el sistema solar y se extiende hasta 99 000 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Su estructura ha sido difícil de estudiar debido a su lejanía y la escasa luz reflejada por sus objetos. Sin embargo, el equipo de investigación, liderado por Luke Dones del Southwest Research Institute, logró simular la evolución de esta nube a lo largo de 4.5 mil millones de años, descubriendo que una parte de los cometas en la Nube de Oort interna forman una espiral persistente y duradera.

Este patrón espiral se extiende aproximadamente 15,000 unidades astronómicas (au) y se encuentra en una orientación perpendicular al plano de la Vía Láctea. Aunque solo una fracción de los cometas en la Nube de Oort pertenece a esta espiral, su cantidad sigue siendo asombrosa, alcanzando miles de millones de cuerpos helados.

Esta ilustración del artista muestra el distante cometa Bernardinelli-Bernstein como podría verse en el Sistema Solar exterior.(Crédito de la imagen: NOIRLab/NSF/AURA/J. da Silva)

La dificultad de observar esta espiral de cometas

Detectar la espiral de la Nube de Oort con telescopios convencionales es un reto enorme. La luz reflejada por estos cometas disminuye drásticamente con la distancia, lo que los hace prácticamente invisibles a simple vista. Dones explica que, si la Tierra estuviera en la Nube de Oort a 1,000 au, solo podría ser observada con un telescopio extremadamente potente.

Hasta ahora, los científicos han estudiado la Nube de Oort principalmente analizando los cometas que ingresan al sistema solar interno. Sin embargo, los cometas de la espiral en la Nube de Oort interna podrían no ser fácilmente detectables, ya que están más fuertemente ligados al Sol y es menos probable que sus órbitas sean perturbadas por estrellas cercanas.

Para superar estas limitaciones, los astrónomos esperan que el Legacy Survey of Space and Time (LSST), un programa de observación de 10 años con el Observatorio Vera Rubin, ayude a detectar grandes cometas más allá de la órbita de Neptuno. Además, futuras observaciones en el rango del infrarrojo lejano podrían proporcionar más pistas sobre la estructura de esta espiral cósmica.

El estudio del equipo ha sido publicado en arXiv. Este descubrimiento amplía nuestra comprensión sobre la Nube de Oort y refuerza la idea de que las estructuras espirales son una forma recurrente en el universo.

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