La nave espacial Solar Orbiter resuelve uno de los mayores misterios del Sol

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El Sol es la principal fuente de energía en la Tierra. A lo largo de la historia miles de personas han intentado comprenderlo, entender su funcionamiento y comportamiento, así como sus implicaciones sobre la vida en el planeta. Sin embargo, todavía hay muchos misterios ocultos en las capas interiores y exteriores. Para ello agencias espaciales como la NASA y la ESA cuentan con sondas dedicadas especialmente a estudiar la estrella y explicar la abismal diferencia de temperatura entre la surface y la atmósfera. Solar Orbiter puede tener la respuesta.

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Corona: la atmósfera solar

En las observaciones del Sol durante eclipses totales aparece la mejor posibilidad de obtener imágenes limpias de la corona solar. También conocida como la atmósfera solar corresponde a una región de baja densidad compuesta principalmente por plasma, partículas cargadas y energéticas.

El Sol es un enorme reactor nuclear que fusiona toneladas de hidrógeno cada segundo. La energía producida es la encargada de calentar la  surface hasta cerca de los 6 000 kelvins. Es de esperar que el material más alejado, como el perteneciente a la atmósfera, tenga una menor temperatura. Sin embargo, esta llega a ser hasta 150 veces más caliente. Durante varias décadas se propusieron varias explicaciones, pero ninguna fue comprobada.

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Las principales sondas solares emplean dos métodos parar estudiar la estrella. La primera es captar imágenes en un gran número de longitudes de onda, en lo que se conoce como medición remota. Por otro lado, naves como Parker de la NASA trata de sumergirse en la atmósfera y recolectar datos locales de partículas y campo magnético.

Mientras el primero muestra un evento a gran escala, el segundo da mayor detalle sobre las implicaciones de este. Era necesario aprovechar las ventajas de ambos métodos, pero una sola sonda no podría hacer el trabajo. Para esto Daniele Tenolli, investigador italiano, analizó las trayectorias de Parker Solar Probe y Solar Orbiter. Encontró un momento en el cual ambas naves podían trabajar juntas para estudiar el Sol como nunca antes.

El 1 de junio la sonda Parker estaría en línea de visión de Solar Orbiter, pero esta última requería realizar una delicada maniobra para realizar el experimento. Esta debía realizar un giro de 45 º y desviar ligeramente su vista del Sol, para permitir que el instrumento Metis capture la región donde se situaba Parker.

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Imagen obtenida por el instrumento Metis, un coronógrafo capaz de simular un eclipse y ayudar a estudiar la corona solar.

La verdad sale a la luz

La sinergia entre Solar Orbiter y Parker permitieron conocer al tiempo la configuración general de la corona y sus propiedades microfísicas. Abriendo las puertas a nuevas formas de estudiar el Sol y desvelar aún más misterios del Sol.

El experimento permitió poner a prueba varios modelos teóricos propuestos a lo largo de los años. Uno de ellos eran turbulencias como mecanismo de transferencia de calor. Donde las partículas cargadas transforman la energía cinética y magnética en calor. Permitiendo a los eventos a gran escala afectar el comportamiento de las partículas subatómicas. Cerrando finalmente un problema que apareció originalmente hace más de 65 años.

Francisco Andrés Forero Daza