Elon Musk: el ingeniero billonario que se convirtió en bufón

En los últimos tiempos la figura del billonario de origen sudafricano Elon Musk ha ido creciendo en popularidad y odio, sin saber decir cuál de las dos es la predominante yo tengo claro que me encuentro cada vez más en la segunda.

Entrando en antecedentes

En tiempos recientes, su boca (o más bien sus manos ya que sobre todo hace uso de Twitter para poner al mundo entero en su contra), le ha metido en muchos problemas. El más grave fue cuando anunció a bombo y platillo que iba a sacar de la bolsa a Tesla, dio por si fuera poco un precio y anunció que tenía financiación asegurada.

Cuando todo esto resultó ser falso le costó 20 millones de dólares provenientes de su patrimonio personal y otros tantos a Tesla como empresa. Esto no fue lo único de la condena si no que además los tweets de Musk relacionados con Tesla pasaron a tener que estar aprobados por un abogado.

Y quizá lo que más particularmente hiriese a Musk en lo personal fue el hecho de tener que dejar de ser el presidente de la junta y no optar al puesto en los siguientes tres años. La sentencia era muy dura con él y lo advertía contra maniobras similares

Aún así teniendo en cuenta que podría haber enfrentado cargos penales por manipulación de mercado y haber ido a la cárcel fue un acuerdo muy bueno para él.

Otro caso penal que enfrentó fue cuando llamó “pedo guy” a uno de los rescatistas de un equipo de fútbol de niños en Tailandia, la historia se resolvió con la absolución de Musk.

Según explicó él, en Sudáfrica sus palabras no quieren decir pederasta si no “hombre horripilante”. Aún siendo esto cierto y pese al fallo de los tribunales creo que es obvio, sobre todo teniendo en cuenta que es una persona que únicamente vivió en Sudáfrica hasta los 16 años, viviendo desde entonces en Canadá y Estados Unidos, que su intención era otra; aunque aprovechó este subterfugio para escapar de la justicia.

Elon Musk en una presentación de SpaceX. Credito: Daniel Oberhaus (2018)

Recientemente un juez también lo ha absuelto de perjudicar a los accionistas de Tesla con la fusión con Solar City.

Esta empresa también la fundó Musk. Era deficitaria y estaba cerca de la bancarrota bajo la dirección de algunos familiares del billonario cuando él anunció la fusión con Tesla. Tras esto, ciertos accionistas de Tesla demandaron, debido a que ponía en riesgo la estabilidad económica de la empresa de vehículos, sin embargo la justicia ha vuelto a dar la razón al empresario. 

Lo último del ingeniero

En tiempos recientes, Elon Musk ha tratado de erigirse a sí mismo como adalid de la libertad de expresión. Así es como ha tratado de justificar su reciente intento de compra de Twitter.

Sin embargo, desde que lo anunciase, parece que lo único que ha estado haciendo es tratar de reventar la empresa. A base de tweets, declaraciones, contra declaraciones y más maniobras, lo único que ha conseguido es reducir el valor de cotización de la empresa. Aparentemente lo está haciendo con la intención de pagar menos por esta, pese a que esto sea casi imposible una vez se ha firmado el acuerdo de venta.

Mientras esta venta seguía su curso, saltó a las noticias una historia imposible de confirmar. Elon Musk habría acosado sexualmente a una empleada.

Específicamente a una azafata del avión privado propiedad de la empresa SpaceX. Todo esto se destapó cuando un amigo de la supuestamente acosada acudió a los medios para contar la historia. Ateniéndonos a lo anterior, las cosas se empezaron a poner violentas para la joven, toda vez que ella había realizado cursos para realizar masajes (cosa que habría sido amablemente sugerida por sus superiores mencionando que así sería más probable que lograse tener más vuelos, lo que habría tenido un impacto positivo en su nómina) al billonario durante los largos vuelos que este acostumbra a tener por diversos motivos.

Supuestamente, el ingeniero habría llegado a ofrecer un caballo a la joven a cambio de mantener relaciones sexuales con él. Después de acudir a un abogado, Elon y la joven habrían llegado a un acuerdo con cláusulas del tipo que figurarían en un NDA (non disclosure agreement, acuerdo de no divulgación). Además de renunciar a emprender acciones legales contra él por estos hechos.

Por este acuerdo habría recibido un pago de doscientos cincuenta mil dólares. Su amigo, al quedar excluido, decidió contar lo que sabía.

Un jet como el de SpaceX donde se habrían cometido los supuestos abusos. Fuente: Rob Hodgkins

Donde la verdad queda en evidencia

Su falta de apoyo a la libertad de expresión es lo que me ha impulsado a escribir esta columna.

Hace tres días saltaba la noticia. Unos cuantos empleados de SpaceX habían firmado una carta pública pidiendo que de alguna forma se tratara de separar a Elon de SpaceX, al menos sus declaraciones. Estos empleados afirmaban sentirse avergonzados y distraídos por los tweets y polémicas del jefe de la empresa. Además de afirmar que lo mencionado causaba un problema de imagen pública para la SpaceX.

Estos empleados propusieron, además, para no únicamente quejarse en la carta, una serie de medidas correctivas para que estos hechos no afectasen a la empresa.

Hasta aquí parece algo razonable, unos empleados descontentos y que creen que pueden mejorar el lugar donde trabajan exponen sus problemas y proponen una serie de medidas para mejorar. Ningún daño, pese a que fuera una carta pública que ha trascendido a los medios, hay en este hecho.

Sin embargo, la respuesta de SpaceX ha sido fulminante. En lugar de tener en cuenta la opinión de los empleados o rechazarla. Pero si apoyas la libertad de expresión deberías fomentar la idea de exponer los posibles problemas de la empresa, los supuestos responsables de la carta han sido despedidos con carácter inmediato.

Libertad de expresión es poder hablar libremente sin miedo a las posibles consecuencias. Según Musk, en Twitter no existe libertad de expresión porque hay expulsiones de la plataforma, no puedes decir según que cosas, que a todos, o a la gran mayoría al menos, nos parecen lógicas. Sin embargo, unos empleados han expresado dudas sobre su papel en la empresa y ha hecho exactamente lo contrario de lo que nadie que defienda la libertad de expresión haría, los ha despedido a menos de 48 horas después de la noticia.

Mi evolución

Yo he sido un gran admirador de Elon Musk como persona y como ingeniero o empresario. Sin embargo, todos estos casos y más, muchos más, algunos pequeños, otros grandes, han hecho que ya apenas si pueda admirar al ingeniero, pese a presumir constantemente sobre la posición de sus empresas en listas de inclusión del colectivo LGTBQ+ ,los ataques que realiza a este desde su cuenta personal son  cada vez mayores.

Por proponer otro ejemplo de porque no puedo admirar más a este bufón.

Martín Morala Andrés

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