La inverosímil base lunar de la NASA: el proyecto humano más grande de la historia

Imagen de lo que la NASA espera se convierta la base lunar anunciada. NASA

La NASA ha anunciado que abandona los planes de una estación espacial alrededor de la Luna por una base en su superficie. Sin embargo, este plan parece estar plagado de problemas, incluso enfrentamientos con aliados. Todo en un contexto en que el administrador de la agencia alaba recortes de presupuesto. Uno de los motivos por los que se busca la colaboración con otros países es poder reducir el gasto unilateral estadounidense. Pero, sin ellos haciéndose cargo de la mayor parte de la factura, es simplemente imposible.

Recreación de cómo se verá la Gateway
Imagen de la Estación Espacial gateway con una nave Orion acoplada. NASA

Nadie va a llorar la Gateway

Alguien tenía que ponerle el cascabel al gato, aunque las formas sorprendieran. Jared Isaacman, no tuvo piedad a la hora de descartar la estación espacial Gateway. Y que el resto de involucrados, desde Europa con un módulo y medio, a Japón con otro medio o Canadá aportando un brazo robótico, no hayan protestado, es significativo.

En general, la respuesta a esperar sería que es positivo, y luego recitar una importante lista de peros. Aunque hay que señalar que lo más probable es que esto se lleve en discretas conversaciones privadas. El principal pero es, si los astronautas no van a disponer de la Gateway para hacer ciencia en la órbita lunar, pierden una parte sustancial de retorno. Ante lo cual, todas las agencias lucharán por enviarlos a la superficie, y no es por falta de espacio en los aterrizadores. Tanto la Blue Moon MK 2, como la Starship HLS están sobredimensionados incluso para cuatro personas. Sin embargo, la NASA no ha expresado intención de usar ese espacio, al menos por ahora, y solamente dos astronautas en cada misión Artemis descenderán a la superficie.

Otro problema, y no pequeño, es que la NASA, sí puede reconvertir rápidamente un módulo de la Gateway a otra misión. Cuentan con los fondos, los conocimientos y ahora, el apoyo político, al menos del administrador y en menor medida del presidente Donald Trump. Planes más osados, pero no por ello más peligrosos, 

Fotografía de una maqueta para pruebas del Blue Moon MK2 en una piscina de la NASAS
Imagen de la piscina de entrenamiento de la NASA con un modelo del Blue Moon MK2. Fuente: Dave Limp/Blue Origin

Tendremos una segunda Estación Espacial Internacional

La Estación Espacial Internacional es muchas cosas, entre otras, grande y cara. La NASA estaba y está bastante cansada de pagar la fiesta para todos los socios. Sin embargo, parece que ahora el poder político quiere complicarse aun más la vida. El desarrollar una estación lunar en superficie, compartiendo el gasto del montaje con los socios aportando módulos y puede que incluso naves de abastecimiento es exactamente lo mismo que no funcionó durante veinte años en la EEI.

Salvo que esta vez será peor. Los costes de estar en la Luna se multiplican, en un periodo donde no se están viendo grandes crecimientos en los presupuestos de las agencias. Aunque, sería más correcto decir que no hay crecimiento en los presupuestos de exploración. En según que programas, sí hay grandes sumas de dinero entrantes, como el caso del IRIS2 europeo. Estos están centrados en la defensa o el ámbito de la órbita terrestre no tripulada.

Por último, el no abandono, al menos por el momento de la EEI, hace que el gasto en esta base lunar tenga que retrasarse. Y en el ámbito espacial, un programa para el cual la llegada de fondos vive prevista en el futuro lleva asociada la cancelación en algún momento.

Infografía del plan Moon Base de la NASA para construir una presencia permanente en la Luna
Infografía oficial de la NASA que muestra el desarrollo progresivo del programa Moon Base, dividido en varias fases que incluyen misiones robóticas, despliegue de infraestructuras permanentes y futuras operaciones humanas sostenidas sobre la superficie lunar. NASA

Pese a todo, merece la pena

Hasta ahora solo aprecen problemas, sin embargo, esto no puede estar más lejos de la realidad.

La posibilidad de realizar estudios en superficie prolongados supondría un cambio radical en nuestro conocimiento de la Luna. Es más, podría ser clave para poder conocer a fondo nuestro propio planeta. Las capas más profundas de nuestro planeta son mucho más accesibles en el satélite. Podremos estudiar los problemas de vivir no en microgravedad como en las estaciones espaciales orbitales, si no en gravedad reducida. Si es viable, permitiría relajar enormemente los requisitos para un viaje tripulado a Marte.

Podría ser la primera aproximación a la minería espacial. Al principio, simplemente para la construcción o refuerzo de edificaciones. Después, el primer paso para eliminar esta nociva actividad de la Tierra.

La ampliación de espacio disponible para trabajo multiplicaría el retorno científico de estas misiones a la superficie lunar. La mayor cantidad de energía disponible al emplear reactores nucleares, también permitirá la instalación de más equipos. Y si los planes para robots que ayuden en las tareas de mantenimiento fructifican, el tiempo que los astronautas dedican a esta actividad podría pasar a ser actividad científica.

Una misión aitonoma de reabastecimiento aterriza en la base lunar mientras es vista por un astronauta enfundado en el traje espacial
Imagen artística de un astronauta supervisando el aterrizaje de una nave no tripulada con suministros en la base lunar. NASA

De llevarse a cabo, algo que en estos momentos parece poco factible, la base lunar será el proyecto humano más grande de la historia. Rivalizará en importancia científica con los aceleradores de partículas del CERN, pero será mucho más conocido. El mayor problema es el coste, en estos momentos parece complicado que se financie de una manera adecuada que justifique el abandono de la estación Gateway. No es que sea una gran perdida, pero al menos era un proyecto con una financiación mucho más estable. Esta base lunar vuelve a partir de la mesa de dibujo ya que los módulos de la Gateway están siendo reconvertidos a otros propósitos.

El uso de energía nuclear a gran escala en el espacio, los pequeños robots exploradores que realizarían una cartografía de detalle de la superficie lunar. Presencia humana prolongada en el satélite, frecuentes misiones de alunizaje. En general, promesas demasiado bonitas para ser reales, con algo de fortuna se logrará establecer algunos módulos en superficie que permitan agilizar la búsqueda de agua, y con ella, a futuro crecer la base sobre esa base. Hasta entonces, no es malo dejarse llevar por los sueños que promulgan en la NASA.

Martín Morala Andrés

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