Cómo ayuda Euclid a descubrir exoplanetas
La técnica de microlente gravitacional aprovecha los efectos previstos por la relatividad general de Einstein.
Cuando una estrella pasa por delante de otra desde nuestra línea de visión, la gravedad de la estrella más cercana actúa como una lente natural que amplifica la luz de la estrella situada detrás.
Si alrededor de esa estrella existe un planeta, su gravedad produce una pequeña alteración adicional en el brillo observado. Analizando estas variaciones, los astrónomos pueden detectar la presencia de mundos invisibles.
La ventaja de este método es que permite descubrir planetas que orbitan muy lejos de sus estrellas y cuerpos relativamente fríos que suelen escapar a otras técnicas de detección.
Una referencia para futuras misiones
La observación de Euclid tiene un valor especial porque servirá como punto de referencia para futuras detecciones realizadas por otros telescopios.
Natalia Rektsini, del Instituto de Astrofísica de París, explica que las estrellas implicadas en futuros eventos de microlente ya aparecen separadas en la imagen obtenida por Euclid. Cuando se produzca una alineación años después, los investigadores podrán comparar ambas situaciones y calcular con mucha más precisión las propiedades de los sistemas planetarios implicados.
Esto permitirá confirmar la existencia de planetas candidatos y determinar sus masas, algo extremadamente difícil utilizando únicamente una observación puntual.
Los científicos esperan que esta técnica ayude a encontrar una gran cantidad de mundos fríos similares a los planetas exteriores del Sistema Solar.
Entre los objetos que aparecen en los datos ya obtenidos por Euclid destacan dos exoplanetas conocidos por el equipo investigador.
Uno de ellos es OGLE-2005-BLG-390Lb, un mundo helado descubierto hace dos décadas cuya masa podría determinarse ahora con una precisión mucho mayor.
También aparece OGLE-2013-BLG-341Lb, un complejo sistema formado por dos estrellas y un planeta. La combinación de observaciones de Euclid con datos previos de Hubble y del observatorio Keck permitirá separar visualmente los componentes del sistema y refinar sus características.
Aunque la misión Euclid nació para investigar la estructura a gran escala del cosmos, esta observación demuestra su enorme versatilidad científica.
Además de exoplanetas, los datos podrán utilizarse para estudiar enanas marrones, estrellas binarias, movimientos estelares, distribución del polvo interestelar y la estructura interna de la Vía Láctea.
La imagen se convierte así en uno de los retratos más completos jamás obtenidos del centro galáctico y en una referencia que seguirá siendo útil para numerosas investigaciones durante los próximos años.