Webb analiza el cometa interestelar 3I/ATLAS y descubre una química nunca vista en el Sistema Solar

El James Webb rastrea el origen de un visitante llegado de otra estrella

El tercer cometa interestelar identificado por la humanidad, 3I/ATLAS, ha permitido a los astrónomos mirar miles de millones de años atrás en el tiempo. Nuevas observaciones del telescopio espacial James Webb han revelado una composición química sorprendente que podría convertir a este objeto en uno de los cuerpos más antiguos jamás estudiados.

Los resultados, publicados en Nature, muestran niveles de agua pesada y relaciones isotópicas del carbono completamente diferentes a las observadas en los cometas del Sistema Solar. Estos datos sugieren que 3I/ATLAS nació en un entorno extremadamente frío y denso, posiblemente entre hace 10 000 y 12 000 millones de años, cuando la Vía Láctea atravesaba su etapa de máxima formación estelar.

El instrumento NIRSpec del telescopio espacial James Webb captó la distribución de diferentes compuestos en la coma del cometa interestelar 3I/ATLAS, incluyendo dióxido de carbono y monóxido de carbono. NASA, ESA, CSA, STScI.

Un fósil de una época anterior al Sol

El cometa fue descubierto por el sistema ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System), de donde recibe parte de su nombre. Su designación 3I indica que se trata del tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa nuestro Sistema Solar.

Cuando el objeto comenzó a alejarse del Sol a finales de 2025, el calor recibido durante su aproximación transformó parte de sus hielos en una extensa coma gaseosa. Esa nube permitió al instrumento NIRSpec del James Webb estudiar con gran detalle su composición química.

«Esta fue una oportunidad única para estudiar un objeto antiguo procedente de una región lejana de la galaxia y probablemente anterior al Sol y al Sistema Solar», explicó Martin Cordiner, del Centro Goddard de la NASA y autor principal del estudio.

Una cantidad récord de agua pesada

Las observaciones revelaron una concentración de deuterio, también llamado hidrógeno pesado, unas 30 veces superior a la encontrada en los cometas del Sistema Solar.

Esta abundancia indica que el material que dio origen a 3I/ATLAS permaneció congelado durante miles de millones de años en un entorno muy frío y expuesto a radiación, sin experimentar un calentamiento prolongado que alterara la composición de sus hielos.

Además, el Webb detectó cantidades muy reducidas de carbono-13 frente al carbono-12. Como la proporción de carbono-13 aumenta con las sucesivas generaciones de estrellas, esta característica apunta a que el objeto se formó en una época muy temprana de la historia galáctica.

Comparación de la composición isotópica y química del cometa interestelar 3I/ATLAS con la observada en cometas del Sistema Solar, una diferencia que apunta a un origen extremadamente antiguo. NASA, ESA, CSA, STScI.

Un objeto nacido durante el «mediodía cósmico»

Los investigadores estiman que el cometa pudo formarse durante el denominado «mediodía cósmico», una fase comprendida hace entre 10 000 y 12 000 millones de años en la que la formación estelar alcanzó uno de sus máximos en el universo.

Su sistema de origen habría estado inmerso en una nube fría y densa, lo que favoreció la conservación de grandes cantidades de agua pesada.

Paralelamente, un equipo dirigido por Cyrielle Opitom, de la Universidad de Edimburgo, utilizó el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral para analizar las proporciones de carbono y nitrógeno presentes en moléculas de cianuro, complementando los resultados obtenidos por el James Webb.

Pistas sobre la química necesaria para la vida

Más allá de reconstruir la historia del cometa, los investigadores creen que estos datos podrían ayudar a comprender cuán comunes son los ingredientes químicos que favorecen la aparición de vida.

«Hasta ahora conocemos un único lugar en el vasto cosmos donde esos ingredientes dieron lugar a la vida, nuestro Sistema Solar y la Tierra», señaló Stefanie Milam, coautora del trabajo. «El análisis de estos objetos interestelares es un paso importante para saber si las condiciones necesarias para la evolución de la vida son comunes o extraordinarias en el universo».

 

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