Despega Nancy Grace Roman, el supertelescopio de la NASA que investigará uno de los mayores misterios del universo

La NASA está de celebración después de un verano complicado en el cual perdieron definitivamente el telescopio Swift. Tras más de una década de problemas, retrasos y aplazamientos, el Nancy Grace Roman ya está en el espacio. Se trata de uno de los telescopios más grandes y potentes jamás lanzados, a la par del Hubble como mínimo. Aunque con una historia más desconocida.

Telescopio Nancy Grace Roman, simulación en el espacio
Imagen del observatorio Nancy Grace Roman en el espacio. Fuente: NASA/JPL

Un nuevo éxito para el Falcon Heavy

El lanzador pesado de la familia Falcon vuelve a demostrar su capacidad de lanzamiento con una carga notable. Empleando la rampa LC-39A, no hubo opción a repetir la plataforma de la que despegó el Hubble, y mucho menos el James Webb. El primero despegó en 1990 desde la anexa LC-39B, que actualmente emplea el SLS en el regreso tripulado a la Luna. Mientras que el más reciente empleó el complejo de lanzamiento europeo de la Guayana Francesa.

Esta misión del lanzador californiano es la segunda del año, pero solo la tercera en dos años. Poco a poco, y de manera muy poco consistente, va acumulando misiones. Sin ir más lejos, en apenas dos meses podríamos ver un nuevo despegue. El año que viene deberíamos ver al menos otras dos misiones, y otras tantas en 2028, siendo las de ese año más seguras que las del venidero.

La llegada de nuevos contratos militares para lanzar cargas extremadamente pesadas podría ser el verdadero empujón que necesita este lanzador para llenar de manera más consistente el calendario. Mientras tanto, varias misiones científicas de gran renombre, como la de hoy, suponen la mayoría de sus encargos.

Imagen del Nance Grace Roman, tambien sirve como orientación para el futuro super telescopio HWO en caso de emplear un espejo primario rígido. Fuente: NASA

Un camino complicado

Nancy Grace Roman tiene un espejo primario del mismo tamaño que el del Hubble. Su origen es algo confuso, pero inequívocamente iba destinado a ser un satélite espía de última generación. Luego, la agencia encargada de su desarrollo, lanzamiento y operación, la oscura NRO, abandonó el proyecto. Tras ello, y queriendo ahorrarse el coste de su almacenaje, regalaron dos espejos idénticos a la NASA. Esto fue en 2012, cuando el telescopio ya estaba avanzado en su fase de diseño.

Desde entonces, el programa sufrió todo lo que una misión espacial puede sufrir. Rediseños, retrasos, sobrecostes, intentos de cancelación, todo ello hasta el despegue del James Webb. El enorme telescopio de la NASA y la ESA era un agujero negro presupuestario en la división de astrofísica de los estadounidenses. Al terminar su construcción y pruebas, los fondos liberados permitieron acabar sin más sobresaltos el Nancy Grace Roman.

Nancy Grace Roman con un telescopio
Nancy Grace Roman en el observatorio Yerkes de la Universidad de Chicago en 1949. NASA

Nuevos ojos para un problema viejo

Este enorme espejo legado a la NASA será la primera pieza para resolver un enigma que lleva décadas persiguiendo a los astrónomos: ¿qué es la materia oscura?

Este es el principal objetivo del telescopio, nombrado en honor a la madre del Hubble. Durante su vida, la astrónoma desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la astronomía espacial. Su trayectoria la llevó a ser la primera jefa de Astronomía de la NASA y una de las primeras mujeres en ocupar un puesto ejecutivo en la agencia.

La forma de estudiar este esquivo elemento del universo será mirar hacia miles de puntos distantes en rápidas sucesiones. También aprovechará algunos de los fenómenos más espectaculares de la física, como las lentes gravitatorias. Debido a que la gravedad curva la luz, al apuntar hacia un objeto suficientemente masivo, como una galaxia, la luz desviada puede permitir estudiar objetos situados detrás y mucho más lejos.

Pero Nancy Grace Roman no solo estudiará el universo actual, sino también cómo era hasta 500 millones de años después del Big Bang.

Además, gracias a la inclusión de un coronógrafo, un aparato que bloquea la luz de una estrella, podrá estudiar exoplanetas. También empleará métodos más precisos que la ocultación para encontrar planetas de menor tamaño. Algo sobre lo que expandirá su trabajo el futuro Habitable Worlds Observatory.

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