Así será Bharatiya, la ambiciosa estación espacial con la que la India quiere conquistar la órbita terrestre

Maqueta escala real del módulo inicial de la Estación Espacial India

El programa espacial de la India avanza hacia su consolidación como uno de los más importantes del mundo. Hoy, la atención se centra en nuevos detalles y explicaciones sobre su futura estación espacial. Su denominación oficial es Bharatiya Antariksh Station, una expresión que combina términos del sánscrito con un préstamo lingüístico moderno para designar un concepto inexistente en aquella lengua antigua.

La imagen muestra el diseño actual de la Estación Espacial India. con las características principales de cada módulo. ISRO/RRSS

Un proyecto muy ambicioso

La Estación Espacial India se plantea como un proyecto a medio plazo, cuyo desarrollo se extenderá hasta finales de la próxima década. La construcción se realizará por módulos, como en la mayoría de las estaciones espaciales. Este método permite ampliar progresivamente las instalaciones y crear nuevos espacios de trabajo sin necesidad de concentrar toda la estructura en un único lanzamiento, algo que requeriría un cohete enorme, inexistente en muchos casos.

En los módulos rusos de la Estación Espacial Internacional y en la Tiangong china se estandarizó el uso de estructuras de unas veinte toneladas. Los estadounidenses optaron por módulos de unas catorce, debido a las limitaciones de carga del transbordador espacial. En el caso de la India, la limitada capacidad del lanzador LVM3 restringe la masa de los módulos a unas once toneladas. Esto llevará a la estación a alcanzar un peso total de cincuenta y cinco toneladas una vez terminada.

Sin embargo, teniendo en cuenta los posibles retrasos, quizá las futuras versiones más potentes del lanzador permitan aumentar la masa de las secciones. En su defecto, el margen disponible podría servir para reducir los sacrificios de diseño que suelen aparecer cuando los proyectos avanzan y sus necesidades aumentan.

Cada uno de los cinco módulos estará dedicado a un propósito diferente. El primero en ser lanzado funcionará como una plataforma experimental. Incluirá sistemas de soporte vital, pero deberá recibir suministros en cada misión al carecer de un sistema completo de reciclaje de oxígeno. Contará con paneles solares para generar electricidad, aunque las posteriores ampliaciones incrementarán esta capacidad. También dispondrá de armarios para experimentos, pero, por ahora, no parece que incorpore un sistema para exponerlos al vacío y recuperarlos posteriormente.

El segundo módulo ampliará el espacio habitable y las instalaciones destinadas a la experimentación. Un gimnasio permitirá prolongar las estancias de los astronautas. Sin embargo, la incorporación más importante será la de sistemas regenerativos de soporte vital, que reducirán la dependencia de las misiones de reabastecimiento. El tercer módulo ampliará estas capacidades y permitirá realizar actividades extravehiculares. El cuarto estará dedicado a la investigación científica e incorporará una cúpula de observación terrestre. El quinto añadirá nuevos puertos de acoplamiento.

Fotografía de la Gaganyaan
Una fotografía distribuida de la Gagagnyaan con motivo de la firma de varios acuerdos con la ESA en diciembre de 2024 Fuente: ISRO/ESA

El nacionalismo ante todo

El nacionalismo es una de las principales fuerzas que condicionan la política de la India en la actualidad. Específicamente, el nacionalismo hinduista que representa Narendra Modi, elegido en 2024 para un tercer mandato. Este tipo de gobiernos encuentran ocasionalmente en la ciencia una forma de proyectar la imagen del país. El programa espacial indio, por su parte, es una fuente importante de noticias de alcance mundial. Esta voluntad política resulta decisiva para impulsar programas tan costosos como los vuelos tripulados y ayuda a explicar por qué la India apuesta por ellos mientras Europa, al menos por ahora, carece de un programa propio equivalente.

El presupuesto aprobado para el programa Gaganyaan supera los 2000 millones de dólares, aproximadamente el doble de la financiación inicialmente prevista. Por si fuera poco, la cápsula todavía no ha realizado su primera misión orbital. Las últimas previsiones sitúan el primer vuelo experimental no tripulado, destinado a probar los sistemas de la nave, en el último trimestre de este año.

Pero esta apuesta por el prestigio nacional también ayuda a explicar cómo un país que todavía no ha enviado astronautas al espacio mediante una nave propia ya está desarrollando una estación espacial de dimensiones considerables. Y lo hace con el objetivo de lanzar su primer módulo en apenas dos años. Para contextualizar, hace más de dos años que el primer vuelo orbital de Gaganyaan parece estar siempre a menos de un año de distancia.

Maqueta de la estación espacial india. ISRO

Más allá de los titulares rimbombantes, que estarán justificados cuando este programa llegue a la órbita, la ISRO tiene otros proyectos prometedores y más próximos a hacerse realidad. Chandrayaan-4 traerá muestras de la Luna a la Tierra, mientras que la colaboración con Japón en LUPEX permitirá profundizar en nuestros conocimientos sobre el agua lunar. Gaganyaan también está cada vez más cerca, aunque avanza lentamente. Por su parte, el desarrollo de nuevos motores para futuros lanzadores más potentes continúa progresando.

Sin embargo, esta ambiciosa estación espacial todavía está lejos de convertirse en realidad. El objetivo de lanzar su primer módulo en 2028 sigue vigente, aunque los retrasos acumulados en otros programas invitan a contemplar ese calendario con cautela.

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