Final de Artemis II en directo: Orion afronta la reentrada, el amerizaje y el rescate de los astronautas

Imagen de la nave Orion en el espacio iluminada por el sol en el frente

Tras casi nueve días de viaje espacial, la misión Artemis II se prepara para el descenso final sobre la costa este estadounidense. La tripulación se enfrentará en solitario a la reentrada a una velocidad nunca vista desde el Apollo 13. Para hacer frente al calor de esta, antes de adentrarse en la atmósfera terrestre, se deshará del módulo de servicio europeo que le daba electricidad y oxigeno hasta ahora. Después, solo los correctos cálculos previos y la increíble ingeniería detrás del escudo térmico de la Orion se interpondrán entre los astronautas y una catástrofe.

La tierra vista desde la Orion
Vistas de la Orion a 90 minutos de la reentrada. NASA

Un descenso vertiginoso

La Orion se sumergirá dos veces en la atmósfera terrestre. Esto reduce el impacto y la presión a la que se somete a los astronautas en dos grados de intensidad. Aún así, en el peor momento sufrirán una aceleración de 3.9 g, sentirán casi cuatro veces su peso.

En estos momentos la tripulación ya está sentada y preparada para la reentrada. Los trajes ACES que ya lucen serán los encargados de protegerlos de algunos de los riesgos a los que se enfrentan. En caso de un incendio a bordo, el suministro de oxígeno independiente que tienen, y los tejidos de los que están hechos los mantendrían a salvo hasta llegar al océano.

Prueba del escudo térmico de la cápsula Orion. NASA

El escudo térmico al microscopio

En la misión Artemis I, el escudo térmico sufrió daños inesperados y hoy las mejoras implementadas se ponen a prueba. No es la primera vez que se realizan pruebas, y estas son muy realistas, pero la dinámica de fluidos no es la ciencia mejor comprendida. Además, cuando estos se convierten en plasmas, como el aire hipercalentado, es aún más complicado de gestionar.

Los tests suelen consistir en una de dos opciones. La primera es un túnel de viento hipersónico, que permite hasta cierto punto modelar su comportamiento aerodinámico. O bien, se puede probar su resistencia térmica, pero ambas juntas es posible en un único lugar. El Centro Espacial Ames de la NASA, en él una instalación en específico permite acelerar y calentar aire hasta Mach 25, casi a la que entrará Artemis II.

Escudo térmico de Artemis I
Fotografía del escudo térmico después del vuelo de Artemis I. NASA.

Preparativos para la reentrada

Los momentos críticos se acercan poco a poco y con él los pasos para llevarla a cabo se suceden. El último ha sido confirmar que los pernos explosivos que mantienen juntos al módulo de servicio y a la cápsula están armados. Pero antes de eso ha habido cambios relacionados con la infraestructura espacial que apoya la misión. Por ejemplo, la trayectoria ahora emplea los satélites GPS, y las comunicaciones ya no son directamente con la Tierra, si no que pasan a través de los satélites TRDS.

La tripulación también se aseguró de que los trajes no tuvieran fugas, igual que ya habían hecho en el lanzamiento, la anterior vez que se pusieron ls trajes ACES.

Imagen de la separación vista desde los paneles solares del módulo de servicio europeo. NASA

Separación del módulo de servicio europeo

La tripulación ahora emplea los suministros de reserva a bordo de la propia cápsula.

Y un minuto después la nave se ha colocado en posición de reentrada con un pequeño impulso. Un cambio de velocidad de 3 m/s nada más deja a la Orion ya en la orientación correcta para realizar la reentrada. Esta empezará dentro de unos minutos y el amerizaje de la nave se espera en 25 minutos. Los helicópteros de rescate ya están en el aire desplegados desde un buque de la U.S. Navy a donde serán transportados los astronautas.

Cámara on board de la misión Artemis I filma el plasma alrededor de la nave en la reentrada.
Imagen de la reentrada de Artemis I desde el interior. NASA

El bloqueo en las comunicaciones

La peor parte para todos los involucrados es la inminente perdida de señal. Desde su lanzamiento hasta ahora la tripulación mantuvo el contacto con la Tierra en prácticamente todo momento, excepto por treinta minutos al circunnavegar la Luna. Pero ahora, mucho más cerca las volverán a perder en un momento mucho más delicado, rodeados de una bola de fuego.

En cuatro minutos, el plasma alrededor de la nave será tan intenso que no permitirá las señales de radio salir. Este problema se extenderá durante seis minutos, y cuando la tripulación emerja de el, los paracaídas se desplegarán rápidamente empezando el frenado final. Quedan dieciséis minutos para el amerizaje.

Un minuto para la perdida de señal, y así lo anuncian a la tripulación.

Perdida de señal confirmada. Actualmente es posible mantener una cierta idea de qué sucede gracias a los radares de alta cota empleados en los barcos militares. También, los aviones WB-57 que vuelan a una altura de 6 kilómetros hoy pueden observar, gracias a potentes cámaras el descenso.

Primera imagen de la nave en la reentrada. NASA

Recuperando el contacto con la tripulación

Varios de los aviones y helicópteros de la zona ya ven la nave descender, también uno de los barcos ve la nave descender. El escudo térmico, sin saber si ha hecho bien su trabajo, al menos trae a la tripulación sana de vuelta a la Tierra.

Y a las 2:00 la tripulación recupera la comunicación tras el primer llamado de control de misión.

Imagen de la Orion cayendo libre. NASA

A las 2:03 los paracaídas de frenado se despliegan. Están aún volando a más de 3000 metros de altura.

Y a las 2:05 los paracaídas principales se despliegan correctamente y la baliza de rescate de la nave se activa.

La Orion desciende colgada ya de sus tres paracaídas principales. NASA

Se inicia el rescate

A las 2:07 la nave ameriza.

Las lanchas rápidas que deben asegurar la nave nada más toque el agua ya están en camino al lugar del amerizaje.

 

Amerizaje de la cápsula Orion en el Pacífico. NASA

Los helicópteros que rodean la cápsula serán los encargados de transportar a la tripulación al USS John P. Murtha. Pero primero, es necesario comprobar el estado de todos los astronautas e inflar las boyas alrededor de la nave. 

Aparentemente hay un problema con los equipos de rescate que no están recogiendo la señal de la baliza. Este es un problema menor que solamente retrasará unos minutos su llegada a la nave.

Imagen de la nave desde uno de los barcos. NASA

Tras numerosos problemas para hablar con los rescatistas, finalmente se han establecido comunicaciones entre los buzos y los astronautas. Aparentemente, los astronautas pueden oír al jefe de buzos en la radio de búsqueda y rescate (SAR), pero no al revés.

Esto podría retrasar una media hora las operaciones de apagado de la cápsula.

Aunque los equipos de rescate estén ahí, que prácticamente pueden comunicarse a gritos, hasta que no se abre la cápsula eso no es posible. Por eso, la tripulación y los rescatistas tienen que poder hablarse directamente mientras estos abren la cápsula.

 

Equipos de rescate de la misión Artemis II, con dos helicópteros MH-60 Seahawk y cuatro barcos.
Imagen de los dos helicópteros, las semirrígidas y las lanchas de los equipos de rescate. NASA

Esperando aún al rescate

Los equipos de rescate continúan intentando establecer contacto con la tripulación media hora después del amerizaje.

Mientras tanto, los equipos de dinámica de vuelo han determinado la duración de la misión en nueve días, una hora, treinta y dos minutos y quince segundos. probablemente en las próximas horas puedan saber hasta las milésimas de segundo gracias a los sensores a bordo de la Orion

Aparentemente, ya hay comunicaciones entre los rescatistas y los astronautas. Lo primero está siendo comprobar que no haya fugas de materiales tóxicos alrededor de la Orion. Cosa que los sensores de a bordo no detectaron en un primer momento, aún así, se realiza la comprobación por precaución.

Ya está confirmado que la nave es segura, y lo siguiente es instalar una balsa inflable delante de la escotilla. Los astronautas pasarán de la nave a ella y luego serán izados de uno en uno a los helicópteros.

 

Apertura de la escotilla de la Orion
Abierta la escotilla de la Orion. NASA

Escotilla abierta

Los equipos de rescate ya están dentro de la cápsula. Aunque el espacio esté limitado, entra un rescatista por cada miembro de la tripulación, lo que permite al equipo médico tener un primer informe del estado de los astronautas.

Aún estamos a la espera de que se infle la balsa delante de la escotilla para ver a los heroes.

Tras más de una hora desde el amerizaje, las fuertes corrientes están complicando el proceso de asegurar la nave. Ahora, parece estar completándose el despliegue del anillo de flotadores que limitará las oscilaciones provocadas por las olas.

Imagen de los astronautas saliendo de la cápsula a la balsa. NASA

Y en estos momentos, la tripulación ya está fuera de la Orion. Desde la apertura de la escotilla hasta que los astronautas han salido ha transcurrido más de media hora. Pero una vez empezaron a salir, la operación es rapidísima. Aunque, la operación de rescate no está terminada, aún falta por ver a los helicópteros recoger a los astronautas y aterrizar en el barco USS John P. Murtha.

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