Los cohetes del ISRO: la emergente agencia espacial india de la que vas a oír mucho hablar

Por primera vez en sus escasos vuelos, el GSLV MK3, joya de la corona de los cohetes indios realizó un vuelo comercial.

Sin embargo, este capaz cohete no es el único de los que dispone la agencia del subcontinente. Y desde luego no es el más exitoso en el mercado comercial. Pero si es el heredero de décadas de trabajo en muchos frentes.

Encapsulado de los satélites de One Web para el próximo vuelo del GSLV MK III. Fuente: ISRO

La historia de la cohetería india empieza con los padres fundadores del ISRO aún en época colonial trabajando en cohetes cada vez mayores. Sin embargo, una vez alcanzada la independencia, la India como estado se volcó con los pioneros, con Vikram Sarabhai

a la cabeza.

De ahí se tardó un poco, pero finalmente en 1979 despegó el primer cohete orbital indio. El SLV. Pronto fue desfasado por el más avanzado y nefasto ASLV. De tres lanzamientos con este cohete, ninguno fue 100% exitoso y tan solo uno llegó a órbita.

Sin embargo, el desarrollo de este cohete sirvió como base fundamental para el primer cohete que opera en la actualidad el ISRO.

El Polar Sattellite Launch Vehicule

Lanzamiento de un PSLV. Fuente: ISRO

El Polar Sattellite Launch Vehicule, más conocido simplemente como PSLV (sus siglas) es un cohete modesto, pero capaz de lanzar cargas hasta la Luna e incluso Marte.

Este pequeño, entre comillas, cohete es capaz de orbitar 1750 kilogramos a una órbita helio síncrona de 600 kilómetros de altura, datos de la versión XL, la más potente de todas. Está compuesto por aceleradores laterales sólidos (salvo en la versión CA, por core alone, núcleo sólido en inglés). En función de la versión puede equipar 2, 4 o 6 S12 (nombre de los aceleradores laterales, la S por sólido y el 12 por las 12 toneladas de propelente que transportan). Su etapa principal es un masivo motor de combustible sólido. Esta contiene 138 toneladas de propelente. Suficiente para propulsar el cohete durante 1 minuto y 50 segundos.

La segunda etapa está formada por un único motor Vikas de combustible líquido. Este quema los altamente tóxicos Dimetil-hidracina y tetróxido de dinitrógeno. Este motor tiene un origen europeo. Sin embargo, ha sido ampliamente modificado por el ISRO en sucesivas iteraciones que han mejorado sus prestaciones sustancialmente.

La tercera etapa vuelve a hacer uso de combustible sólido, en este caso 7 toneladas de combustible mantienen al cohete acelerando durante 113,5 segundos. Por último, la cuarta etapa emplea metil hidracina y una mezcla de óxidos de nitrógeno para llevar la carga útil a la órbita final.

Este versátil cohete ha ostentado durante algún tiempo el curioso récord del mayor número de satélites puestos en órbita de una sola vez. En la misión C-37 se lanzaron 104 de distintas nacionalidades y propósitos.

Además, todo esto se hace un relativamente contenido precio. El coste de un kilogramo a órbita en este cohete es de 11 500 $. Un total de 23 millones de dólares por cohete, datos para un PSLV XL. por eso es aún a día de hoy el caballo de batalla del ISRO. Lleva volando ininterrumpidamente desde 1993, con un registro de únicamente 3 fallos en 55 lanzamientos.

 

El recién llegado

El último cohete del ISRO es el SSLV, cuyo vuelo inaugural ha sido un fracaso. Aunque técnicamente sí que alcanzó la órbita, esta era demasiado baja y finalmente reentró antes de completar una sola vuelta a la tierra.

Presuntamente, el fallo se produjo en la 4ª etapa de este cohete. No se ignició correspondientemente. Pese a este pequeño fallo, el ISRO sigue apostando por este cohete. Con una capacidad de 500 kilogramos a órbita baja terrestre está diseñado para pelear con el resto de microlanzadores comerciales que han ido surgiendo en los últimos años.

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Lanzamiento de un GSLV MK III. Fuente: ISRO

El primer GSLV

Sin embargo, el PSLV es un cohete algo pequeño para las necesidades especiales del ISRO. Esta agencia espacial emplea de forma masiva la órbita geo estacionaria debido a lo enorme del país. Con esa idea, y la de desarrollar la tecnología del hidrolox (hidrógeno y oxígeno líquido para propulsión)

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De estas necesidades surgió una colaboración con Rusia. Esta saltó por los aires poco después debido a las presiones de los Estados Unidos que alegaron una violación de los tratados ITAR. Estos acuerdos sobre tráfico de armas regulan el traspaso de información sensible entre países que pueda tener aplicaciones militares y su sensibilidad es extrema en el ámbito espacial.

Si el trato original incluía el suministro de motores y traspaso de información, finalmente los indios se conformaron con una cantidad limitada de motores y algo de asesoramiento. Esto se trasladó a un nuevo cohete. El GSLV MK I.

Este nuevo cohete empleaba los motores rusos y fue rápidamente desfasado por el GSLV MK II. Este cohete era idéntico, salvo que sustituía la etapa superior de hidrolox de origen ruso por una de diseño y fabricación nacional.

La joya de la corona, el GSLV MK III

El GSLV MK III no guarda ninguna relación con sus predecesores. La orden de 2002 de los mandos políticos de construir un cohete con capacidad de al menos 4 toneladas a la órbita geoestacionaria suponía un aumento de una tonelada y media respecto a lo que sus predecesores podían hacer.  El desarrollo se extendió hasta el vuelo inaugural en junio de 2017.

El vuelo de este cohete es verdaderamente impactante. Al lanzamiento se encienden simultáneamente dos cohetes S200 con 204 toneladas de propergol sólido. Más adelante en el vuelo se enciende la etapa central de combustible líquido. La L110 está propulsada por dos motores Vikas de la versión High Thrust Vikas Engine. Generan 756 kN a nivel de mar y hasta 839 en el vacío. Se encienden aproximadamente a los 110 segundos de vuelo, cuando el cohete está a 40 kilómetros de altitud. Durante 200 segundos queman 115 toneladas de UH25 y tetróxido de nitrógeno.

En la cumbre de este cohete está el motor CE20. Cumbre del desarrollo de motores indio, desarrolla 20 toneladas fuerza de empuje. Aunque, es regulable antes del lanzamiento entre los 180 y los 200kN en función de los requisitos de la misión.

Imagen del proceso de montaje del último GSLV MK III. En ella se ve en primer plano la etapa L110 con los dos motores Vikas y los S200 esperando ya montados. Fuente: ISRO

Realmente todo este artículo era usando como excusa la nueva misión de este cohete. En su vuelta a la plataforma de lanzamiento por primera vez desde 2019, cuando lanzó la misión Chandrayaan 2, este cohete ha lanzado 32 satélites de la constelación de One Web.

Esto lo convierte en el primer vuelo comercial de este cohete. El cual ha llegado de rebote tras los problemas geo-políticos derivados de la guerra de Ucrania. Se espera que tras un periodo de calma muy sustancial este cohete de repente tenga mucha actividad de aquí a un año. A esta misión se le añadirá otra similar de One Web en febrero de 2023 y al menos dos vuelos en julio-agosto del próximo año. Una notable alegría para los interesados en el ISRO que vuelve a la actividad tras el frenazo en seco que le supuso a la agencia espacial el COVID-19.

Martín Morala Andrés