PLD Space: por qué los retrasos del Miura 1 son una buena noticia

Old image of the rocket in the tests in Teruel

Realizar el lanzamiento de un cohete no es un proceso sencillo. Si, como es el caso del Miura 1 de PLD hablamos del primer vuelo, no ya solo del cohete, pero de la compañía, los retrasos son más que normales.

Cohete en la rampa
Imagen del Miura 1 en la rampa de lanzamiento de Médano del Loro. Fuente: PLD Space

Los retrasos en el mundo aeroespacial no son normales, son simplemente la cruda realidad, seas la NASA o PLD Space. En casi cualquier programa de ingeniería de alto nivel suele haberlos y los cohetes, igual que tampoco una vía ferroviaria, no escapan a ellos. Muchos problemas pueden hacer tambalearse a un buen diseño. Desde los aspectos monetarios a simplemente que el papel lo soporta todo. Y después cuando del papel se pasa a la fabricación surgen problemas. Las máquinas no son perfectas y menos los humanos que las hacen, los fallos de diseño pueden ocurrir, un mal software, recortes en la calidad de los materiales o incluso el mal tiempo son capaces de parar proyectos de millones de euros.

En el caso estricto de PLD Space han tenido de todo. La fecha original del vuelo no era 2023, si no varios años antes, pero encontrar financiación en España para este proyecto no ha sido fácil.

Por fuentes de la industria podemos afirmar que es uno de los mayores quebraderos de cabeza. Sobre todo cuando miran fuera del país y ven que su competencia, chascan los dedos y la reciben. Además, en unas cantidades exorbitantes que superan los 45 millones de euros que recibirá el ganador del contrato por el cohete español.

Pero aparte del dinero, es verdad que PLD ha sufrido otros reveses, especialmente duro fue la explosión de un Teprel B en un stand de pruebas en mayo de 2019. Y no cualquier motor, era la primera unidad de vuelo de este. Con lo que los retrasos fueron aún mayores a si hubiera explotado cualquier otra unidad de pruebas, pero la de vuelo es la que se puede montar en el cohete.

Es el diseño definitivo, ya probado con otros motores. En este caso pierde los sensores e instrumentos que son propios de las versiones dedicadas a pruebas, lo que aligera el motor. El perder esa unidad obliga a estudiar que falló, construir nuevas unidades para pruebas y por último volver a tener disponible uno para vuelo.

Aun así, por fin este año 2023 lograron llevar el Miura 1 a la plataforma de lanzamiento. Y allí los retrasos son también normales. Un barco que viola la zona de exclusión, mucha niebla, lluvia, casi cualquier cosa detiene un lanzamiento. Y los vientos en altura son una de las mayores amenazas y una de las más impredecibles, la alta atmósfera es traicionera. Necesario añadir al cúmulo de mala suerte una borrasca, que son tan escasas como una al año o menos en esa zona. Qué justo coincidió con el fin de la primera ventana de lanzamiento.

Esperar a la mejora del clima, a veces aparte de obligado, también es positivo para aumentar las probabilidades de éxito. Cuanto menos viento, menos estrés sufre el GNC (guiado, navegación y control). Además de reducir las tensiones del vehículo, no es que la empresa de vacaciones a los ingenieros. Al contrario, cada minuto que el Miura 1 pasa en la plataforma de lanzamiento se usa para comprobarlo todo. Eso siempre es positivo, lo que no viste ayer puedes verlo hoy, o mañana. Lo importante es verlo antes que despegue y así asegurarse el éxito.

PLD Space está teniendo problemas que suceden a todo el mundo. El SLS pasó más de tres meses en una plataforma de lanzamiento mil millonaria. Y el Miura 1 no lleva aún dos, está en tiempo. Incluso el Firefly Alpha pasó casi nueve meses esperando a su momento y sin ningún tipo de comunicación de la empresa. Mientras no se lance, el Miura 1 solo acumula papeletas para el éxito.

Martin Morala Andres