Por qué no hemos vuelto a la Luna en casi 50 años

Desde que el Apolo 17 en 1972 abandonó nuestro satélite, el ser humano no ha vuelto a poner un pie en la Luna. Lo que parecía el comienzo de una carrera espacial próspera hacia otros mundos, dio paso a un periodo de inactividad que dura ya cinco décadas.

Este parón ha dado pie a todo tipo de especulaciones y teorías de la conspiración. Pero, la realidad siempre se cuenta con datos. En este artículo te explico por qué no hemos vuelto a la Luna en casi 50 años.

Nacimiento del programa Apollo

«We choose to go to the moon in this decade and do the other things, not because they are easy, but because they are hard. […] on the most hazardous, and dangerous, and greatest adventure that man has ever embarked.» (Kennedy, 1961).

Aquel discurso dado en 1962 en la Universidad de Rice, Texas, quedó en la historia como el momento en que la humanidad tenía un objetivo claro, el de ir más allá de lo que nunca había llegado, exigiendo llevar sus capacidades a un nuevo límite, el de llevar hombres a la superficie de nuestra fiel compañera, la Luna, y traerlos de regreso a casa a salvo.

La multitud escuchando a Kennedy anunciando el programa Apolo para ir a la luna antes de finalizada la década.

Ya todos sabemos que pasó después, el 21 de julio de 1969, Neil Armstrong y ‘Buzz’ Aldrin a bordo del módulo lunar lograban aterrizar suavemente en la superficie de la Luna y unas horas después la pisaban, dejando una de las frases más icónicas de la historia: “One small step for [a] man, one giant leap for mankind” (Armstrong, 1969).

Para muchas personas la historia de la exploración lunar acaba acá. Estados Unidos habría ganado la carrera por la Luna y fin de la historia, esto no podría estar más alejado de la realidad. Un total de veinticuatro hombres han escapado de órbita baja y rodeado la Luna, de los cuales doce alcanzaron la superficie (dos por cada misión).

Si se tenía la capacidad de enviar a doce hombres a la superficie lunar en cuestión de tres años (1969-1972) ¿por qué en casi cincuenta años desde nuestra última visita nadie ha subido más allá de los 600 km de altura?

Antes debemos recordar el porqué Kennedy encaminaría a su país a tal reto. Un 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética hacía historia colocando el primer satélite en órbita, Sputnik I, poco menos de un mes después Sputnik II con la perrita Laika conseguía lo mismo, ponerse en órbita y demostrar su poder industrial. En este punto EE. UU. sabía que debía actuar rápido, el próximo paso era predecible, el de poner un humano en órbita, y como ya sabemos, así fue. Yuri Gagarin, un campesino y posteriormente piloto militar, nacido el 3 de marzo de 1932 en Klúshino (URSS), volaría al espacio el 12 de abril de 1961, venciendo nuevamente a EE. UU. en los primeros pasos de la carrera espacial. Respondiendo a todos estos eventos, Kennedy sintió la necesidad de levantar el orgullo estadounidense y mostrarse como una superpotencia frente al mundo entero.

La caída del programa Apollo

Uno de los primeros obstáculos a los que se enfrentaría el programa era su propio creador. Kennedy llegó a considerar alternativas a una carrera espacial contra los soviéticos. Había propuesto a la URSS una cooperación en exploración espacial, la primera vez fue rechazada, la URSS se sentía con la supremacía espacial. En la segunda propuesta, dos años después, EE. UU. había avanzado enormemente y ahora la idea de aceptar la propuesta no era tan alocada. Y así fue, en 1963 Nikita Jrushchov (primer secretario del partido comunista de la Unión Soviética) aceptó la propuesta. Desafortunadamente Kennedy fue asesinado antes de poder formalizar tal acuerdo, quien sabe que tan diferente sería la historia de no haber sido asesinado y el acuerdo de cooperación llevado a cabo.

22 de noviembre de 1963: muchos presidentes, encantados por los lujos de su cargo, desean mantenerse, pero como ya sabemos cada cuatro años se realizan nuevas elecciones para elegir al mandatario. Kennedy no iba a quedarse de brazos cruzados y buscaba hacer campaña recorriendo todo el país. Cuando se encontraba en Dallas (Texas) se escucharon tres disparos. Dos de ellos habrían golpeado al presidente, causándole una herida mortal en la cabeza, su muerte pudo haber enterrado también los sueños de llegar a la Luna. Varios políticos (entre ellos James Webb, el exdirector de la NASA quien tiene un telescopio con su nombre) lograron mantener este objetivo y convencer al congreso de los Estados Unidos de seguir el objetivo que Kennedy había definido.

27 de enero de 1967: el país seguía persiguiendo la promesa de llegar a la Luna antes del fin de la década. Componentes vitales del programa como el módulo de comando y servicio, donde irían los astronautas, tenían enormes retrasos, pero las pruebas debían continuar.

Por ello, los astronautas Grissom, White y Chaffee se subieron a bordo de un cohete Saturno V, para realizar un ensayo del lanzamiento. En medio del proceso se produjo un fuego en la cabina de mando, los tres hombres murieron bajo la merced de las llamas alimentadas por una atmósfera de oxígeno puro y sin la posibilidad de escapar a tiempo. Pasaron cinco minutos desde que inició el incendio hasta que se controló y el equipo pudo finalmente abrir la cabina para encontrar los cuerpos de los tres astronautas.

Inmediatamente se inició una investigación por parte de la NASA y una investigación sobre el proceso que se estaba realizando. Aunque en este artículo no hablaremos sobre todo el proceso político que ocurrió, aquí podemos mencionar brevemente una negligencia por parte de NASA y North American Aviation (el contratista que desarrollaba y construía la nave de comando) sobre varios problemas que se habían encontrado y nunca llegaron a conocimiento de Webb, hasta después del incidente.  A pesar de que el programa había recibido un duro golpe, Gene Kranz, dio un discurso a sus trabajadores que cambiaría para bien la forma de trabajar de NASA. Uno que los llevaría al éxito que fueron las consiguientes misiones del programa.

Posterior a la investigación técnica de la causa del fuego se realizaron muchos cambios para evitar que esto mismo vuelva a ocurrir en la plataforma de lanzamiento, y mucho peor, en el espacio. Se reemplazaron muchos componentes para que sean ignífugos, el sistema de egreso de la nave fue modificado para permitir un rápido escape y se cambió la atmósfera, entre otras cosas.

20 de julio de 1969: pocos meses antes de que se terminara el plazo que Kennedy había marcado se conseguía la gran hazaña. Neil Armstrong y Buzz Aldrin llegan al mar de la Tranquilidad y regresan días después a salvo a la Tierra. Entonces, hemos llegado a nuestro objetivo, ¿ahora qué sigue? Lo más lógico sería aprovechar toda la infraestructura que se construyó y aprovecharla para seguir explorando, y efectivamente eso se hizo. Además del icónico Apollo 11 otras cinco misiones lograron un alunizaje exitoso. ¿Por cuánto tiempo se mantendría esto? Poco después del primer alunizaje NASA ya tenía preparadas otras misiones, incrementando el tiempo de permanencia, complejidad de misión y cantidad de ciencia que se realizaría. Pero al Congreso no le gustaba estar gastando tanto dinero en un programa que ya había alcanzado su objetivo.

14 de diciembre de 1972: la tripulación del Apollo 17, después de una exitosa exploración del valle Taurus-Littrow, se encontraba transfiriendo materiales y carga del módulo lunar al módulo de comando y servicio para poder volver a la Tierra. En una conversación rutinaria recibieron por parte de Houston una declaración de celebración del presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon. En aquel discurso, Nixon mencionaba: “This may be the last time in this century that men will walk on the Moon, but space exploration will continue”. Anunciaba que la exploración lunar tendría una gran pausa para lo que restaba de siglo, ningún hombre o mujer se embarcaría en tal aventura, lo que en su momento generó confusión e incredulidad, hoy sabemos que era en serio, era el fin de una gran era.

La administración de Nixon no canceló el programa Apollo sin más, sino que buscaban sentar las bases de un programa espacial sostenible en el tiempo y que permitiera, además de abaratar costos, hacer los viajes espaciales rutinarios. ¿Cómo lo logras? Reutilizando tanto como puedas, aquí es cuando nace el Transbordador Espacial. Aquel programa que inició mientras explorábamos la Luna y tuvo su vuelo inaugural en 1981, hasta el último en 2011. Durante esos treinta años del Transbordador Espacial, además de darnos enormes oportunidades de las que hablaremos en otra ocasión, se llevó todo el presupuesto que tenía NASA para misiones tripuladas, limitándonos a solo explorar la órbita baja y desde 1972 hasta hoy no superar los 600 km de altura.

Cohetes de NASA a escala, de derecha a izquierda: Transbordador Espacial, Saturno Ib, SLS, Arex-Ix, Saturno V. Créditos @ThePrimalDino (Twitter).

¿Qué viene después del Transbordador Espacial?

La NASA cerca de la finalización de su programa espacial, y por orden del presidente, quería buscar un nuevo enfoque a los recursos económicos e industriales disponibles. Se planteó una hoja de ruta de un único nuevo programa Constellation, con el cual se mantendría la capacidad de llevar astronautas desde territorio estadounidense hasta la órbita baja, donde se encuentra la Estación Espacial Internacional. Después, volver a la Luna y en un futuro no muy lejano ir más allá, llevar humanos a la superficie de Marte.

El programa suponía la reutilización de varias tecnologías y componentes de los programas del Transbordador Espacial y Apollo. Creando una familia de cohetes que permitirían, no solo igualar las capacidades del increíble Saturno V, sino superarlas y permitir una exploración mucho más completa. Lastimosamente, este programa fue cancelado cuatro años después por la Administración Obama, bajo motivo de sobrecostos y retrasos en el calendario planeado. Al igual que Obama criticó a Constellation, la comunidad científica criticó a Obama por terminar un programa espacial y no proponer alguna alternativa.

En 2010 se dio la orden de mantener el desarrollo de algunos componentes de Constellation, como la nave tripulada Orión y el desarrollo de un nuevo cohete de gran capacidad de carga.

En diciembre de 2017 Trump anuncia hacia donde encaminará el programa espacial bajo su mandato. La Luna sería próximo objetivo y esto se mantiene hasta hoy. Bajo el cambio de administración de Trump a Biden, el programa Artemisa se mantiene. Hoy más que nunca en los últimos cuarenta años, estamos muy cerca de volver a ver humanos en la superficie de la Luna, en otro artículo hablaremos bien sobre Artemisa y lo que viene en los próximos años.

Francisco Andrés Forero Daza
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