La ESA busca nuevos socios en Emiratos para reducir su dependencia espacial de Estados Unidos

El director general de la Agencia Espacial Europea, Josef Aschbacher, viaja esta semana a Emiratos Árabes Unidos para explorar nuevas alianzas en misiones lunares, vuelos tripulados y tecnología espacial. Europa quiere ganar autonomía después de que los cambios en varios programas de la NASA hayan puesto en cuestión proyectos desarrollados durante años.

Europa necesita ampliar sus alianzas espaciales y reforzar sus propias capacidades para depender menos de las decisiones de Washington. Con ese objetivo, el director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), Josef Aschbacher, mantendrá esta semana encuentros en Dubái y Abu Dabi, donde estudiará nuevas oportunidades de colaboración con Emiratos Árabes Unidos.

La visita coincide con un periodo de incertidumbre para varios programas europeos de exploración. Los cambios introducidos por la NASA en sus planes lunares y marcianos han obligado a revisar proyectos conjuntos, mientras el transporte de astronautas europeos continúa dependiendo de naves estadounidenses.

«Nos dimos cuenta de que, en materia de exploración, Europa está muy expuesta a Estados Unidos», declaró Aschbacher en una entrevista publicada por Reuters el 2 de noviembre.

El responsable de la ESA explicó que los dirigentes europeos le han transmitido la necesidad de contar con mayor autonomía. Su propuesta consiste en fortalecer la industria espacial propia y diversificar las relaciones internacionales, manteniendo la colaboración con socios tradicionales como Estados Unidos.

El prototipo de vehículo marciano Charlie durante los ensayos realizados en octubre de 2026 en el desierto de Tabernas, Almería. Las pruebas permitieron preparar tecnologías y procedimientos de navegación para la misión ExoMars Rosalind Franklin, prevista para 2028. Airbus.

Los cambios de la NASA obligan a Europa a revisar sus programas

La cooperación transatlántica ha sido fundamental para el desarrollo de la exploración espacial europea. Sin embargo, las nuevas prioridades estadounidenses han dejado al descubierto las dificultades que surgen cuando una agencia depende de las decisiones presupuestarias y técnicas de otra.

El ejemplo más visible es Gateway, la estación que debía construirse alrededor de la Luna para apoyar las misiones Artemis. La ESA participa en el proyecto mediante módulos habitables, sistemas logísticos y equipos de comunicaciones desarrollados por la industria europea.

En marzo de 2026, la NASA anunció que paralizaría Gateway en su configuración original para concentrar recursos en el desarrollo de instalaciones sobre la superficie lunar.

La decisión afecta directamente a Europa, que debe estudiar ahora cómo aprovechar el trabajo realizado. Uno de los elementos más avanzados es Lunar Link, un sistema europeo de comunicaciones que ha completado sus pruebas y se encuentra preparado para su utilización espacial. La ESA estudia posibles aplicaciones alternativas mientras se decide su destino.

También existen incertidumbres en Mars Sample Return, el programa concebido para traer a la Tierra muestras de Marte recogidas por el vehículo Perseverance. Washington ha planteado su cancelación dentro de sus propuestas presupuestarias, lo que compromete los planes originales de una misión desarrollada conjuntamente con Europa.

El cambio de prioridades, sin embargo, no afecta por igual a todos los proyectos. ExoMars Rosalind Franklin continúa adelante con aportaciones estadounidenses, entre ellas el servicio de lanzamiento, los motores del módulo de descenso y unidades de calefacción para el vehículo explorador. Según la documentación oficial de la ESA, su lanzamiento sigue previsto para finales de 2028.

Europa dispone de cohetes propios, como Ariane 6 y Vega-C, pero carece todavía de un sistema operativo autónomo para transportar astronautas a la órbita terrestre. Esa dependencia resulta especialmente significativa en un momento en que las empresas privadas estadounidenses, encabezadas por SpaceX, desempeñan un papel creciente en los vuelos tripulados.

Aschbacher calcula que alrededor del 5 % del presupuesto de la ESA está vinculado a proyectos de colaboración con Estados Unidos. La cifra, facilitada a Reuters, representa una parte de la relación económica entre ambas agencias, aunque la dependencia europea también incluye tecnologías y servicios adquiridos a proveedores estadounidenses.

Emiratos podría participar en misiones lunares y vuelos tripulados

Emiratos Árabes Unidos ha desarrollado durante los últimos años un programa espacial que abarca satélites, exploración planetaria y vuelos tripulados.

En julio de 2020 lanzó la sonda Hope, que alcanzó Marte en febrero de 2021 y convirtió al país en el primero del mundo árabe en situar una nave alrededor del planeta rojo. También ha enviado astronautas a la Estación Espacial Internacional, aunque continúa dependiendo de proveedores extranjeros para acceder al espacio.

Las conversaciones previstas con Aschbacher incluyen la posibilidad de colaborar en el lanzamiento de un vehículo explorador lunar. Por ahora, Reuters describe la iniciativa como una opción que será examinada durante los encuentros, sin que exista una misión conjunta aprobada.

Ambas partes cuentan con antecedentes de colaboración. La ESA ya contribuyó con materiales experimentales al vehículo lunar emiratí Rashid, lanzado en diciembre de 2022, como explica la agencia en su documentación sobre aquella misión.

Otro asunto previsto en las reuniones es la posible participación de un astronauta emiratí en EPIC, una iniciativa europea destinada a ampliar las oportunidades de investigación y presencia humana en la Estación Espacial Internacional.

El Consejo de la ESA respaldó el concepto en marzo y autorizó en junio las negociaciones con posibles socios y proveedores. El proyecto contempla una misión profesional de aproximadamente un mes, abierta también a astronautas de países colaboradores.

Según Reuters, se estudia realizar ese vuelo a bordo de una nave comercial de SpaceX. La participación emiratí y la contratación del transporte todavía están pendientes de negociación.

Aschbacher también visitará iniciativas empresariales relacionadas con el desarrollo de satélites, entre ellas una colaboración entre Loft Orbital y Marlan Space, respaldada desde Abu Dabi.

A más largo plazo, la ESA aspira a establecer un acuerdo marco con Emiratos que facilite proyectos conjuntos. El alcance de esa posible asociación dependerá de las conversaciones y de los compromisos que ambas partes estén dispuestas a asumir.

Europa necesita 10 000 millones de euros para reforzar sus capacidades

La búsqueda de nuevos socios forma parte de una estrategia europea más amplia. En septiembre, Aschbacher estimó que serían necesarios 10 000 millones de euros durante los próximos diez años para fortalecer la autonomía espacial del continente.

Se trata de una valoración de las necesidades de financiación, todavía sin traducirse en un compromiso presupuestario aprobado. El director general evitó precisar si Emiratos podría contribuir económicamente a futuros programas y señaló que primero deben pronunciarse los propios gobiernos europeos.

La ESA ya ha establecido sus prioridades en el documento A call to boost European space exploration, respaldado por sus Estados miembros en septiembre. La estrategia contempla reforzar el acceso europeo a la órbita terrestre, ampliar las capacidades de exploración lunar y preparar futuras expediciones a Marte.

El siguiente paso llegará el 15 de diciembre de 2026, durante una reunión ministerial intermedia de la ESA en Roma. Los gobiernos examinarán las propuestas que deben orientar los próximos años de actividad espacial, mientras las decisiones presupuestarias de mayor alcance se prepararán para la ministerial de 2028.

La diversificación de alianzas puede facilitar nuevas misiones y oportunidades industriales. Sin embargo, los acuerdos internacionales difícilmente resolverán por sí solos las limitaciones europeas.

Europa sabe construir sondas, módulos espaciales y vehículos de exploración. Su desafío consiste ahora en disponer de los recursos y medios necesarios para decidir qué misiones quiere realizar, sin quedar a merced de cada cambio de rumbo de Washington.

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