EE.UU. abre una investigación a Space X

El primer vuelo del cohete Starship SN8, que acabó explotando en diciembre varios minutos después de su lanzamiento, violó los términos de la licencia de prueba de la Administración Federal de Aviación de EEUU. La autoridad reguladora abrió ahora una investigación sobre el accidente, comunicaron a The Verge dos fuentes cercanas al caso.

El caso se centra no solo en el aterrizaje explosivo, sino también en la negativa de SpaceX de atenerse a los términos de prueba que la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) autorizó, comunicaron interlocutores del medio que prefirieron mantenerse en el anonimato. El ente no precisó qué parte de aquel ensayo violó su directiva.

 

Lanzamiento del cohete Falcon 9 (archivo)
© REUTERS / JOE SKIPPER
 
Lo único que se sabe actualmente es que las autoridades estadounidenses continuarán trabajando con SpaceX para valorar la información que la compañía de Musk ha proporcionado. Dichos datos forman parte de su solicitud para modificar la licencia, comunicó el portavoz de la organización, Steve Kulm.

 

«Aunque reconocemos la importancia de avanzar rápido para fomentar el crecimiento y la innovación en el espacio comercial, la Administración Federal de Aviación no comprometerá su responsabilidad de proteger la seguridad pública. Aprobaremos la modificación solo cuando estemos satisfechos de saber que SpaceX adoptó las medidas necesarias para cumplir con los requisitos reglamentarios», aseveró Kulm.

Los ensayos con el cohete Starship SN9 se han ido retrasando porque las autoridades federales controlan ahora más a la empresa de Elon Musk. La brillante nave de aleación de acero iba a despegar el 28 de enero. Estaba cargado de combustible y listo para salir desde la base espacial de Boca Chica, en Texas.

Aquel día los funcionarios estadounidenses aún estaban revisando la licencia de prueba debido a varios cambios que SpaceX hizo en su solicitud para modificarla, comunicó un interlocutor de The Verge. Tras haberse quedado frustrado con este aplazamiento, Elon Musk recurrió a Twitter para quejarse.

 

Una plataforma petrolífera (archivo)
 
«A diferencia de su división de aeronaves, que está bien, la espacial de la FAA tiene una estructura reguladora fundamentalmente rota. Sus normas están diseñadas para un puñado de lanzamientos fungibles al año desde unas pocas instalaciones gubernamentales. Con esas normas, la humanidad nunca llegará a Marte», escribió el empresario estadounidense. 

 

La infracción de la licencia y el posterior proceso de revisión de la misma han intensificado la tensión entre SpaceX y la mayor agencia de transporte del mundo.

Unas horas antes de la fallida prueba del cohete SN8, The Wall Street Journal le preguntó a Musk en una entrevista virtual sobre el papel que debería desempeñar el Gobierno de EEUU a la hora de regular la innovación. 

«Muchas veces lo mejor que puede hacer es quitarse de en medio», respondió.

Durante años, Elon Musk y otros miembros de la industria espacial estadounidense se han quejado de la anticuada legislación que regula el otorgamiento de licencias para el lanzamiento de cohetes espaciales. 

En respuesta, el Departamento de Transporte, que delega a la FAA sus funciones para la supervisión de los lanzamientos, presentó en 2020 una nueva normativa simplificada para conceder este tipo de documentación. Esta todavía no ha entrado en vigor.

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