Misión perfecta: El Vikram-1 alcanza la órbita y convierte a India en la tercera potencia con lanzadores privados

Lanzamiento del cohete Vikram-1

India ha dado un paso decisivo en su transformación como potencia espacial. El cohete Vikram-1, desarrollado por la empresa Skyroot Aerospace, completó con éxito su primer vuelo orbital y desplegó seis cargas a unos 450 kilómetros de altitud, convirtiéndose en el primer lanzador privado indio capaz de alcanzar la órbita terrestre.

La misión, denominada Aagaman, despegó hoy, 18 de julio, desde el Centro Espacial Satish Dhawan, en la isla de Sriharikota. El vehículo siguió la trayectoria prevista y completó el despliegue de sus cargas unos quince minutos después del lanzamiento.

El éxito convierte a India en el tercer país, tras Estados Unidos y China, con una empresa privada nacional capaz de desarrollar y operar un cohete orbital.

Instalaciones de Skyroot Aerospace en Hyderabad
Instalaciones Infinity Campus de Skyroot Aerospace en Hyderabad, centro de desarrollo y fabricación de la familia de lanzadores Vikram. Skyroot Aerospace

Tres etapas sólidas y un módulo líquido para alcanzar la órbita

El Vikram-1 mide aproximadamente 22 metros de altura y está diseñado para transportar hasta 350 kilogramos de carga útil a órbita baja terrestre.

Su arquitectura combina tres etapas impulsadas por combustible sólido con un módulo final de propulsión líquida. Las primeras proporcionan el empuje necesario durante el ascenso inicial, mientras que el módulo orbital permite realizar correcciones más precisas de velocidad y trayectoria antes de liberar los satélites.

El motor de esta fase final ha sido fabricado mediante impresión 3D, una técnica que permite producir geometrías internas complejas, reducir el número de componentes y simplificar parte del proceso de fabricación.

Los motores sólidos ofrecen una elevada relación entre empuje y masa y pueden almacenarse durante largos periodos. Su principal limitación es que, una vez encendidos, ofrecen menos posibilidades de regulación que un sistema líquido. Por ello, el módulo orbital desempeña un papel esencial durante la inserción final.

Componentes del cohete Vikram-1 durante el ensamblaje
Componentes del cohete Vikram-1 durante su integración en las instalaciones de Skyroot Aerospace, donde puede apreciarse la arquitectura modular del lanzador antes de su ensamblaje final. Skyroot Aerospace.

La verdadera dificultad de colocar un satélite en órbita

Alcanzar una altitud de 450 kilómetros no es suficiente para permanecer alrededor de la Tierra. La carga debe adquirir además una velocidad horizontal cercana a 7,6 kilómetros por segundo, equivalente a unos 27 500 km/h.

Si el vehículo no alcanza esa velocidad, su trayectoria vuelve a cruzarse con las capas densas de la atmósfera y termina cayendo hacia el planeta.

Durante el ascenso, el sistema de guiado debe controlar simultáneamente la inclinación del cohete, su aceleración, las perturbaciones aerodinámicas y la separación de cada etapa. La trayectoria comienza con un movimiento casi vertical, pero gira progresivamente para transformar el empuje en velocidad horizontal.

Uno de los momentos más exigentes se produce durante el punto de máxima presión dinámica, cuando la combinación de velocidad y densidad atmosférica genera las mayores cargas sobre la estructura. Una vez superadas las capas más densas, el cohete puede acelerar con mayor intensidad.

La misión Aagaman permitió validar en condiciones reales la propulsión, la aviónica, la telemetría, las comunicaciones y los sistemas de guiado, navegación y control del Vikram-1.

Vista de la Tierra desde el Vikram-1 durante el ascenso
Vista desde una cámara instalada en el Vikram-1 durante el ascenso, con la Tierra al fondo mientras el vehículo continúa su trayectoria hacia la órbita baja terrestre. Skyroot Aerospace.

Seis cargas científicas, tecnológicas y simbólicas

El vuelo transportó seis cargas procedentes de empresas indias y extranjeras.

Entre ellas viajaba una demostración tecnológica de la empresa alemana DCUBED y el nanosatélite experimental Solaras S3, desarrollado por la compañía india Grahaa Space.

También fue puesto en órbita Embrace, un brazo robótico construido por Cosmoserve Space para probar tecnologías relacionadas con la captura de basura espacial. Skyroot añadió su propio satélite SCOPE, encargado de recopilar datos sobre el comportamiento del cohete durante el vuelo.

La misión incorporó además dos cargas simbólicas. Una era un pequeño cohete de oro de 18 quilates decorado con microsculturas dedicadas a figuras destacadas del programa científico y espacial indio. La otra, denominada Cosmic Bloom, consistía en una flor de loto elaborada con diamantes cultivados en laboratorio.

Flor de loto Cosmic Bloom transportada por el Vikram-1
Cosmic Bloom, una flor de loto elaborada con diamantes cultivados en laboratorio, viajó a bordo del Vikram-1 como una de las cargas simbólicas de la misión inaugural Aagaman, en homenaje a la innovación y la creatividad de la nueva industria espacial india. Cosmos Diamonds/Skyroot Aerospace.

Un taxi orbital para pequeños satélites

Skyroot quiere utilizar el Vikram-1 para ofrecer lanzamientos dedicados a pequeñas cargas.

Muchas universidades y empresas desarrollan satélites de pocos kilogramos, pero deben esperar meses o incluso años hasta encontrar espacio disponible en un cohete de mayor tamaño. Estos vuelos compartidos suelen reducir el precio, aunque obligan a aceptar la fecha y la órbita elegidas para la carga principal.

La compañía compara su servicio con un taxi hacia el espacio. El cliente podría contratar un vuelo dedicado y seleccionar una trayectoria adaptada a las necesidades de su satélite.

Este modelo resulta especialmente interesante para misiones que necesitan alcanzar una inclinación, una altitud o una fecha concreta. Aunque el precio por kilogramo puede ser mayor que en un lanzamiento compartido, la flexibilidad y la reducción de los tiempos de espera pueden compensar esa diferencia.

Módulo orbital del Vikram-1 con motor impreso en 3D
El módulo orbital del Vikram-1 incorpora un motor de combustible líquido fabricado mediante impresión 3D, diseñado para realizar las maniobras finales de inserción orbital y el despliegue preciso de las cargas útiles. Skyroot Aerospace.

Del Vikram-S al primer vuelo orbital

Skyroot Aerospace fue fundada en Hyderabad en 2018 por Pawan Kumar Chandana y Naga Bharath Daka, dos antiguos ingenieros de la Organización India de Investigación Espacial.

La compañía ya había hecho historia en noviembre de 2022 con el Vikram-S, el primer cohete privado indio que alcanzó el espacio. Aquel vuelo fue suborbital, por lo que el vehículo ascendió por encima de la atmósfera, pero no consiguió la velocidad necesaria para permanecer alrededor de la Tierra.

El Vikram-1 representa un salto técnico mucho mayor. La empresa ha tenido que desarrollar estructuras, motores, aviónica, software y sistemas de control capaces de funcionar de manera coordinada durante todo el ascenso.

El éxito demuestra que la industria privada india ya puede asumir una misión orbital completa, desde el diseño del vehículo hasta el despliegue de las cargas.

India abre su sector espacial a nuevas empresas

Durante décadas, el acceso indio al espacio estuvo concentrado en la agencia pública ISRO. El Gobierno abrió el sector a la inversión privada en 2020 y permitió que empresas emergentes desarrollaran cohetes, satélites y servicios utilizando parte de la infraestructura estatal.

Desde entonces han surgido más de 400 empresas espaciales en el país. Skyroot se ha convertido en una de las más avanzadas y alcanzó en 2026 una valoración de unos 1100 millones de dólares.

India quiere elevar el valor de su economía espacial desde los actuales 8000 millones de dólares hasta unos 44 000 millones en 2033. El Gobierno confía en que las compañías privadas ayuden a ampliar la presencia del país en los mercados de comunicaciones, observación terrestre, navegación, agricultura, gestión de catástrofes y seguridad.

El comienzo de una campaña de pruebas

Aagaman fue una misión experimental y Skyroot todavía deberá analizar los datos recogidos antes de iniciar operaciones comerciales regulares.

La empresa planea realizar un segundo vuelo de prueba y comenzar sus lanzamientos comerciales durante el próximo año. Sus instalaciones de Hyderabad han sido diseñadas con el objetivo de llegar a fabricar un cohete al mes.

La compañía calcula que entre el 70 % y el 80 % de sus futuros clientes podrían proceder del mercado internacional.

El debut del Vikram-1 amplía el reducido grupo de compañías capaces de construir y operar un lanzador orbital completo. También confirma que la nueva etapa del programa espacial indio estará impulsada tanto por las grandes misiones públicas como por un sector privado cada vez más competitivo.

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