La nueva Starship V3 afronta su mayor desafío: más de 219 días en tierra y una presión creciente sobre SpaceX

Imagen de la prueba de fuego estática de la Ship 39 la primera Starship V3

La Starship de SpaceX nunca había estado tanto tiempo sin realizar un lanzamiento. Tras 219 días en tierra, el próximo despegue apenas se vislumbra en el horizonte. La nave aún debe superar varias pruebas previas, así como la primera etapa Super Heavy. Este duro golpe al proyecto estrella de la empresa de Elon Musk se da además en paralelo a los avances que la NASA parece estar haciendo en las misiones Artemis.

La ship 39 es izada en la rampa de lanzamiento durante la integración del acelerador y la nave.
Imagen del montaje de la Starship número 13 con la Ship 39 y el Super Heavy 19. SpaceX

La nueva iteración, la V3

Es conocido que SpaceX avanza con paso rápido sobre sus propios diseños revolucionarios. Siempre llevando más allá de lo que se creía posible el sistema, y con la Starship no iba a ser diferente. La tercera iteración es más grande, casi dos metros más alta. También cuenta con motores Raptor refinados que logran mejorar su empuje hasta un 50% respecto de la primera versión de estos. Y, por último, tiene más capacidad de combustible, que se espera se traslade en un aumento sustancial de su capacidad de carga.

Según anuncia la empresa, debería llegar a las cien toneladas de carga a órbita baja. Sin embargo, esta es una promesa del sistema Starship que llevamos oyendo muchos años. Es cierto que este significativo retraso, más de seis meses sin un lanzamiento desde Boca Chica, puede ser un buen indicador.

La última vez que este programa permaneció tanto tiempo en tierra fue entre el primer lanzamiento y el segundo, donde transcurrieron 212 días. En ese primer lanzamiento es importante señalar que la infraestructura de lanzamiento, la llamada etapa 0 se vio gravemente afectada. Además, el resultado del lanzamiento fue un espectacular fracaso al llegar a la separación de etapas. Las obras de reparación llevaron meses, los cambios a las naves para rediseñar la separación de etapas, lo mismo.

Imagen de la Ship 39, la primera Starship V3 y que debutará en vuelo esta noche. SpaceX

Aumenta la presión para SpaceX

No es solo el propio e irrealista calendario de la empresa, o más bien, Elon Musk sobre su llegada a Marte. Hay verdaderos factores de riesgo para la supremacía que demuestra en estos momentos de los de Hawthorne.

Por un lado, está el programa lunar estadounidense, donde la próxima misión, Artemisa 3, depende de que la Starship pueda llegar a la órbita baja y recibir tripulación. En su defecto, la encargada de hacerlo, llevándose todos los focos será el aterrizador Blue Moon de la empresa rival, Blue Origin. Y a Elon Musk no le gusta perder, pero mucho menos contra uno de sus grandes rivales desde hace mucho, Jeff Bezos, dueño de la empresa de azul. Ya este año el New Glenn empieza a vislumbrarse como una amenaza seria a la familia Falcon.

A esto hay que añadir la urgencia de SpaceX para empezar a realizar lanzamientos de Starlink con la Starship. La constelación de comunicaciones está muy constreñida por la capacidad del Falcon 9 para llevar a cabo lanzamientos. Además, una nueva generación de satélites, los V3, ya están diseñados para ser desplegados con el nuevo lanzador en mente, y no son compatibles con los probados cohetes.

Por último, los planes inmediatamente futuros de la compañía pasan por el lanzamiento de enormes centros de datos al espacio. Las estructuras de gran tamaño requerirán múltiples lanzamientos de naves Starship para llevar la carga, paneles solares, radiadores, unidades de procesamiento, memorias antes de que esté operativo. Ya parece un emprendimiento complicado de por sí, por lo que realizarlo sin el nuevo cohete sería imposible.

Vista de cerca del alzado de la Ship 39 con vista a agrupaciones de losetas térmicas
Hay nuevas losetas térmicas dispuestas en el lado contrario al de la reentrada para probar nuevas versiones. SpaceX

¿Resistirá el lanzamiento la nueva versión 3?

Las experiencias previas con los lanzamientos inaugurales de Starship dejan experiencias mezcladas. Por un lado, los debut siempre son complicados, y el perfil de la misión, que incluye lanzamiento y reentrada, aumenta el número de posibles problemas.

En la otra dirección, hay que señalar que SpaceX mejoró las losetas térmicas del sistema de reentrada. Aunque, a futuro podrían acabar convirtiendo a la nave en una versión más grande del Transbordador Espacial, de momento, el riesgo de pérdida en esta fase es limitado.

Los mayores problemas estarán en los cambios internos, no comentados, y quizá en los motores Raptor, llevados aun más al extremo. Si estos dos cambios resisten el lanzamiento y el encendido en el espacio, la probabilidad de explosión se reduce. Pero habrá que estar atento a los daños que pueda ir acumulando, se ha visto en otras ocasiones lo resiliente que es la Starship.

Imagen del equipo del Super Heavy posa delante del Booster 19 antes de su envío a la plataforma de lanzamiento. SpaceX

El lanzamiento ocurrirá a las 00:30 hora española, siete horas menos en Boca Chica, Texas. La climatología parece que respetará el intento de esta tarde y la Starship V3 podrá lucirse. Debido al ser el primer lanzamiento de la versión, no se intentará recuperar ninguna de las dos etapas. Aunque, la nave si llevará veintidós maquetas de satélites para demostrar su capacidad de desplegarlos en órbita. Además, realizará un encendido de un motor Raptor en el vacío. Tras esas dos pruebas, se intentará controlar su amerizaje en el Pacífico antes de completar una órbita completa.

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