Un siglo persiguiendo una estrella invisible
La posibilidad de que Betelgeuse tuviera una compañera fue planteada hace aproximadamente un siglo para explicar algunas de las variaciones periódicas observadas en el brillo de la estrella. Sin embargo, la enorme luminosidad de Betelgeuse había impedido confirmar su existencia mediante observaciones directas.
Dos estudios publicados en 2024 predijeron que, durante diciembre de ese año, la estrella compañera alcanzaría la mayor separación aparente respecto a Betelgeuse, ofreciendo una oportunidad excepcional para intentar detectarla.
El equipo de Montargès aprovechó esa ventana de observación utilizando el instrumento SPHERE, instalado en el VLT de ESO. Tras varios meses de procesamiento de los datos, apareció finalmente el objeto que la comunidad astronómica llevaba décadas buscando.
“Salté de mi silla cuando vi las imágenes procesadas”, recuerda Montargès.
Una estrella más grande de lo esperado
Los modelos iniciales sugerían que la compañera tendría una masa similar a la del Sol. Sin embargo, las nuevas observaciones indican que Betelgeuse B posee entre dos y tres veces la masa solar, lo que también explica por qué finalmente pudo ser detectada.
“Sinceramente, pensé que no teníamos la sensibilidad suficiente para detectarla”, explica Montargès. “¡Porque es más masiva de lo que se predijo, por eso la vemos!”.
El descubrimiento ha sorprendido incluso a los propios investigadores. “El hecho de que aún podamos descubrir una compañera cercana, más masiva y brillante que el Sol, alrededor de una estrella tan estudiada resulta algo destacable”, añade el astrónomo francés.
La tecnología diseñada para fotografiar exoplanetas
La detección directa de Betelgeuse B ha sido posible gracias al instrumento SPHERE, uno de los sistemas de imagen de mayor resolución del mundo.
Diseñado originalmente para captar imágenes directas de exoplanetas, SPHERE emplea óptica adaptativa de alta precisión para corregir en tiempo real las distorsiones producidas por la atmósfera terrestre, permitiendo distinguir objetos extremadamente débiles situados muy cerca de estrellas mucho más brillantes.
“Es notable ver cómo SPHERE y las técnicas avanzadas de posprocesamiento, desarrolladas originalmente para localizar exoplanetas, también destacan a la hora de detectar una compañera alrededor de una estrella masiva y evolucionada como Betelgeuse”, señala Anthony Boccaletti, coautor del estudio.
Aunque anteriormente se habían obtenido indicios de la existencia de esta estrella, incluida una posible detección con el telescopio Gemini North, en Hawái, la nueva observación constituye la prueba más convincente obtenida hasta la fecha.
Aun así, el equipo quiere confirmar definitivamente el descubrimiento observando de nuevo el sistema dentro de aproximadamente un año, cuando la compañera aparezca al otro lado de Betelgeuse durante su órbita.