Japón aterriza su nave SLIM en la Luna pero experimenta todos estos problemas

sonda japonesa luna

En la década en que la humanidad parece que volverá a la Luna el camino está siendo allanado por una pléyade de naves robóticas. Japón se destacó el año pasado con dos lanzamientos a la superficie lunar, siendo el primero Hakuto-R, una misión privada. Ahora le llega el turno a la agencia pública del país, la JAXA, con un aterrizador mucho más avanzado llamado SLIM.

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Imagen generada por ordenador de SLIM aterrizado en la Luna. Fuente: JAXA

Un aterrizaje muy peculiar

El descenso de la nave era relativamente convencional, con los motores apuntando en la dirección contraria al avance de esta. Aunque el perfil era un poco más extraño, pues se producía un arco al frenar su avance en horizontal. De hecho, SLIM se elevó hasta los 25 kilómetros de altura sobre la superficie lunar antes de iniciar el descenso final. Esta fase, que generalmente no es tan vertical, habilitaba a la nave a buscar una zona apta para su aterrizaje. Para ello empleaba un sistema de guía por imágenes.

Es en ese último paso final donde se producía la maniobra más extraña que se haya visto nunca para alunizar. La nave se frenaba por completo a unos metros de la superficie. En ese momento, empleando la gravedad lunar aterrizaría, pero 90º girado respecto a su orientación en el descenso. Por entenderlo de alguna forma, tocará tierra sobre su costado.

La maniobra se hace para acercar lo más posible los instrumentos al suelo lunar, además de permitir exponer más superficie de paneles solares a la luz.

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Imagen del Lunar Excursion Vehicle 2 de SLIM. Fuente: JAXA

Una agónica espera y el peor resultado

Tras más de dos horas de espera, finalmente la JAXA convocó a los medios a las 2:10 de la mañana hora local, para explicar la situación tras el alunizaje. En esta no se han dado detalles pero el panel solar no estaría generado electricidad.

Debido a este problema, la misión está condenada a un fin inminente, la razón del no funcionamiento del panel solar no se discutió. El resto de la nave parece estar funcionando con normalidad aunque no se mencionó si los instrumentos científicos enviarán algún dato en el breve espacio de tiempo que podrá funcionar la nave.

A SLIM lo acompañaban también dos aterrizadores secundarios muy innovadores. Uno se propulsa a saltos, mediante un martillo que golpea el regolito y lo lanza al aire a escasos metros de la superficie lunar. Está equipado con un termómetro, un medidor de radiación y un inclinómetro. Y quizá y mas importante en estos momentos, comunicaciones directas con la Tierra. El otro era un rover con todo su chasis siendo circular para permitirle moverse. Sin embargo, es mucho más simple que el otro aterrizador y no posee ningún tipo de instrumento científico ni comunicaciones con la Tierra.

Tras el alunizaje se informó que el primero ya se ha comunicado con la Tierra mientras que del segundo se sigue esperando información.

Martín Morala Andrés