Un 2026 lunar: el regreso al satélite de la humanidad
01/01/2026 Martín Morala Andrés
Un decepcionante 2025 deja ya paso al 2026, que en el sector espacial estará capitalizado por completo por el lanzamiento de la misión Artemisa 2. Esta marcará el regreso de la humanidad a la Luna para una presencia que se prevé más prolongada que durante las misiones Apolo, aunque probablemente dependerá de la competencia que ofrezca China. Del país asiático esperamos también el despegue de su primer cohete lunar, el muy esperado y necesario CZ-10, aunque aún no veremos su forma completa.
Un despegue histórico
Sin la atención mediática que recibirá Artemisa 3, Artemisa 2 será nuevamente un evento global. Emulando el vuelo del Apolo 8, el viaje comenzará en la plataforma LC-39B a bordo de una cápsula Orion montada encima del descomunal SLS.
Posiblemente entre el día 4 y 10 de febrero, fecha de la primera ventana de lanzamiento para la misión veremos despegar por segunda vez el gigantesco lanzador de la NASA. Para los tripulantes será un viaje mucho más movido al que se acostumbraron en los últimos años al volar en Falcon 9. Pero los cohetes aceleradores de combustible sólido son mucho más violentos y agitarán más los compases iniciales de su misión.
Superado el lanzamiento, se dirigirán a la Luna, pero no entrarán en órbita, sino que harán una trayectoria a su alrededor que los pondrá rumbo a la Tierra sin ninguna maniobra. Este perfil de misión se denomina de “retorno libre” y es similar al que realizó el Apolo 13 tras su emergencia. Se usa porque desde que se sale de la órbita terrestre, no es necesario realizar grandes maniobras para volver, en teoría no haría falta ninguna, pero la propulsión espacial no es lo suficientemente precisa.
CZ-10A, primera vista al cohete lunar chino
El Larga Marcha 10 es considerado generalmente como el cohete lunar chino, visualmente similar a un Falcon Heavy, pero de mayor tamaño, también es más capaz. Pero las semejanzas no son solo visuales, también se planea que exista reutilización para este cohete, aunque en estos momentos la información de cual de todas las versiones existentes (CZ-10, CZ-10A, CZ-10B, CZ-10C) será reutilizable es confusa. El primero de todos es el más importante, emplea tres bloques idénticos con siete motores de kerolox (queroseno y oxígeno líquido). Será el encargado en 2027 y en adelante de lanzar las naves tripuladas y el aterrizador lunar que llevarán al primer chino a la superficie del satélite.
Sin embargo, este 2026 solo nos traerá la versión A, más pequeña y de un solo bloque, la cual a su vez tiene dos subvariantes. La primera está destinada a carga y con la última información disponible, se intuye que será reutilizable. Por otro lado está la mucho más interesante versión tripulada, esta lanzará la primera nave Mengzhou a la estación espacial Tiangong a finales de año. Aún no se sabe si será la primera carga de este cohete o habrá un vuelo de prueba con una carga menos valiosa primero.
El vuelo inaugural aún no tiene fecha, pero probablemente suceda en la segunda mitad del año. Igual que el resto de nuevos lanzadores chinos hace uso de las instalaciones de la isla de Hainan, situada en el sur del país a veinte kilómetros del continente.
Blue Moon y Chang’e 7, la pelea por la Luna con robots
Este año volveremos a ver bastante movimiento en la superficie de la Luna, pero las miradas se centrarán especialmente en dos misiones. La estadounidense Blue Moon, encabezada por la empresa Blue Origin y la china Chang’e 7, parte del programa lunar estatal. La primera, podría abrir la puerta a un cambio radical en el cronograma norteamericano que actualmente se sitúa por detrás del chino.
Pero todo pasa por un descenso sin el menor incidente, algo poco habitual en el resto de intentos del programa CLPS. Si logran batir las expectativas, algo a lo que están acostumbrados en Blue Origin, se abriría la posibilidad de arrebatar a SpaceX y su Starship el mérito de ser el proveedor del aterrizador de Artemisa 3. Este sería una mezcla estilo Frankenstein entre el módulo de aterrizaje de Blue Moon y una etapa de regreso a órbita presurizada para uno o dos astronautas. De momento, Estados Unidos está perdiendo la carrera por la Luna, y su oportunidad de revertirlo será en los primeros tres meses del año, cuando un New Glenn pondrá la nave camino de nuestro satélite.
Por otro lado, tenemos el avance en incrementos de la exploración estatal china en la Luna, Chang’e 7. Esta misión será bastante más compleja que las anteriores, porque aunque no incluye el retorno de muestras, si dispondrá de un nuevo orbitador, además de un aterrizador, un rover y un robot saltarín. Un total de ocho toneladas que emplearán el cohete más potente en servicio en estos momentos por China. Está previsto que el CZ-5 despegue en agosto desde la isla de Hainan.
Xuntian, el telescopio Hubble chino
Aunque cada vez sea más difícil argumentar las equiparaciones del programa espacial chino al estadounidense, este es un honroso caso. Un telescopio espacial reparable en órbita baja, con un espejo primario de dos metros (contra los 2,4 del Hubble), que observa la luz visible y ultravioleta. No hay demasiados telescopios que cumplan esos requisitos, de hecho, solamente uno, hasta que Xuntian despegue a finales de año.
Una diferencia notable con su análogo, además de los años, es que este telescopio chino se acoplará con la estación espacial Tiangong al completo, no solo una nave, lo que permitirá mantenimientos más extensos y con menos dificultad.Sin embargo, se ubicará en una órbita diferente a la del laboratorio orbital, por lo que los encuentros serán esporádicos si no hay contratiempos en el lanzamiento. El principal motivo por el cual no se queda acoplado permanentemente son las vibraciones. Estos sistemas tienen una sensibilidad muy alta, por lo que el más ligero movimiento, como un astronauta chocando contra una pared para orientarse en la nave, puede estropear la imagen,
Otro año más esperando dos naves
Gaganyaan y Dreamchaser llevan años siendo habituales de los previos anuales de este medio.
Del primero se puede decir que la nave tripulada india tiene su cohete lanzador esperando en Satish Dhawan, el complejo de lanzamiento del ISRO desde el verano. Pero la fecha del debut del aspirante a ser capaz de lanzar sus propios astronautas al espacio parece medianamente distante, quizá en verano podamos verlo. La fecha oficial es irrelevante en este caso ya, tras una decena de fechas en los últimos dos años, la experiencia de lo que sucede en el subcontinente me lleva a pensar que hasta al menos finales de verano, no veremos el lanzamiento.
En resumen, Gaganyaan al menos tiene alguna opción de lanzar este año. Sin embargo, si pasamos a la estadounidense, las noticias son menos halagüeñas.
Dreamchaser, perseguidor de sueños, aún persigue su debut y aunque la fecha oficial de lanzamiento contempla la posibilidad de que sea este año. Pero igual que en la anterior, debo discrepar de la fecha oficial, y no es solo mi opinión la que hago valer, si no la aclamada ley de Berger. Este famoso periodista estadounidense estipuló que, si la fecha de lanzamiento de un nuevo cohete estaba marcada para el último trimestre del año y quedaban más de seis meses, el debut sería al año siguiente. Por lo que, tocará esperar una vuelta más al Sol para ver volar al sucesor espiritual del Transbordador Espacial.
Este año 2026 se prepara para ser bastante más emocionante de lo que fue 2025, y esperemos que menos dramático. Las reparaciones en Baikonur tras el desplome de la única plataforma que podía lanzar naves Soyuz y Progress marcarán el año en Rusia que intentará lanzar un nuevo cohete de metano. En Europa occidental las campañas de lanzamientos de varias empresas, incluyendo la española PLD Space, se aprietan y veremos más actividad antes de que acabe el año, probablemente antes de verano.
Y aunque la nave india sea interesante, este año, toda la atención va a ser para Estados Unidos, que espera pegar un golpe en la mesa con el segundo lanzamiento de su SLS, mientras que China ultima los detalles de su plan lunar con todo hecho, menos el cohete. Al otro lado del Pacífico, nada está listo, menos el cohete, una paradoja con la cantidad de retrasos que sufrió.
Especialista en el programa espacial indio.
Universidad de Oviedo.
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