El rover Curiosity encuentra en Marte los compuestos orgánicos más complejos jamás detectados en el planeta rojo

El rover Curiosity lleva décadas recorriendo la superficie marciana, pero en los últimos meses ha logrado acercarse como nunca antes a una de las estructuras geológicas más llamativas del planeta rojo, las llamadas informalmente “telarañas”, o formaciones en caja (boxwork ridges). Estas extrañas retículas de crestas bajas, de apenas uno o dos metros de altura, no son un simple capricho visual. Podrían ser una de las pistas más sólidas hasta la fecha sobre si Marte albergó vida en su pasado.

Formaciones en caja en las estribaciones del monte Sharp (cráter Gale), captadas por el rover Curiosity. Crestas de entre uno y dos metros formadas hace miles de millones de años por el paso de agua a través de fracturas subterráneas. NASA/JPL-Caltech/MSSS

Qué son estas estructuras y por qué importan

Las formaciones en caja se originan cuando agua subterránea cargada de minerales circula a través de fracturas en la roca. Los minerales se van depositando en esas grietas y, con el paso de millones de años, la erosión deja al descubierto una red de crestas mineralizadas separadas por depresiones rellenas de arena. Vistas desde el aire, recuerdan a una tela de araña, de ahí su apodo popular.

En la Tierra existen estructuras similares, aunque mucho más pequeñas (apenas unos centímetros) y restringidas a cuevas o entornos muy áridos. En Marte, sin embargo, alcanzan una escala muy superior, lo que ya de por sí resulta revelador.

La sonda Mars Global Surveyor fotografió estas formaciones desde la órbita en 2006, y su presencia en el cráter Gale fue precisamente uno de los motivos por los que se eligió ese lugar como destino para Curiosity. El monte Sharp, que se eleva unos 5 kilómetros en el centro del cráter, concentra algunas de las capas geológicas más antiguas y mejor conservadas del planeta, y las telarañas se encuentran en sus estribaciones más bajas.

Una conducción complicada sobre terreno imposible

Explorar estas estructuras no ha sido sencillo. Las crestas son tan estrechas que el rover, de tamaño similar a un SUV, apenas tiene margen para circular por encima de ellas. Ashley Stroupe, ingeniera de operaciones del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA (JPL), explicaba que la conducción recuerda a circular por una autopista muy estrecha, aunque con la complicación añadida de tener que bajar a los huecos entre crestas, donde la arena dificulta el giro de las ruedas y obliga al equipo a buscar rutas alternativas constantemente.

Uno de los hallazgos más relevantes de esta campaña es la altura a la que se han encontrado estas formaciones. Tina Seeger, científica de la misión en la Universidad de Rice (Houston) y una de las responsables del estudio, apunta que ver estas estructuras tan arriba en el monte sugiere que el nivel freático tuvo que ser bastante elevado, lo que a su vez implica que el agua necesaria para sostener vida podría haber durado mucho más tiempo del que se pensaba observando desde la órbita.

Esto encaja con la imagen que Curiosity ha ido construyendo durante su ascenso. Marte se fue secando de manera progresiva, pero ese proceso estuvo salpicado de periodos húmedos en los que el agua volvió a la superficie de forma episódica.

La cámara HiRISE de la NASA muestra las formaciones en caja del monte Sharp (cráter Gale), uno de los objetivos científicos que motivaron el aterrizaje de Curiosity en esta zona. NASA/JPL-Caltech/Universidad de Arizona

Curiosity lleva consigo un laboratorio científico portátil (de ahí su nombre completo, Mars Science Laboratory), algo que lo distingue del rover Perseverance, más orientado a recoger muestras para su futura devolución a la Tierra.

En 2025, el rover analizó tres muestras extraídas de las formaciones en caja y encontró minerales arcillosos en las crestas y minerales carbonatados en los huecos. Lo más llamativo fue el descubrimiento de hidrocarburos de cadena larga, los más grandes jamás detectados en Marte. En la Tierra, este tipo de compuestos son fundamentales porque constituyen la columna vertebral de los lípidos (los bloques constructores de las membranas celulares).

¿Estamos ante pruebas extraordinarias?

Un artículo publicado este 2026 en la revista Astrobiology señalaba que las altas concentraciones de alcanos de cadena larga son incompatibles con las pocas fuentes abióticas conocidas de moléculas orgánicas en el antiguo Marte, e indicaba que no es descabellado plantear la hipótesis de que una antigua biosfera marciana habría sido capaz de producir ese nivel de enriquecimiento orgánico complejo en los depósitos de lutita marciana. Los autores recordaban, con todo, la célebre advertencia de Carl Sagan, según la cual las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.

¿Nos estamos acercando a ese umbral? Es difícil saberlo. Lo que resulta innegable es que la evidencia acumulada es cada vez más intrigante y que ningún científico serio cuestiona que el esfuerzo merece la pena.

En algún momento de marzo, Curiosity dejará atrás esta zona del monte Sharp y continuará su ascenso hacia la capa de sulfatos, donde pasará la mayor parte de 2026. El misterio del antiguo Marte sigue sin resolverse, pero cada metro que avanza el rover nos acerca un poco más a la respuesta.

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