La NASA difunde la mejor imagen de Saturno capturada por James Webb y Hubble

El telescopio espacial James Webb lleva casi cuatro años operando de forma continua. Originalmente fue considerado erróneamente como el sucesor y reemplazo del Hubble, pero ambos cumplen propósitos y estudian fenómenos diferentes. Las verdaderas capacidades de ellos se muestran cuando trabajan en conjunto para estudiar un mismo objeto, por ejemplo, Saturno y sus magníficos anillos.

Saturno visto por Hubble
Saturno y sus lunas el 22 de agosto de 2024 visto por el telescopio espacial James Webb. NASA, ESA, A. Simon (NASA-GSFC), M. Wong (University of California), J. DePasquale (STScI)

Viendo lo invisible

El telescopio espacial Hubble posee un espejo de 2.4 metros de diámetro destinado principalmente a observar el universo en el espectro visible, aunque posteriores mejoras le permiten extenderse al infrarrojo cercano y al ultravioleta. Por otro lado, James Webb está especializado en el rango del infrarrojo cercano al medio. En conjunto se obtiene un espectro bastante amplío para estudiar diferentes procesos y entender mejor cada uno de ellos.

Cada compuesto en las nubes del planeta y los anillos tienen una interacción diferente con la luz en sus diferentes longitudes de onda. Por ejemplo, James Webb es capaz de observar la atmósfera en mayor profundidad, pero en esa misma región Hubble solo muestra una ligera variación en color sobre las nubes más altas. En conjunto, ambos telescopios otorgan información necesaria para modelar tridimensional la atmósfera y estudiar de mejor manera su dinámica y evolución.  Indirectamente estas observaciones ayudan a inferir el comportamiento del viento en las capas más profundas e imposibles de alcanzar.

Saturno visto en infrarrojo y visible
Vistas anotadas de Saturno por James Webb (izquierda) y Hubble (derecha). NASA, ESA, CSA, STScI, A. Simon (NASA-GSFC), M. Wong (University of California), J. DePasquale (STScI).

Los secretos de Saturno

En la imagen de James Webb, capturada en noviembre de 2024, se aprecia la cinta de onda, una corriente de chorros en las latitudes medias del norte. Esta se muestra con una tonalidad café oscura y se compone por varias tormentas que serpentean alrededor de la misma latitud. La forma se debe a la perturbación de otras ondas atmosféricas indetectables. En la parte inferior de un pequeño punto blanco destaca, este es el remanente de la Gran Tormenta de Primavera de 2011 a 2012.

Los polos toman una tonalidad diferente al resto del planeta, esto se debe a dos posibles causas. La primera es la dispersión de la luz por aerosoles a gran altitud, la segunda se relaciona con auroras que emiten en una longitud de onda de 4.3 micrones. Por otro lado, los anillos y varias de las lunas son considerablemente más brillantes por la alta reflectividad del hielo en el infrarrojo.

En el polo norte del planeta se asoman algunos de los vértices del hexágono, una gran formación de nubes con esa característica forma geométrica. En unos meses estos se sumergirán en la oscuridad del lado nocturno de Saturno durante 15 años cuando el hemisferio norte entra en la estación de invierno. La próxima vez que se tengan imágenes de alta calidad del hexágono será en la década del 2040.

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Panorama completo de Saturno, Titán (a la izquierda) y otras lunas. NASA, ESA, A. Simon (NASA-GSFC), M. Wong (University of California), J. DePasquale (STScI).

Cabe destacar, la imagen de James Webb es en falso color y se construye a partir de combinar los filtros F164N, F212N, F430M y F470N del instrumento NIRCam en azul, cian, verde y rojo respectivamente. En caso de tenerla con colores reales sería completamente oscura, dado que el ojo humano es incapaz de observar en el infrarrojo.

Francisco Andrés Forero Daza
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