Rusia busca apoderarse de una zona de la Luna para una planta nuclear
15/04/2026 Martín Morala Andrés
Tras el amerizaje de la misión Artemisa, en Rusia hablan de reservarse territorio soberano en la Luna. Algo que se sale del marco legal del tratado del espacio ultraterrestre, aunque este parece tener cada vez menos peso. La nueva carrera espacial está haciendo caso omiso a los acuerdos internacionales previos. Sin embargo, el gigante euroasiático va a tener muy complicado reivindicar en forma alguna ningún terreno, al menos de relevancia en el polo sur lunar.
Del programa Luna a reactores nucleares
A principios de la década de 2010 Roscosmos, la agencia espacial rusa, lanzó una propuesta para lanzar la misión Luna 25. Esta sonda databa sus orígenes en unos convulsos años noventa, después de la caída de la Unión Soviética. Finalmente, logró alzar el vuelo tras cerca de una década en la que se sucedieron los retrasos y los sobrecostes.
Sin embargo, las sanciones internacionales, una evidente corrupción y una notable perdida de know-how (cómo hacer) pesaron más que el espíritu. En agosto de 2023, tras haber sido la primera nave de la Federación Rusa en abandonar la órbita terrestre llegó a la órbita lunar. Y ahí se acabó su andadura, un error en la lectura de un sensor de aceración provocó que la sonda frenase hasta ponerse en una trayectoria de impacto con la superficie.
Debería seguir sus pasos la misión Luna 26, ahora sí con intención de orbitar únicamente. Descender a la superficie lunar es ingentemente más complicado que orbitarla. Sin embargo, el satélite, propuesto en 2014, acumula años de retraso, que seguirán empujando hacía atrás el calendario. Actualmente, tras el último anunciado este mismo enero, está prevista para 2028. El resto de elementos del programa Luna seguirán la senda marcada por estas primeras dos misiones desde el resurgimiento.
Un problema de dinero
Hay muchos problemas estructurales en la Rusia actual que la hacen incompatible con un programa espacial puntero. Sin embargo, es posible dejarlos a un lado, si se cuenta con suficiente dinero. Pero esto no sucede, ni en el presupuesto de Roscosmos ni en el del país.
Rusia es un país con la población de Mexico, unos 130 millones de habitantes. Con un PIB de 2 billones de euros, mientras que el de España es de 1,69, con una tercera parte de su población. En datos per cápita esto se traduce en que mientras que en Rusia cada ruso produce unos 13 700€, en España cada español produce unos 34 000€ anuales.
En el apartado espacial, España colabora anualmente unos seiscientos millones de euros a la ESA. Aún así, solo es el cuarto mayor contribuyente, Italia, Francia y Alemania aportan más de mil millones anuales cada uno.
Por otro lado, Rusia dotó en su presupuesto de 2025 a los asuntos espaciales unos 3500 millones de euros. Con una infraestructura mucho mayor que la europea, cuatro lanzadores diferentes, una cápsula tripulada y otra autónoma. La ESA en cambio opera únicamente dos lanzadores y por el momento ninguna cápsula. Las cuentas no salen para las aventuras lunares, menos aún viendo los bandazos que dan cada seis meses sus planes de sustituir la Estación Espacial Internacional.
¿Y a remolque de China?
Pese al daño al orgullo nacional, lo más probable es que Rusia adopte un papel secundario en la estación espacial lunar china. Aquí es donde entraría el papel de su reactor nuclear para el que quieren reclamar un terreno en la Luna. Alimentar eléctricamente la International Research Lunar Station, la base lunar china.
Para empezar, eso no funciona así, ninguna nación, empresa o individuo puede reclamar para sí un espacio fuera de la Tierra. Es cierto que esto tiene un importante vacío legal, porque aunque no puedes reclamar un terreno, una nave que aterrice en él, sí es propiedad de alguien. Pero, para poder hacer eso necesitas ser el primero en llegar a donde te interesa “apoderarte”.
No hay una zona alrededor de la cual no se puede aterrizar de otro aparato, aunque debido a las imprecisiones a la hora de realizar una maniobra es complicado ajustar por debajo del kilometro. Esa podría ser una buena zona de exclusión si en algún momento se decidiera plantear impulsarla a nivel internacional, pero parece poco probable.
Entonces, este reactor nuclear podría llegar a volar al polo sur lunar, pero solo gracias a que China le reservase un espacio a Rusia. Suponiendo que estos sean capaces de competir con Estados Unidos, y el resto de socios de su propia base lunar.
En qué consistiría este reactor nuclear
Suponiendo que China provea un aterrizador. Porque de verdad presente un interés sustancial para ellos dejar a Rusia la construcción de una planta nuclear que alimente la IRLS. Disponer de una es importante, pero al gigante asiático, que no le falta experiencia en la fabricación de reactores nucleares de última generación podría interesarle desarrollar la tecnología internamente. Al final, es un conocimiento que podrán exportar a una futura base en Marte.
En cambio, el camino de Rusia parece mucho más el estancamiento que el de progresar de mano de China. Pero, tienen una experiencia embarcando reactores nucleares hacia el Ártico, que podría ser de utilidad. Además, usar socios internacionales reducirá la factura para la agencia espacial china, que soportará la inmensa mayoría de los gastos.
En principio, el reactor propuesto por Rosatom generaría no menos de 5kW, con un peso de 1300 kilogramos. Se basaría en un diseño implementado para su uso en la República de Yakult, en el Ártico. A diferencia del modelo terrestre que usa agua, el lunar se refrigeraría con una mezcla de plomo y bismuto. Tampoco emplearía una turbina para convertir el calor en electricidad, en cambio usaría un generador termoeléctrico. Esto reduciría las necesidades de mantenimiento al tener menos partes móviles.
La Luna es el claro objetivo de esta década para las agencias espaciales. Pero no puede ser a cualquier coste, y menos, el de las frágiles y exiguas normas internacionales que rigen el espacio. Y menos aún por ser incapaz de llevar a cabo la misión para la cual se quiere declarar un trozo de nuestro satélite, nuestro, de todos nosotros los humanos, como de una sola nación. Habrá que seguir atento al desempeño ruso respecto a los reactores nucleares en el espacio, ahora que la NASA también está muy interesada en la tecnología. Buena prueba de que en realidad, en el espacio, es la más viable.
Especialista en el programa espacial indio.
Universidad de Oviedo.
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