La noche se convierte en día: cohete de Blue Origin explota en una gigantesca bola de fuego

En una prueba rutinaria del cohete New Gleen de Blue Origin, previo a su lanzamiento para el 4 de junio, la oscuridad de la noche del complejo espacial Kennedy se vio interrumpida por una gigantesca bola de fuego. La zona se iluminó por la luz de la mayor explosión en la historia de la exploración espacial desde el fracaso del cohete soviético N1. No se reportan perdidas humanas, pero si existe una fuerte preocupación para el proyecto Artemisa y el regreso de Estados Unidos a la Luna.

Fotografía de la explosión del cohete New Glenn en la plataforma de lanzamiento. Devin Orourad.

Anomalía

El cohete New Gleen es la apuesta de la empresa Blue Origin para llevar cargas a órbita baja terrestre y apoyar el programa Artemisa para llevar carga y tripulación hacia la superficie lunar. Si bien en sus tres vuelos se han presentado algunos problemas, había demostrado un gran potencial, por ejemplo, recuperando y reutilizando la primera etapa.

Fotografía del propulsor "No, it's necessary" en el edificio de ensamblaje horizontal. Blue Origin.

La prueba de encendido estático consiste en cargar de combustible la primera etapa y activar los motores para comprobar su correcto funcionamiento sin despegar de la plataforma. A pocos segundos de iniciada se observa una serie de explosiones menores en la sección de la bahía de motores y como el cohete empieza a colapsar. En fracciones de segundo se convierte en una gigantesca bola de fuego que ilumina toda la zona y una onda expansiva que afecta las instalaciones cercanas.

Las autoridades competentes, en apoyo de Blue Origin y la NASA empiezan rápidamente una investigación para determinar la causa del problema, pero de primera mano confirman que no ha habido afectaciones humanas. En el momento se busca asegurar la integridad de la zona y de edificios cercanos que podrían haberse visto afectados por la onda expansiva y los incendios. Según cálculos preliminares la potencia explosiva podría alcanzar un orden similar a las explosiones no nucleares más poderosas de la historia.

Un fuerte impacto

Entre los daños materiales destaca el propio cohete, contando la primera y segunda etapa; la perdida total de la plataforma de lanzamiento LC-36, la única desde la cual New Glenn puede despegar, y se reportan incendios en el edificio de ensamblaje horizontal donde esperaban otros propulsores para futuras misiones. Esto supone grandes retrasos para la empresa en sus diferentes proyectos y misiones, por ejemplo, el lanzamiento del alunizador Blue Moon Mk1.  Para recuperar su estado actual pueden necesitar al menos un año de arreglos e inspecciones.

Este desafortunado evento supone un gran golpe para el golpe Artemisa y los recientemente anunciados planes para una base lunar. New Glenn sería el responsable de lanzar el módulo lunar tripulado Blue Moon Mk2 para la misión Artemis III y potencialmente Artemisa IV. En este momento todo el programa recae en el desarrollo de Starship HLS de SpaceX, perdiendo el plan B.

Recreación artística con un astronauta para escala del módulo lunar tripulado que se usaría para la misión Artemisa V. Blue Origin.

Las próximas investigaciones permitirán determinar el origen de la anomalía y el posible riesgo para el cohete Vulcan Centaur que emplea los mismos motores principales BE-4. Además, es una muestra perfecta de la cantidad de energía que cada una de estas máquinas contiene y aprovecha para escapar de la atmósfera terrestre. También es una señal de alerta sobre el potencial destructivo de los cohetes con metano y especialmente una potencial anomalía del sistema Starship que podría ser hasta tres veces peor.

Francisco Andrés Forero Daza
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