Qué son estas estructuras y por qué importan
Las formaciones en caja se originan cuando agua subterránea cargada de minerales circula a través de fracturas en la roca. Los minerales se van depositando en esas grietas y, con el paso de millones de años, la erosión deja al descubierto una red de crestas mineralizadas separadas por depresiones rellenas de arena. Vistas desde el aire, recuerdan a una tela de araña, de ahí su apodo popular.
En la Tierra existen estructuras similares, aunque mucho más pequeñas (apenas unos centímetros) y restringidas a cuevas o entornos muy áridos. En Marte, sin embargo, alcanzan una escala muy superior, lo que ya de por sí resulta revelador.
La sonda Mars Global Surveyor fotografió estas formaciones desde la órbita en 2006, y su presencia en el cráter Gale fue precisamente uno de los motivos por los que se eligió ese lugar como destino para Curiosity. El monte Sharp, que se eleva unos 5 kilómetros en el centro del cráter, concentra algunas de las capas geológicas más antiguas y mejor conservadas del planeta, y las telarañas se encuentran en sus estribaciones más bajas.
Una conducción complicada sobre terreno imposible
Explorar estas estructuras no ha sido sencillo. Las crestas son tan estrechas que el rover, de tamaño similar a un SUV, apenas tiene margen para circular por encima de ellas. Ashley Stroupe, ingeniera de operaciones del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA (JPL), explicaba que la conducción recuerda a circular por una autopista muy estrecha, aunque con la complicación añadida de tener que bajar a los huecos entre crestas, donde la arena dificulta el giro de las ruedas y obliga al equipo a buscar rutas alternativas constantemente.
Uno de los hallazgos más relevantes de esta campaña es la altura a la que se han encontrado estas formaciones. Tina Seeger, científica de la misión en la Universidad de Rice (Houston) y una de las responsables del estudio, apunta que ver estas estructuras tan arriba en el monte sugiere que el nivel freático tuvo que ser bastante elevado, lo que a su vez implica que el agua necesaria para sostener vida podría haber durado mucho más tiempo del que se pensaba observando desde la órbita.
Esto encaja con la imagen que Curiosity ha ido construyendo durante su ascenso. Marte se fue secando de manera progresiva, pero ese proceso estuvo salpicado de periodos húmedos en los que el agua volvió a la superficie de forma episódica.