Exclusiva | Las grandes antenas de Robledo de Chavela sobreviven: la primera evaluación del complejo de la NASA desmonta el escenario difundido durante el incendio
25/07/2026 Redaccion
El fuego alcanzó el interior del Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid, aunque las grandes antenas han quedado a salvo. La información exclusiva recabada por AstroAventura revela que el desbroce realizado desde finales de primavera contribuyó a limitar los daños materiales. La evaluación se concentra ahora en sistemas críticos como la climatización, la energía, los máseres y la fibra óptica.
Las grandes antenas del complejo de la NASA en Robledo de Chavela han sobrevivido al incendio forestal que atravesó sus instalaciones, según ha podido confirmar AstroAventura mediante información obtenida de primera mano durante el seguimiento de la emergencia.
El fuego sí entró en el recinto. Durante las horas posteriores permanecieron pequeños focos dentro de la estación que tuvieron que seguir siendo sofocados mientras comenzaba la evaluación de los posibles daños.
La investigación realizada por esta publicación permite establecer que las estructuras principales se encuentran en buen estado. Las primeras imágenes tomadas tras el incendio tampoco muestran deformaciones o daños exteriores evidentes en las grandes antenas.
La situación dentro del complejo continúa bajo revisión. Los técnicos deben comprobar ahora el estado de numerosos sistemas auxiliares imprescindibles para recibir, procesar y transmitir las señales procedentes del espacio profundo.
El desbroce ayudó a contener el incendio
Uno de los factores que habría impedido daños mucho mayores fue el desbroce preventivo realizado desde finales de primavera.
La eliminación de la vegetación seca redujo la cantidad de combustible disponible alrededor de las instalaciones. Esta medida ayudó a frenar la intensidad del fuego cuando las llamas entraron en el complejo.
La presencia de zonas despejadas permitió que el incendio avanzara con menor fuerza en las proximidades de algunos edificios técnicos y de las grandes estructuras de comunicaciones.
Los daños materiales iniciales parecen así menos graves de lo que se temió durante las horas más críticas. La evaluación completa continúa y todavía podría revelar problemas en determinados equipos o servicios, aunque las antenas han quedado estructuralmente a salvo.
Las imágenes posteriores muestran amplias superficies de terreno quemado dentro del recinto. El fuego llegó, por tanto, mucho más cerca de las instalaciones de lo que podía concluirse inicialmente a partir de los comunicados públicos.
Las antenas fueron aseguradas antes de la evacuación
Antes de que el personal abandonara el complejo, las antenas fueron llevadas a posición de estacionamiento o stow por indicación del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, conocido por sus siglas JPL.
Esta configuración permite colocar las estructuras en una posición segura e impedir que se muevan durante una emergencia.
La mayor parte de las antenas del complejo utiliza sistemas de accionamiento eléctrico. La excepción es la DSS-63, de 70 metros de diámetro, cuyo movimiento depende de un sistema hidráulico.
La reconstrucción llevada a cabo por esta cabecera indica que las estructuras quedaron inmovilizadas antes de completarse la evacuación. Esta actuación redujo los riesgos derivados de una posible pérdida de alimentación, de control remoto o de comunicaciones con el centro de operaciones.
Las primeras fotografías difundidas después del incendio muestran los reflectores y las estructuras de soporte aparentemente intactos. La vegetación circundante presenta, en cambio, amplias zonas calcinadas.
Una de las imágenes publicadas por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial muestra la DSS-61, la primera gran antena construida en Robledo de Chavela. Esta estructura de 34 metros lleva años apartada del seguimiento habitual de misiones espaciales y se utiliza con fines educativos y radioastronómicos.
Su reflector y su estructura exterior no presentan daños visibles en las fotografías posteriores al incendio. Las demás antenas observadas también permanecen en pie y sin deformaciones exteriores evidentes.
La climatización concentra parte de la preocupación
Que las antenas hayan sobrevivido no garantiza la recuperación inmediata de las operaciones. La recepción de señales espaciales depende de una compleja infraestructura electrónica situada en edificios y salas técnicas.
La información recabada por esta publicación señala que uno de los principales puntos de preocupación es el estado de los sistemas de climatización que refrigeran la sala 0300, vinculada al sistema SPS-60.
Esta sala alberga equipos esenciales para recibir las señales procedentes de cada antena. Allí se procesa y empaqueta la información antes de enviarla al JPL.
Una interrupción prolongada de la climatización podría provocar un aumento peligroso de la temperatura y obligar a mantener apagados determinados sistemas hasta comprobar que pueden volver a funcionar con seguridad.
La evaluación técnica deberá determinar si los equipos llegaron a sobrecalentarse y si el sistema de refrigeración puede recuperar su actividad normal.
La importancia de esta infraestructura explica que una antena aparentemente intacta pueda permanecer fuera de servicio. El reflector constituye la parte más visible del sistema, pero la señal necesita atravesar una cadena de receptores, amplificadores, relojes de precisión, procesadores y enlaces de comunicaciones.
El reloj atómico y los máseres también necesitan refrigeración
Otra instalación crítica es la sala en la que se encuentra el reloj atómico del complejo.
Este dispositivo proporciona una referencia temporal extremadamente precisa, necesaria para analizar las señales recibidas y realizar cálculos relacionados con la posición de satélites, estrellas, galaxias y otros objetos astronómicos.
La pérdida de refrigeración también podría afectar a los máseres de las antenas, utilizados para amplificar las señales de radio extraordinariamente débiles que llegan desde el espacio profundo.
Estos equipos necesitan condiciones térmicas muy controladas. Una alteración de su funcionamiento podría reducir la sensibilidad de los receptores, aunque la estructura física de la antena permanezca completamente intacta.
La investigación de este medio ha permitido identificar estos sistemas como algunos de los elementos prioritarios de la inspección. Su estado determinará en buena medida cuándo podrá recuperarse la capacidad operativa del complejo.
Por ahora, no existe una valoración definitiva que permita afirmar que estos equipos hayan sufrido daños. Se trata de los componentes que necesitan una comprobación especialmente cuidadosa después de la pérdida de refrigeración.
Dudas sobre la fibra óptica y la planta de energía
El estado de la planta de energía continúa igualmente pendiente de una revisión completa.
El complejo necesita un suministro estable para alimentar las antenas, los sistemas de refrigeración, los centros de procesamiento y las comunicaciones con el exterior. Los técnicos deberán comprobar también los equipos de respaldo y las instalaciones eléctricas distribuidas por el recinto.
La información de primera mano obtenida durante la emergencia indica que la conexión con el JPL se perdió poco después de que las antenas fueran colocadas en posición de seguridad.
Esta interrupción ha centrado parte de la atención en la red de fibra óptica. Existe la posibilidad de que algunos tramos expuestos quedaran deteriorados por las altas temperaturas, aunque este extremo todavía necesita una confirmación técnica.
La pérdida de comunicaciones también podría estar relacionada con una interrupción eléctrica, un apagado preventivo o daños en otros equipos. La inspección deberá determinar la causa antes de atribuirla definitivamente a la fibra.
La recuperación de las operaciones dependerá, por tanto, del estado de una infraestructura mucho más amplia que las propias antenas. Energía, refrigeración, electrónica, receptores, fibra óptica y comunicaciones internacionales forman parte de un mismo sistema.
La primera inspección descarta daños catastróficos
La investigación de AstroAventura ha podido conocer nuevos detalles de la primera visita técnica realizada al Madrid Deep Space Communications Complex tras el incendio.
Según la información recabada por este medio, el primer equipo desplazado al recinto ha recorrido las principales instalaciones, incluyendo las antenas, la mayor parte de los edificios y los puntos considerados más críticos para la operatividad del complejo.
Las primeras conclusiones son prudentes, ya que todavía deberán completarse inspecciones específicas por parte de los responsables de cada área. No obstante, el análisis inicial no anticipa daños de carácter catastrófico, una valoración que coincide con el estado general observado en las imágenes difundidas tras el incendio.
El impacto del fuego sobre las instalaciones resulta evidente, aunque los problemas detectados se concentran principalmente en las infraestructuras de apoyo necesarias para el funcionamiento del complejo.
Entre las incidencias identificadas durante esta primera evaluación figuran afectaciones en algunos sistemas de extinción de incendios, problemas en la refrigeración de determinadas instalaciones, una degradación parcial del suministro eléctrico y las dificultades de comunicación con el exterior provocadas por los daños sufridos por la red de fibra óptica de los operadores de telecomunicaciones.
Además, durante la inspección también se detectaron daños en parte del cableado que da servicio al edificio 1800 (RDC) y a la antena DSS-63, aunque por el momento será necesario esperar a las revisiones técnicas especializadas para determinar el alcance real de estas incidencias y el tiempo necesario para su reparación.
Pese a estos daños, las primeras valoraciones siguen apuntando a que las grandes estructuras del complejo han superado el incendio sin daños estructurales significativos, mientras los trabajos se centran ahora en recuperar la infraestructura auxiliar imprescindible para restablecer la operatividad completa de la estación.
Una imagen viral adelantó conclusiones sin verificar
Durante las horas más críticas del incendio comenzó a circular en X una fotografía en la que aparecía una antena recortada frente a una gran columna de humo y varias zonas con llamas.
El mensaje que acompañaba a la imagen aseguraba que estaba ardiendo el complejo espacial de Robledo. La publicación se propagó rápidamente y algunos medios presentaron como un hecho que las antenas de la NASA estaban siendo alcanzadas por las llamas.
En ese momento no existía ninguna confirmación oficial que permitiera sostener esa conclusión.
La fotografía reflejaba una situación de peligro real, pero su perspectiva impedía establecer la distancia exacta entre el fuego y la antena. La superposición de distintos planos podía generar la impresión de que las llamas estaban junto a la estructura cuando se encontraban en otro punto del recinto.
AstroAventura comenzó entonces a reconstruir el origen de la información, contrastó la imagen con otras fuentes y contactó con los servicios públicos implicados en la emergencia.
Las comprobaciones realizadas por esta redacción permitieron advertir que no existía constancia de que las grandes antenas estuvieran ardiendo, pese a la enorme difusión alcanzada por esa interpretación.
La NASA confirmó posteriormente al medio NASA Watch, que el incendio había pasado por el complejo y anunció que evaluaría los daños cuando resultara seguro acceder. La agencia trasladó temporalmente parte del apoyo a sus misiones al complejo de Goldstone, en California.
El comunicado confirmaba la entrada del incendio en las instalaciones y la gravedad de la emergencia. No señalaba que las antenas hubieran quedado destruidas.
Las antenas han sobrevivido, pero la revisión continúa
La información exclusiva obtenida por AstroAventura permite confirmar que las grandes antenas del complejo han quedado a salvo.
El incendio atravesó el recinto, quemó amplias zonas de vegetación y obligó a evacuar al personal. Los pequeños focos continuaron siendo extinguidos después del paso del frente principal mientras comenzaban los trabajos de evaluación.
El desbroce realizado desde finales de primavera contribuyó a reducir la intensidad de las llamas y evitó daños materiales mucho mayores. La colocación de las antenas en posición de seguridad también permitió proteger las estructuras antes de abandonar las instalaciones.
La revisión se concentra ahora en los componentes menos visibles y más sensibles. Los sistemas de climatización, la sala de procesamiento, el reloj atómico, los máseres, la fibra óptica y la planta de energía serán determinantes para recuperar las operaciones.
El trabajo desarrollado por esta cabecera permite ofrecer una imagen más precisa de lo ocurrido. Las llamas entraron en el complejo, pero las antenas no ardieron como se afirmó durante las primeras horas.
La amenaza fue real y los posibles daños en los sistemas auxiliares todavía deben ser determinados. Las principales estructuras de la estación, según ha podido saber esta publicación, han sobrevivido al incendio.
Más allá de los daños materiales y del enorme valor científico de esta infraestructura, desde AstroAventura queremos trasladar nuestro reconocimiento a todos los trabajadores del Madrid Deep Space Communications Complex, que vivieron momentos de enorme incertidumbre mientras el fuego amenazaba unas instalaciones únicas en el mundo. También deseamos que el complejo pueda recuperar cuanto antes su plena operatividad para seguir prestando apoyo a las misiones científicas que exploran el Sistema Solar y el espacio profundo. Nuestro agradecimiento se extiende igualmente a los cientos de bomberos, brigadas forestales, efectivos de la UME, agentes forestales, Guardia Civil y al resto de servicios de emergencia que, arriesgando su propia vida, han trabajado sin descanso para proteger a la población, el patrimonio natural y una infraestructura estratégica para la ciencia. Su profesionalidad y entrega han sido decisivas para evitar que este devastador incendio tuviera consecuencias aún más graves.
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