InSight se dedicó a estudiar el interior de Marte y sus datos han proporcionado detalles sobre sus capas interiores, el clima y mucha actividad sísmica. Su sismómetro de alta sensibilidad, junto con el seguimiento diario realizado desde tierra detectó 1.319 martemotos, incluidos los causados por impactos de meteoroides, el mayor de los cuales desenterró trozos de hielo del tamaño de rocas a finales del año pasado.
De hecho, el sismómetro fue el último instrumento científico que permaneció encendido mientras el polvo acumulado en los paneles solares del módulo de aterrizaje reducía gradualmente su energía.
Todas las misiones a Marte se enfrentan a desafíos, e InSight no fue diferente, recuerda la NASA, en referencia a su excavadora mecánica, pensada para perforar hasta unos cinco metros de profundidad y medir el calor en el interior.
Diseñada para el suelo suelto y arenoso de otras misiones, no podía traccionar en el inesperado suelo grumoso que rodeaba a InSight, por lo que llegó solo hasta 40 centímetros, aunque recopiló “valiosos datos sobre las propiedades físicas y térmicas del suelo”, que son útiles para futuras misiones.
Hemos pensado en InSight como nuestro amigo y colega en Marte durante los últimos cuatro años, por lo que es difícil decir adiós
Bruce Banerdt, investigador principal del JPL de la NASA
Al dar por cerrada la misión, el investigador principal Bruce Banerdt, del JPL, destacó: “Hemos pensado en InSight como nuestro amigo y colega en Marte durante los últimos cuatro años, por lo que es difícil decir adiós”, pero “se ha ganado su merecida jubilación”.
La misión InSight contó con diversos socios europeos, entre ellos el español Centro de Astrobiología (CAB) que proporcionó los sensores de viento y temperatura.