James Webb y Hubble descubren un fósil de la formación de la Vía Láctea que desafía décadas de clasificaciones
16/06/2026 Redaccion
Las observaciones combinadas de ambos telescopios revelan que Terzan 5 alberga cuatro generaciones distintas de estrellas y pertenece a una nueva categoría de objetos conocida como fragmentos fósiles del bulbo galáctico.
Un equipo internacional de astrónomos ha confirmado que Terzan 5, un objeto situado en la región central de la Vía Láctea, representa uno de los vestigios más antiguos de la formación de nuestra galaxia. Gracias a la combinación de datos obtenidos por el telescopio espacial James Webb y más de una década de observaciones del telescopio espacial Hubble, los investigadores han descubierto que este sistema contiene cuatro generaciones diferentes de estrellas, una característica que lo distingue claramente de los cúmulos globulares tradicionales.
El hallazgo permite clasificar definitivamente a Terzan 5 como un fragmento fósil del bulbo galáctico, una categoría extremadamente rara de objetos que conserva información directa sobre los procesos que dieron forma a la Vía Láctea hace más de 12 000 millones de años.
Un superviviente de los primeros tiempos de la galaxia
Durante décadas, Terzan 5 fue considerado un cúmulo globular más. Estos sistemas suelen estar formados por estrellas muy antiguas nacidas durante un único episodio de formación estelar. Sin embargo, observaciones realizadas en años anteriores ya habían mostrado indicios de una historia mucho más compleja.
Los nuevos datos obtenidos por Webb y Hubble confirman que el objeto experimentó cuatro episodios distintos de formación estelar, algo incompatible con la naturaleza de un cúmulo globular convencional.
Los investigadores determinaron que las poblaciones estelares presentes en Terzan 5 se formaron aproximadamente hace 12 500 millones de años, 4 700 millones de años, 3 800 millones de años y 2 500 millones de años. Esta prolongada actividad demuestra que el sistema fue capaz de conservar gas y material suficiente para generar nuevas generaciones de estrellas durante miles de millones de años.
Según los científicos, este comportamiento únicamente puede explicarse si Terzan 5 fue originalmente un objeto mucho más masivo de lo que es en la actualidad.
Webb atraviesa el polvo del centro galáctico
Estudiar Terzan 5 siempre ha sido una tarea complicada. El objeto se encuentra inmerso en una de las regiones más densas y polvorientas de la Vía Láctea, donde millones de estrellas dificultan enormemente las observaciones.
Aquí es donde el James Webb ha desempeñado un papel fundamental. Sus instrumentos infrarrojos han permitido atravesar las densas nubes de polvo interestelar y detectar estrellas mucho más débiles que las observadas anteriormente.
A partir de la medición de sus colores y luminosidades, los astrónomos pudieron identificar diferentes poblaciones estelares y reconstruir con una precisión sin precedentes la historia evolutiva del sistema.
Por su parte, Hubble aportó un elemento igualmente importante. Gracias a observaciones separadas por doce años, el equipo pudo medir los pequeños movimientos propios de miles de estrellas individuales y distinguir cuáles pertenecen realmente a Terzan 5 y cuáles forman parte del bulbo de la Vía Láctea.
La combinación de ambos observatorios permitió obtener una imagen mucho más completa de este extraordinario objeto.
Un registro fósil de explosiones de supernovas
Las observaciones realizadas desde el Observatorio W. M. Keck y el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral también revelaron diferencias significativas en la composición química de las distintas generaciones de estrellas.
Los datos muestran una progresiva acumulación de elementos pesados producidos por explosiones de supernovas. Cada nueva generación de estrellas se formó a partir de material enriquecido por las anteriores, creando un auténtico registro fósil de la evolución química del sistema.
En sistemas menos masivos, las explosiones de supernovas suelen expulsar gran parte del gas y el polvo disponibles, impidiendo la formación de nuevas estrellas. Terzan 5, sin embargo, poseía suficiente gravedad para retener ese material y reutilizarlo durante miles de millones de años.
Este comportamiento convierte al objeto en una cápsula del tiempo única para estudiar las primeras etapas de la evolución galáctica.
El fósil de un bloque primordial de la Vía Láctea
Los investigadores consideran que Terzan 5 es el remanente de uno de los grandes bloques primordiales que participaron en la construcción de la Vía Láctea.
Los modelos actuales indican que las galaxias jóvenes estaban formadas por enormes discos de gas que se fragmentaban en estructuras masivas. Estas estructuras migraban gradualmente hacia el centro y terminaban fusionándose para crear el bulbo galáctico, la región central esférica que observamos actualmente en muchas galaxias espirales.
La mayoría de aquellos fragmentos desaparecieron al integrarse completamente en el bulbo. Terzan 5 constituye una excepción extraordinaria, ya que logró conservar parte de su identidad original durante más de doce mil millones de años.
Por esta razón, los astrónomos lo describen como un fragmento fósil del bulbo, un vestigio prácticamente intacto de los procesos que construyeron nuestra galaxia.
Una ventana hacia la formación de galaxias en todo el Universo
El descubrimiento tiene implicaciones que van mucho más allá de la Vía Láctea. Las observaciones del James Webb han identificado numerosas galaxias jóvenes del universo primitivo con estructuras fragmentadas similares a las que predicen los modelos de formación galáctica.
Terzan 5 ofrece la oportunidad de estudiar de cerca un objeto que podría conservar las mismas características que aquellos bloques de construcción observados a miles de millones de años luz de distancia.
Actualmente solo se conoce otro objeto similar, denominado Liller 1, aunque los investigadores planean examinar entre 40 y 50 candidatos adicionales situados en el bulbo galáctico.
Si se descubren más fragmentos fósiles de este tipo, los astrónomos podrían reconstruir con mucho mayor detalle cómo se ensambló la Vía Láctea y cómo surgieron los bulbos centrales de innumerables galaxias repartidas por todo el cosmos.
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