La fiebre lunar vuelve a regalarnos un nuevo intento de posarse, suavemente, sobre el regolito que cubre el satélite natural de la Tierra. En esta ocasión una misión privada japonesa llamada Hakuto-R mission 2 que está compuesta por un aterrizador llamado Resilience (resiliencia en español) y un micro rover apunta al Mar Frigoris. La compañía iSpace afronta con bastante confianza este segundo intento debido a lo cerca que lograron quedarse en su primer intento.
Separación de Resilience del Falcon 9 lanzador tras el despegue. Fuente: SpaceX
El reto son los últimos 100 metros
Hace dos años ispacefue una de las primeras empresas en aventurarse a realizar una misión a la superficie lunar. Ellos enmarcan esta sería de retos en su estrategia de preparar tecnologías para en un futuro no muy lejano poder dedicarse a la minería espacial. Ese potencial negocio que podría definir la segunda mitad de siglo y convertirse en el más lucrativo de la historia de la humanidad es de momento poco menos que una quimera. Sin embargo, ya existen varias empresas que trabajan en el desarrollo de la tecnología requerida para lograrlo.
La empresa se muestra cauta, pero confiada, su anterior intento se quedó a solo 80 metros de aterrizar, pero perdió las comunicaciones. Aunque realmente esta fue la conclusión final a quedarse sin combustible, lo que le impidió mantener el control de estabilidad, que le llevó a caer hacía un costado y que las antenas dejarán de apuntar a la Tierra.
El plan de aterrizaje
El directo que está emitiendo la compañía empezará con la nave orbitando la Luna de forma estable a 100 kilómetros de altura. Realizará la maniobra de frenado que lo encaminará a la superficie solo media hora antes de tocar suelo.
A las 20:27 hora española la compañía anunció el éxito de la maniobra de frenado. A partir de este punto, la nave acabará en la superficie lunar obligatoriamente porque no tiene suficiente combustible para volver a la seguridad de la órbita. De momento solo una empresa, Firefly Aerospace, en el mismo mar donde intentará aterrizar el Hakuto-R consiguió aterrizar exitosamente hace solo seis meses. Hasta el momento siendo la única empresa privada en lograr un éxito completo en el aterrizaje en la Luna.
Imagen de Resilience en órbita alrededor de la Luna. Fuente: ispace
Resilience se acerca a la superficie lunar
Tras no mostrar nada durante la mayor parte del descenso ispace ahora está desplegando toda la información de telemetría cuando queda un kilómetro para el aterrizaje. Resilience está ya en vertical y continúa frenando mientras desciende aún a 400 kilómetros por hora.
Y cuando la nave estaba previsto que aterrizase las caras en las tres sedes de ispace son muy tensas. Llevamos un minuto en LOC (loss of communications, pérdida de comunicaciones). Esto no necesariamente significa que la misión se haya estrellado.
Personal de ispace abandona la sala de control tras varios minutos sin señal con resilience. Fuente: ispace
Falta de noticias, malas noticias
Tras varios minutos sin señal de la nave las probabilidades de un nuevo fracaso están creciendo notablemente. En esta ocasión la señal se perdió después que en el anterior vuelo, pero con una telemetría bastante peor.
Cuando la nave se encontraba a 50 metros de altura, último ping mostrado en la retransmisión, el aterrizador avanzaba contra la superficie lunar a 187 kilómetros por hora. O lo que es lo mismo 52 metros por segundo.
Lo más probable es que el aterrizador haya vuelto a quedarse sin combustible.
En el último ping de la nave la telemetría mostraba los motores principal y auxiliares apagados, una altura de 52 metros y una velocidad de 187 kilómetros por hora. Fuente: ispace
Tras más de 15 minutos desde la hora prevista para el alunizaje la empresa aún no ha dado ningún comunicado confirmando el accidente. En la anterior ocasión, sin ser inmediato, el equipo rápidamente reconoció que se había perdido la nave.
Y a las 21:35 hora de España la empresa finalmente comunica que no van a informar del estado del aterrizador hasta dentro de unas horas. Una práctica común cuando la pérdida es total y no hay esperanza de recuperar la conexión de alguna manera. La tesis dominante apunta a un nuevo problema de combustible, o falta de él para ser más específico, algo que ha afectado a más naves de otras empresas e instituciones.